BIOCULTURA

BIOCULTURA, la mayor feria de productos ecológicos y consumo responsable que se celebra en España, cumple este año su XXVI edición y se puede visitar en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid, del 4 al 7 de noviembre. Sus stands reflejan todas las inquietudes y los temas que preocupan a las personas concienciadas: alimentación ecológica, productos naturales para la higiene y la cosmética, nuevas medicinas, reciclaje, turismo…
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Con un proyecto que cuenta con 700 expositores, la feria que se celebra este año en Madrid espera más de 100000 visitantes. Un pabellón estará dedicado en exclusiva al sector de la alimentación ecológica. El resto de los sectores ocupará los otros dos pabellones. La feria pretende reflejar todas las inquietudes del ciudadano concienciado. Un recorrido por sus stands llevará al visitante a encontrarse con productos naturales para la higiene y la cosmética, ecomateriales, muebles, objetos de decoración, terapias y medicinas alternativas y complementarias, juguetes, artesanía, música, libros, revistas… habrá stands dedicados a las energías renovables, al ahorro, al reciclaje, al medio ambiente, al turismo rural y respetuoso con el medio ambiente.

BIOCULTURA XXVI ediciónDel 4 al 7 de Noviembre 2010 – Pabellón de Cristal- Casa de Campo – Madrid

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VIDA SANA A LA PUERTA DE CASA

Hoy se inaugura en el Pabellón de Cristal Casa de Campo de Madrid,  la XXVI edición de BIOCULTURA, una de las ferias de productos ecológicos y consumo responsable más importantes de Europa. Un año más, es tentador mirar atrás y ver como el sueño de unos jóvenes en los albores de la Transición española culminó en la creación de una asociación, VIDA SANA, convertida hoy en una referencia fundamental para entender que una existencia en armonía con la naturaleza empieza en uno mismo.

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Por LUCAS DE LA CAL MARTÍN para GEA PHOTOWORDS

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Seattle fue un gran jefe indio de la tribu Suwamish, que después de combatir contra los invasores americanos, apostó en contra de la guerra e intentó negociar con el Gran Jefe Blanco un tratado de paz digno para su pueblo. Su principal hazaña fue intentar transmitir al hombre blanco su amor por la Naturaleza en la que nació y vivió. Su mensaje fue simple y claro: ¿puede ponerse precio al aire limpio y puro, o al agua clara, o al pájaro cantor?. . . La respuesta siempre será NO.

Esa respuesta siempre la tuvieron clara los “indígenas” españoles que a principios de los años 80 pusieron en marcha el más importante colectivo sobre las alternativas que ofrece una existencia armonizada con la naturaleza y todo lo que nos da: la Asociación Cultural Vida Sana. Aquel grupo de veinteañeros, radicales y rebeldes, quería cambiar el mundo partiendo de unas premisas ecologistas y de comportamiento vital que deberían de marcar hoy nuestra existencia. No lo consiguieron en parte. Pero siguen luchando, 30 años después, por conseguirlo.

Pero esta historia, como tantas otras en nuestro país, comenzó antes, en los albores de la Transición, donde los visionarios encontraron el caldo de cultivo que necesitaban para soñar un mundo mejor. “Hace 30 años en España la concienciación medioambiental y de consumo ecológico responsable era prácticamente nula. No se oía hablar de temas medioambientales en los medios, que sólo se preocupaban de política, la transición, etc. Pero ya se vislumbraba que nuestra sociedad caminaba hacia la deriva. Y ya entonces sabíamos que necesitábamos cambiar nuestra actitud, purificar nuestra alma, regresar al mundo espiritual… De forma paralela, había que actuar con coherencia en el mundo de lo material y la agricultura ecológica era la mejor forma que conocíamos”, recordaba en una reciente entrevista Ángeles Parra, Presidenta de Vida Sana y directora de BioCultura.

Este colectivo se fue creando de manera informal en 1974  por un grupo de amigos que se reunían para charlar de los cambios que había que hacer para que el mundo no se deteriorara más. A este núcleo de personas fueron adhiriéndose otras y otras, constituyéndose en 1981 formalmente como Asociación Vida Sana, entidad sin fines lucrativos para el fomento de la cultura y el desarrollo biológico. Desde entonces, no ha cesado en su labor de defensa de los derechos de los consumidores, de los agricultores y de todos los ciudadanos como habitantes de la Tierra.

“La naturaleza se conserva si hay actividad real y si las personas y los pueblos comparten todos los ecosistemas. Nosotros proponemos que la conservación de la naturaleza pase por una actividad humana sostenible y ligada completamente a ese paisaje, a ese lugar. Los recursos naturales no son infinitos ni inagotables y los límites del crecimiento, tanto económico como demográfico, no están lejos. Deberíamos reflexionar sobre nuestra actual forma de vida y consumo», afirma uno de los postulados de la Asociación.

