CÓMO ALIMENTAR AL MUNDO

El drástico aumento de los precios de los alimentos en los últimos años y la escasez de materias primas imprescindibles, que tienen como consecuencia un fuerte incremento del hambre y la desnutrición, han puesto de manifiesto la fragilidad del sistema alimentario mundial y un nuevo concepto en boga: crisis alimentaria. Para comprender mejor lo que esto significa, y poder transmitírselo a nuestros pequeños, Denis van Waerebeke ha realizado un documenal para niños de 9 a 14 años donde explica las diferentes formas de alimentar al mundo.

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(Versión en inglés. Traducción al español de Kristen Sharp debajo del artículo de Cora Cáffaro)

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Un documental de Denis van Waerebeke.

Escrito por Sabrina Massen y Denis van Waerebeke

Montaje y animación : Juliette Hamon-Damourette

Sonido : Ruelgo

Voz: Mark Jane

Produccción Montag para « Cité des sciences et de l’industrie »


¿CÓMO ALIMENTAR AL MUNDO?
Por CORA CÁFFARO para GEA PHOTOWORDS.


Desde 2006, pero sobre todo a partir de 2008, cuando empezó a descalabrarse económica y financieramente el mundo, el arroz (parte sustancial de la dieta diaria de unos 3.000 millones de personas), el maíz, el trigo y la soja han aumentado sus precios más del cien por ciento.

Y a la par, otra cifra se hizo bien redonda en 2009: mil millones de personas hambrientas. Parece una burla si se tiene en cuenta que la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, cuando el número crítico era de 800 millones, llamó a reducirlo a la mitad en 2015. Desde el año pasado, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha pasado directamente al enojo con la campaña en internet “1billionhungry Project”, donde llama a la gente a hacer lo mismo. «Deberíamos estar muy enfadados por el hecho intolerable de que nuestros semejantes en muchos países pobres sigan todavía pasando hambre», afirmó el Director General de la organización, Jacques Diouf.

A poco de conmemorarse otro Día Internacional de la Alimentación y con más de medio millón de firmas en Internet para pedir a los políticos que la reducción del hambre sea su prioridad principal, la FAO y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) anunciaron un descenso del 9,6% en el número de víctimas del hambre en 2010. Estiman que 925 millones de personas sufrirán hambre crónica este año, es decir, 98 millones menos respecto a los 1.023 millones calculados en 2009.

«Pero con un niño que muere cada seis segundos debido a problemas relacionados con la desnutrición, el hambre sigue siendo la mayor tragedia y el mayor escándalo del mundo», aseguró Diouf. «Es algo absolutamente inaceptable», agregó.

Se sabe: el hambre se conjuga bien con la injusticia social y la mala distribución. Sólo 15 millones de los casi mil millones de hambrientos están en los países desarrollados. Más de 550 millones viven en Asia y el Pacífico; casi 240 millones, en África subsahariana; unos 50 millones, en América Latina y el Caribe, y 40 millones, en el Oriente Próximo y el Norte de África, según la FAO.

El crecimiento de la población, el miedo a una escasez de suministros, el cambio climático y la recuperación de los precios han devuelto el papel protagónico a la seguridad alimentaria. Y una pregunta inquietante ya se ha formulado: ¿cómo alimentar al mundo en 2050?

De acuerdo a pronósticos de la ONU, dentro de 40 años seremos 9.100 millones de personas en todo el mundo: prácticamente la totalidad de este 34% más de gente nacerá en los países en desarrollo. Cerca del 70% de la población mundial será urbana y el nivel de ingresos será varias veces superior al actual. “Para alimentar a esta población más numerosa, más urbana y más rica, la producción de alimentos (excluyendo los alimentos empleados en la producción de biocombustibles) deberá aumentar un 70%. La producción anual de cereales habrá de aumentar desde los 2.100 millones de toneladas actuales hasta los 3.000 millones, mientras que la producción anual de carne deberá aumentar en más de 200 millones de toneladas hasta alcanzar los 470 millones”, señala un estudio del Foro de Expertos de Alto Nivel de la FAO.

Este escenario es el que rodea How to feed the world ?, el corto realizado por Denis van Waerebeke y que se proyecta en “Bon appétit”, una exposición sobre la alimentación que busca su público en los chicos de entre 9 y 14 años y que se desarrolla en la Cité des Sciences et de l’Industrie de París hasta enero de 2011.

