ALMAS DEL PASADO

La historia del Tíbet es la historia de grupos de pastores nómadas provenientes de Asia Central que se instalaron en el altiplano al norte del Himalaya. `Almas del Pasado´es una exposición fotográfica que se ha inaugurado en la Fundació Casa del Tibet de Barcelona y se podrá ver hasta mediados de octubre de 2011. Su autor, el fotógrafo David Kame, colaborador de GEA PHOTOWORDS, nos muestra aspectos de un pueblo que sufrió conflictos con visitantes occidentales, con países vecinos, (como Nepal y Mongolia), y por último la invasión conocida como la `liberación pacífica de Qamdo´ de la mano del ejército de la Republica de China en el 1959.

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Molinillo de oraciones. Expuesta en `Almas del pasado´

Foto ©   David Kame

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Por David Kame para GEA PHOTOWORDS


ALMAS DEL PASADO


La historia del Tíbet es la historia de pastores nómadas provenientes de Asia Central que se instalaron en el altiplano que lleva el mismo nombre. Ubicado a una altitud media de 4.900 m., el Tíbet en la actualidad constituye una Región Autónoma dentro de la República Popular China.
Pero, sobre todo, la historia del Tíbet es la historia de un pueblo que ha vivido conflictos con visitantes occidentales; con países vecinos, como Nepal y Mongolia, y por último la invasión del ejército de la Republica de China en el año 1959, conocida como la “liberación pacífica de Qamdo”.
Durante el periodo siguiente, el de la Revolución Cultural, Tíbet sufrió serios daños en su patrimonio cultural, incluyendo su tradición budista. Más de 6.000 monasterios fueron destruidos y varios monjes fueron asesinados o hechos prisioneros.
Actualmente en Tíbet hay aproximadamente 14 Millones de habitantes, de los cuales más de la mitad son inmigrantes que se han instalado en la región, procedentes de otras zonas de China en busca de oportunidades.
Por efecto de la inmigración de los tibetanos hacia otros países, la cifra de habitantes de etnia tibetana que residen en la región ha ido decreciendo progresivamente en los últimos 50 años. Adicionalmente, otros factores como la disminución de la esperanza de vida y del ratio de fertilidad de las mujeres, han ido agravando la situación.
Aunque, posiblemente, el desarrollo económico de la zona en los últimos años haya contribuido a mejorar la calidad de vida de los tibetanos, en ciertos aspectos, estamos frente a un lento y gradual proceso de “integración” cultural que tendrá como resultado final una evolución y desaparición de la cultura tibetana.
“Almas del Pasado” proyecta al espectador a un futuro más próximo que lejano, en el que, paseando por las salas de la exposición, visualiza instantes de vida de un pueblo, herencia de una cultura desvanecida en los recuerdos de los viajeros.
El actual debate sobre la situación del Tíbet quizá se debería reorientar. No importa sólo lo que el gobierno está haciendo en la región autónoma del Tíbet, hay que tener en cuenta también lo que no se está haciendo, en lo que afecta a la preservación de una cultura y unas tradiciones milenarias que constituyen un patrimonio de la humanidad.

EL PUEBLO TIBETANO

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Constituido fundamentalmente por una población de nómadas y campesinos, el pueblo Tibetano persigue la armonía con la naturaleza en su vida cotidiana, siempre basándose en los principios de la verdad y la no violencia.
Las cifras de tibetanos residentes en el Tíbet ofrecidas por los organismos internacionales son confusas. La fuente de controversia se halla en las diferentes definiciones de la etnia tibetana.
Cada año el número de tibetanos en exilio crece entre un 2 y un 3%, mientras que aumenta la llegada a la región de inmigrantes provenientes de otras partes de China, en parte favorecida, desde el 2006, por  la construcción de la línea ferroviaria que conecta Bejing con Lhasa.
Más de la mitad de los tibetanos exiliados en los últimos dos años, cambiaron su residencia definitivamente por razones económicas y de oportunidades, trasladándose a países donde puedan conservar la libertad de mantener sus tradiciones y creencias. Por otro lado, este proceso tiene el riesgo de que los tibetanos en exilio sufran varias influencias de las culturas occidentales.
El empuje de la cultura china está engullendo irremediablemente a los tibetanos que aún se mantienen en la región. El pueblo tibetano trata de mantener sus raíces discretamente, a pesar de los 52 años de ocupación. A la sombra del Chomolungma, la montaña a la que nosotros llamamos Everest, los tibetanos mantienen la esperanza en la liberación de todos los seres y en que el Tíbet, pronto, vuelva a ser para ellos.

