¿TIRAN COMIDA LOS SUPERMERCADOS?

El ejemplo de Reyes y Alfredo. Ajustaron los gastos de su boda para donar 300 kilos de comida al Banco de Alimentos. Gracias a ellos muchas personas tendrán algo que llevarse a la boca este otoño. Estos últimos meses, los ciudadanos se hacen una pregunta cada vez que van a la compra: ¿Dan la talla en estos tiempos de crisis los grandes supermercados con sus toneladas de productos sobrantes? 

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Por Lucas de la Cal para GEA PHOTOWORDS

 

 

En la boda de Reyes y Alfredo no hay puros ni regalo para sus invitados. Y no es que la crisis les haya empujado a eliminar los 300 euros del presupuesto destinados a esta tradición. De hecho en la lista de gastos se mantienen. Pero por otro concepto: “comida para los hambrientos”. El bodorrio ha sido sonado y aplaudido por los que sienten crujir sus estómagos cada día.

La pareja ayuda a cargar la furgoneta blanca a Paco, transportista voluntario del Banco de Alimentos de Sevilla, a la puerta de su casa unifamiliar en San Juan de Aznalfarache. Ambos trabajan en el Club Náutico de Sevilla. Reyes, de 50 años, como administrativa y Alfredo, de 35, es conserje. El sudor les empapa en esta calurosa tarde del otoño andaluz. Y es que los 25 kilos de lentejas que llevan en bolsa parecen pesar el doble bajo los 30 grados que marca el mercurio. “Peor lo estarán pasando los que no tengan ni para cenar hoy” comenta Alfredo. “Con el dinero de los puros y demás hemos comprado 300 kilos de comida básica (garbanzos, alubias, azúcar y galletas) para donarlos al Banco de Alimentos. Ellos los distribuirán entre los comedores sociales de la zona”, añade Reyes.

La acción de esta pareja recuerda al caso del ya conocido como el “Robin Hood español”, Juan Manuel Sánchez Gordillodiputado de Izquierda Unida y alcalde de Marinaleda, que junto con 200 personas del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), motivó el pasado agosto esa especie de asalto con fin social al Mercadona de Ecija para donar la comida al Banco de Alimentos de Sevilla. Esta organización rechazó el botín, porque “no se puede obligar a nadie a tener una responsabilidad social”, afirma Marta, responsable de prensa de esta organización. Finalmente el SAT repartió los garbanzos del Mercadona entre 36 familias sin techo que ocupan desde hace varios meses un bloque de viviendas en Sevilla. “Lo que hizo Sánchez Gordillo fue por una buena causa. Pero no son las formas”, afirma Reyes reflejando la contradicción que muchos españoles sintieron al saber la noticia.

Estos últimos meses, está iniciativa ha dado visibilidad a preguntas que muchas personas se hacen cuando van a la compra: ¿Qué hacen los supermercados con los alimentos a punto de caducar o sobrantes? ¿Están arrimando el hombro todo lo que la difícil situación del país requiere? “La mayoría tiene acuerdos con los Bancos de Alimentos de cada provincia para repartir esa comida”, afirma José Antonio Busto Villa, presidente de la Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal, con 52 organizaciones en toda España).

En este gran supermercado del pobre se puede encontrar de todo: Leche, café, legumbres, mermelada, galletas, frescos, embotellados y congelados. Marcas cedidas por los supermercados y excedentes de las empresas de toda España. Esta organización sin ánimo de lucro dio de comer en 2011 a 1,3 millones de personas con la distribución de 104 millones de kilos de alimentos. “Este año entregaremos unas 67.000 toneladas de alimentos a más de dos millones de personas necesitadas. Porque ese es nuestro objetivo: recuperar excedentes alimenticios de nuestra sociedad y redistribuirlos entre las personas necesitadas, evitando cualquier desperdicio o mal uso.”, subraya José Antonio justificando así el lema de esta Ong: “Nos hace falta lo que a ti te sobra”.

El funcionamiento de estos bancos dista de ser simple. Para empezar, la comida no se entrega directamente a los necesitados sino a instituciones caritativas y de ayuda social, las cuales deben pasar por un proceso de evaluación estricto antes de poder fungir como intermediarios entre los bancos y los colectivos beneficiarios. Su mayor fuente de alimento -valga la redundancia- son precisamente las empresas de alimentación -unas 3.000- a las que defienden a muerte a pesar de la “mala prensa” que tienen algunas de ellas.

