ALARMA POR EL AUMENTO DE SIDA EN LOS INDÍGENAS

Las infecciones por VIH han disminuido un tercio en la última década. Sin embargo sigue siendo uno de los más graves problemas de salud pública del mundo. Por el  Día Mundial de la lucha contra el Sida, el 1 de diciembre, GEA PHOTOWORDS realiza una serie sobre la enfermedad. Hoy alertamos del  avance de este virus en la población indígena. Son los más vulnerables y viven aislados sin información ni acceso a la educación y sanidad. Creen que el sida es un acto de brujería.

 

República de Sudáfrica. khayelitsha. Sida.

 En la sede de Ubuntu, organización que ayuda a niños seropositivos en Sudáfrica.

FOTO  ©  Alfons Rodríguez, miembro de GEA PHOTOWORDS

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 Por Lucas de la Cal para GEA PHOTOWORDS

 

Nela cree estar embrujada. Tiene 30 años y pesa 33 kilos. Es tan delgada que con los dedos de una mano se puede rodear su tobillo. Acaba de abandonar su comunidad indígena de los awajún, una etnia de la selva amazónica peruana, porque ya no puede caminar. “Estoy muy cansada, mi cabello se cae, tengo diarreas, náuseas y me duele todo el cuerpo”, dice la mujer. Su familia asumió que sus males eran producto de una brujería. Una magia negra catalogada por su tribu pero que para el centro de salud en Lima donde la esperan es un diagnóstico claro de un avanzado estado de VIH. Como Nela, hay muchos indígenas que padecen el sida. Y la mayoría no lo saben o creen estar bajo los efectos de un malvado hechizo.

Es cierto que las muertes en todo el mundo por el sida y la tasa de nuevas infecciones se han reducido un tercio en la última década. Sin embargo, se está propagando de manera incontrolada en las poblaciones indígenas, las más vulnerables. No sólo es la falta de información la que ocasiona el contagio de enfermedades como el VIH, si no las costumbres machistas que aún prevalecen y la pena social que provoca el cuidarse en el tema sexual. “La población indígena contrae VIH tres veces y medio más rápido que la población en general”, indicó Trevor Stratton, coordinador la Red Canadiense Aborigen sobre Sida.

Survival International ha alertado acerca de la expansión del sida en los pueblos indígenas, debido al contacto con foráneos y al dramático cambio social al que se enfrentan. Según explica la entidad en este informe, en Papúa Occidental, hogar de 312 pueblos indígenas que han sufrido una opresión extrema y una gran violencia desde que la región fue ocupada por Indonesia en 1960, la tasa de infección de esta enfermedad es 15 veces superior a la media nacional. Además, destaca que muchos indígenas papúes creen, incluso, que el ejército indonesio está introduciendo deliberadamente el virus para exterminarles. El portavoz de Survival en España, Miguel Ángel del Ser, indica que el contacto con “foráneos y la pérdida de sus tierras les lleva al desarraigo y a convertirse en las principales víctimas de enfermedades como el Sida, antes desconocidas para ellos”. Según el experto, “bastaría con que los Gobiernos se asegurasen de que su tierra es protegida adecuadamente para evitar semejante barbarie en pleno siglo XXI”.

En el mundo hay alrededor de 5. 000 grupos indígenas con una población de 370 millones de personas en más de 70 países. En América Latina, se estima que existen alrededor de 400 etnias diferentes. El sida golpea con especial dureza la región del Amazonas, donde el 77% de los contagios corresponden a indígenas.

Los  awajún son el segundo pueblo nativo más numeroso de la amazonia peruana después de los ashánincas, con aproximadamente 50 mil nativos que se ubican a lo largo de los departamentos de Loreto, Cajamarca, Amazonas y San Martín.

En su comunidad hay 200 infectados con el VIH. La mayoría son hombres de entre 14 y 25 años con una actividad sexual muy activa y sin ninguna protección. Para ellos, la enfermedad que azota a su pueblo fue traída por los hombres blancos en las migraciones.

Muchos jóvenes que sufren por el sida abandonaron su tratamiento por el alto costo de las medicinas y las pocas instituciones cercanas a su comunidad  que atienden este tipo de enfermedades. En la zona no hay ningún especialista.

“Se trata de comunidades muy dispersas y, a veces, aisladas, donde la intervención se hace difícil por la geografía, pero aún es todavía mucho más complejo superar la barrera cultural con la que asocian el VIH a causas mágicas o religiosas”, explica el doctor Carlos Benítez, coordinador nacional de la estrategia de prevención y tratamiento del VIH.

El informe realizado por el  Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas subraya cómo el proceso de marginación de las comunidades indígenas las hace más susceptibles al VIH. “La pobreza, marginación y la falta de educación y acceso a la sanidad son las causas”. Además, alerta el reporte, “muy pocos países tienen datos de vigilancia nacionales confiables que indiquen el verdadero nivel de la infección por el VIH entre los pueblos indígenas”.

En México, el centro de salud del municipio de Veracruz recibe diariamente 10 nuevos casos de sida. El Centro de Coordinadores para el Desarrollo indígena informade que los casos de esta enfermedad se están incrementando en las zonas indígenas, ante la falta de campañas preventivas. “El problema en la zona rural es la migración, los hombres, quienes emigran al norte del país regresan con el virus y contagian a sus parejas. Por ello también hay un crecimiento en las estadísticas de los niños, quienes nacen ya con la enfermedad”.

Pero el sida no solo golpea a los indígenas americanos. Ahora ponemos la mirada en el Pacífico. A Marama Pala, originaria de Waikanae, en la costa occidental de la isla Norte de Nueva Zelanda, le diagnosticaron VIH a los 22 años. La noticia se propagó como reguero de pólvora en su muy cerrada comunidad maorí.

“Si eres portador del VIH, te ven sucio, como si fueras un drogadicto o una prostituta. Nuestra población no busca ayuda por el estigma, la discriminación y la criminalización, sino por el temor a ser acusado, perseguido o encarcelado”, explicó Pala, quien junto a su esposo (también seropositivo) se ocupan de la Fundación para VIH/sida INA (indígenas maorí del Pacífico sur).“En los últimos cinco años, aumentaron las nuevas infecciones en Nueva Zelanda y, en especial, entre los maoríes, porque nos hacemos el análisis tarde. Las personas que tienen comportamientos de riesgo no suelen hacerse el análisis sino hasta que ya están muy enfermas. Nuestras mujeres mueren porque tienen miedo de tomar la medicación”, afirma.

 

Lucas de la Cal Martín es colaborador de GEA PHOTOWORDS y del periódico El Mundo. Licenciado en Periodismo en la Universidad Complutense, es experto en reporterismo social y diplomado en Educación Sexual y Prevención de ITS (Infecciones de transmisión sexual).

 

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