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Otra de las imágenes de la muestra `Almas del pasado´

Foto © David Kame

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EL BUDISMO Y LOS MONJES

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El budismo constituye la verdadera esencia de la cultura tibetana y es, además, el elemento más identitario de los habitantes de la región.
Desde el 1959, el régimen chino ha ido debilitando la relación que tradicionalmente había unido a los monasterios con la población. Las autoridades chinas se han otorgado el control de los recintos religiosos a través de la concesión o el rechazo de un “acta oficial de registro” obligatoria.
Pero el control del gobierno no se limita a los monasterios, sino incluso a la decisión de los individuos de ingresar en la vida monacal, según explica el periódico italiano “L’Avvenire”. El Partido es el único con autoridad para decidir si una persona es “oficialmente” monje y se han establecido unos cupos de religiosos, lo que hace que haya, incluso, listas de espera para convertirse en religioso.
La última forma de control, según el mismo medio, es la “reeducación patriótica”, una herramienta empleada por el gobierno con los religiosos tibetanos que periódicamente pasan por un “adoctrinamiento forzoso”.
Hoy en día, el Budismo en Tíbet es una pálida sombra de lo que fue. Muchos monasterios han sido transformados en museos, en los que los monjes y las monjas han sido reducidos a meros porteros y a curiosidades para la industria del turismo.
Las autoridades han relajado también las restricciones en algunas expresiones externas de la práctica religiosa, como circunvalar lugares sagrados, prestaciones, ofrendas, girar ruedas de oraciones y elevar banderas de oraciones al cielo, pero el estudio de la enseñanza del Buda sigue estando severamente restringido.
Finalmente, en las últimas décadas los grandes maestros budistas fueron exiliados a la India, Nepal y Bhutan, por lo que la actual enseñanza del Budismo en Tíbet ha decaído a un nivel bastante superficial y queda esencialmente como un elemento turístico.

EL FESTIVAL DE SHOTON

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Cada año, en el mes de Agosto, entre 35.000 y 40.000 turistas acuden a Lhasa, capital de la región autónoma del Tibet, con motivo de la celebración del Festival de Shoton que, junto con el Año Nuevo tibetano, es considerado el festival más popular de la cultura y tradición Tibetana.
El Festival, que data del siglo XI, es conocido también como Festival del Yogur debido a que los habitantes de la región ofrecían yogur a aquellos monjes que habían terminado su retiro espiritual.
Desde el siglo XVII, el festival, que antiguamente se celebraba exclusivamente por motivos religiosos, se ha convertido en la ocasión perfecta para realizar rituales budistas, representaciones folclóricas de la ópera tibetana, así como carreras de yaks y caballos.
El Festival empieza a primera hora de la mañana en el Monasterio de Drepung a pocos kilómetros de la ciudad, cuando 100 lamas transportan un Thangka (típico tapiz pintado o bordado) con la imagen del Buda Sakyamuni, de 35 metros de largo, a una colina cercana al Monasterio y lo desenvuelven para que los visitantes lo puedan admirar y pedir salud y felicidad.
Las celebraciones siguen durante una semana en el Palacio Norbulingka, antigua residencia veraniega del Dalai Lama, donde se organizan espectáculos de operas tibetanas de distintas provincias. En el maravilloso parque del palacio, los tibetanos se reúnen con sus familias para hacer picnics.
Incluido en la mayoría de las rutas turísticas que se realizan en el mes de agosto, en las últimas ediciones, el festival ha sido “contaminado”, por efecto del desarrollo comercial de la zona, con eventos no tradicionales como, por ejemplo, ferias y exposiciones de automóviles e inmobiliarias.
En 2010, durante las ferias y exposiciones celebradas se firmaron contratos comerciales de inversión por un valor superior a 4.000 millones de yuanes.

Para obtener más información sobre `Almas del pasado´ haz click aquí.

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DAVID KAME. Fotógrafo, colaborador de GEA PHOTOWORDS y de África Sin Fronteras. Desde el 2006 es también socio de la Fundación Casa del Tibet con la que está participando en el proyecto de ayuda a los campamentos de refugiados tibetanos de Tezu y Miao en el Noreste de la India.
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Más información de David Kame haciendo click aquí

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