“La comida no se tira”. Esta es la respuesta que dan las principales cadenas de supermercados que operan en España. Carrefour es una de las empresas que más colabora: ” Este año hemos entregado 820.000 kilos a FESBAL. Y en 2011 donamos más de 2 millones de kilos de alimentos”, afirma Carmen Muñoz, responsable de prensa de la multinacional francesa. Por su parte, LIDL repartió 1.000 toneladas, y Eroski 215.000 kilos. Respecto a Mercadona, fuentes de la empresa recuerdan que “colabora con la ayuda social de diversas instituciones y Bancos de Alimentos, además de ser especialmente sensible con situaciones de emergencias como cuando, en el terremoto de Lorca, fueron enviadas 150 toneladas de alimentos para ayudar a los damnificados”. En Madrid, en 2011, el Banco de Alimentos distribuyó 7.723.399 kilos de alimentos, un 23,2% más que el año anterior, que se repartieron entre 45.978 personas. En Barcelona este año se reparten 10 toneladas de comida distribuidas por el banco de alimentos.

A pesar de todo, las estadísticas apuntan a que los supermercados tiran el 5% de los alimentos comestibles. Con lo que se desperdicia en un día se podría alimentar a más de 100 personas. Mas de 100.000 personas podrían comer durante un año solo de la comida que tira una cadena de estos establecimientos. “España tiene en sus supermercados más del 58% de los productos requeridos para suplir las necesidades nutricionales de la población. Una gran mayoría de estos excedentes se tiran”, afirma Tristram Stuart, historiador inglés y autor del libro Despilfarro: el escándalo global de la comida.

Por lo menos, parte de esta comida también se aprovecha. Lo vemos todos los días a la hora del cierre de los supermercados en el centro de las grandes ciudades. Cientos de personas se arremolinan alrededor de los cubos de basura escarbando entre los desperdicios para rescatar lo aprovechable. Que es mucho. En Estados Unidos, incluso, han creado lo que llaman Freegans (buceadores de contenedores), un movimiento de contracultura que nació en Nueva York y que ya tiene seguidores en las principales capitales europeas. Aseguran que si, al final de cada día, la comida que tiran los supermercados se repartiera entre los hambrientos, se podría alimentar a todos ellos en el mundo. El grupo crece cada día y sus miembros tienen páginas web para compartir información y para lanzar invitaciones a cenas colectivas para conquistar más adherentes.

Sin embargo, hasta esta inocente iniciativa que parece no hacer daño a nadie está amenazada. En Gerona, el ayuntamiento puso a principio de Agosto candados en los contenedores próximos a los grandes supermercados. El motivo oficial: que los rebuscadores acudan al centro de distribución de alimentos municipal.

 

EN LAS CASAS SI SE TIRA

 

Sin embargo, en este mundo de sobreabundancia y despilfarro este axioma con el que nuestras madres nos hacían reflexionar cuando nos dejábamos comida del plato, ha perdido el “no” y ha acabado convirtiéndose en una dolorosa realidad en los hogares españoles. En 2011, en España se tiraron a la basura 163 kg de alimentos por habitante. Esa cifra nos coloca en el sexto puesto del vergonzoso ranking europeo. En el continente se despilfarra una media de 179 kg por persona o, lo que es igual, el pasado año se tiraron a la basura 89 millones de toneladas de alimentos.

Según la FAO, 1/3 de los alimentos producidos no serán nunca consumidos y acabarán en la basura. En concreto, se tiran antes de tiempo 1300 millones de toneladas al año en todo el mundo. La media europea de kilos de alimentos que acaban en la basura y la de USA son 95 Kg y 115Kg. La media africana y del sudeste de Asia de alimentos que acaban en la basura es de 6 Kg y 11 Kg.

La crisis económica está poniendo a prueba la solidaridad ciudadana con los colectivos más vulnerables. Estos, especialmente los desempleados mayores de 45 años y los inmigrantes en situación irregular, son los principales damnificados por una recesión que no parece tener fin. España tiene el mayor Índice de Miseria de toda la Unión Europa. La pobreza llega a más del 20% de la población. Más de ocho millones de españoles son pobres.

 

Lucas de la Cal Martín estudia periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y es colaborador en prácticas de GEA PHOTOWORDS y del periódico El Mundo. Es diplomado en Educación Sexual y Prevención de ITS (Infecciones de transmisión sexual).

 

 

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