SANOS OBJETIVOS

Encargada del fomento de la cultura agraria con métodos biológicos y la difusión de la alimentación sana basada en la producción agroecológica, Vida Sana, fue la primera entidad en España en lanzar una campaña de concienciación pública sobre el peligro de la deforestación y la conveniencia del uso del papel reciclado.

Ha llevado a cabo numerosas campañas de sensibilización ciudadana sobre temas muy diversos en defensa de la agricultura, la alimentación, la salud, la calidad de vida, el medio ambiente y la cultura. Hoy en día continúa en este sentido sus actividades de divulgación e información sobre el uso racional de los recursos naturales y su Campaña contra la Manipulación Genética de los Alimentos.

Vida Sana ha sido y sigue siendo una de las entidades españolas que presiona al gobierno y a la UE para que se retiren del mercado los OMS (El cultivo extensivo de organismos modificados genéticamente)  y para que las multinacionales dejen de negociar con las semillas transgénicas y las patentes sobre la vida. Como ONG tuvo una participación muy relevante en la Cumbre de la Tierra de 1992.

La asociación ha publicado casi un centenar de estudios, libros y artículos sobre medio ambiente, medio rural y cultura biológica. Edita con carácter trimestral la revista The Ecologist (20.000 ejemplares) y los periódicos BioCultura, que son enviados de forma gratuita a cientos de organismos y entidades en todo el mundo y a todos los medios de comunicación. Ha recibido el Premio Hugh Hammond Bennet, otorgado por la Asociación Argentina de Amigos del Suelo y el Premio Imaginarium. La web Vida Sana es una de las más visitadas, en lengua española, a nivel mundial en materia de producción ecológica

Pero quizás, uno de los logros más importantes de Vida Sana haya sido la puesta en marcha, hace 26 años, de Biocultura: una de las ferias de productos ecológicos y consumo responsable más importantes de Europa. Participan alrededor de 600 empresas y entidades. Atrae la visita de ciudadanos conscientes de que es preciso un cambio para salvaguardar la vida en el planeta. En los últimos años el número de visitantes supera los 125.000 en Madrid, los 60.000 en Barcelona y está empezando con mucho éxito en Valencia. Biocultura ofrece un escaparate de la producción biológica y ecológica en un marco de respeto por las formas de producción basadas, a su vez, en el respeto a la vida.

“Hace 25 años, el entonces alcalde de Madrid, don Enrique Tierno Galván compartía nuestra visión de que la alimentación y la agricultura tenía que empezar a ser vista de otra manera, más cercana, más humana. Hoy en día, echamos en falta la valentía de políticos como don Enrique, hombres de palabra. BioCultura lleva 25 años de denuncia: hemos pasado absolutamente por todas las luchas de los sectores medioambientales y de la salud, de campesinos, de industriales, de oposición a leyes y normativas… Hemos sido el escaparate y el trampolín para infinidad de movimientos sociales de todo tipo… y hemos salido y seguimos saliendo a la calle, y acudiendo a los foros de debate, y pidiendo audiencias públicas ante los organismos nacionales, locales e internacionales” asegura Ángeles Parra, su directora.

La acción humana ha producido efectos y alteraciones en los sistemas naturales, algunos positivos, otros negativos; unos reversibles, otros irreversibles; visibles a veces, no fácilmente perceptibles en la mayoría de los casos, y a menudo despreciables, pero muchas veces catastróficos.

EL NEGOCIO “BIO”

España es el noveno país del mundo en superficie de producción ecológica, con más de 1’3 millones de hectáreas, y está entre los cuatro primeros europeos. Sin embargo nuestro nivel de consumo es todavía muy bajo: apenas el 20% del total de la producción se queda en casa. Pero eso no quita que el activismo “bioespañol” aumente sin cesar. En nuestros mercados, sobre todo en las tiendas y súper ecológicos, pueden encontrarse entre hasta 14.000 referencias de alimentos ecológicos certificados, con una buena oferta de variedad y calidades, desde productos de consumo básico a productos delicatessen. La solidez y perspectivas de este sector viene avalado por el hecho de que es uno de los menos afectados por la crisis financiera que padecemos.

Para Ángeles Parra, este hecho no es una sorpresa: “En la producción y el consumo local está la solución a los grandes problemas que tiene hoy nuestra sociedad y el planeta, desde todos los puntos de vista: medioambiental, económico, ético, espiritual… En lo pequeño, en lo hecho a escala humana y de corazón, reside el secreto del cambio obligado de paradigma al que nos enfrentamos en la actualidad”.


Lucas de la Cal Martín es estudiante de periodismo en prácticas en GEA PHOTOWORDS


Más información en la página web de Asociación VIDA SANA

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