El video consiste en una imperdible explicación sobre el consumo de alimentos “en un planeta muy lejano donde viven 6.000 millones de una especie llamada ‘seres humanos’” y su ineficiente distribución. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia, y en 9 minutos cualquier niño logra entender la relación entre el hambre, la escasez, la diferencia entre el Norte rico y el Sur pobre, la agricultura, la pobreza, la migración interna, el comercio internacional, la dependencia alimentaria, los programas de ayuda humanitaria, los mercados locales, la demografía, los hábitos alimenticios, el medioambiente y la responsabilidad política e individual.

Pero parece que a Van Waerebeke no le basta con hacer pensar en cómo llegamos hasta acá sino que, con la habilidad de un maestro, es capaz de conducir al pensamiento hacia posibles soluciones: una bajo la sabiduría de aquel viejo proverbio que afirma “Dele a un hombre un pescado y comerá por un día. Dele una caña de pescar y comerá toda su vida”; y otra, un poco más a la medida de las diferencias que hacen pequeñas y cotidianas elecciones que podemos hacer nosotros.

¿Será realmente un corto para el público infantil o es que para hacerle entender al mundo dónde estamos y qué nos espera hay que hablarle como si fuera un niño? Pasen y vean.

EL HAMBRE EN NÚMEROS


-Dos tercios de las personas desnutridas en el mundo se concentran en siete países: Bangladesh, China, la República Democrática del Congo, Etiopía, India, Indonesia y Pakistán.

-La región con más desnutridos continúa siendo Asia y el Pacífico, con 578 millones.

-La proporción de desnutridos más elevada sigue dándose en África subsahariana, con un 30 por ciento de la población, es decir, 239 millones de personas.

-Entre 2005 y 2007 (el período más reciente sobre el que se disponen de datos completos), Congo, Ghana, Malí y Nigeria casi consiguieron alcanzar el ODM 1 (primer Objetivo de Desarrollo del Milenio en África subsahariana: reducir a la mitad el porcentaje de personas hambrientas desde el 20 al 10% en 2015), mientras que Etiopía y otros países se encuentran también cerca de conseguirlo. Sin embargo, el porcentaje de desnutridos alcanzó el 69 por ciento de la población en la República Democrática del Congo.

-En Asia, Armenia, Myanmar y Viet Nam han alcanzado ya el ODM 1, al tiempo que China se encuentra cerca de conseguir esta meta.

-En Latinoamérica y el Caribe, Guyana, Jamaica y Nicaragua han logrado el ODM 1 y Brasil se está acercando a este objetivo.

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CORA CÁFFARO es una periodista argentina comprometida con el periodismo social. Ha trabajado para medios de su país y de México, como Clarín y Reforma. Algunos de sus trabajos han llegado a la final del Premio Nuevo Periodismo de la Fundación que preside Gabriel García Márquez en 2007.

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Traducción al español del documental ¿Cómo alimentar al mundo?

Por Kristen Sharp

Había una vez un planeta lejano en una remota esquina de la galaxia. Una especie bulliciosa y habladora nació un día allí, y creció tanto y tan rápido, que cuando llegó el siglo veintiuno ya había más de 6.000 millones de ellos. Esta especie decidió llamarse “Humana”.
Los humanos compartían los recursos del planeta que llamaban “La Tierra” lo mejor que podían. Pero no lo hacían muy bien, porque 850 millones de humanos sufrían de desnutrición. Eso significa que uno de cada siete humanos pasaba hambre.
Tal vez te estés preguntando cómo decidieron quién de ellos debía estar bien alimentado, y quién desnutrido. No se decidió ni en un concurso ni en una lotería. Normalmente dependía del lugar donde se nacía. De los 850 millones de humanos desnutridos, 820 millones vivían en la sur del planeta.
Pero, ¿qué significa, exactamente, desnutrido o subalimentado? Por ejemplo, comparemos a dos humanos jóvenes. Bob vive en una zona en el norte del planeta que se llama Europa, mientras que Secu vive en una zona del sur que se llama África. Sus consumos de comida son muy diferentes, tanto en términos de cantidad como de calidad.
Mientras que Bob tiene acceso a una dieta variada y suficiente, Secu está subalimentado. La mayor parte del tiempo, come arroz o mijo, pocas verduras y frutas, y casi nada de carne o productos lácteos.
Su alimentación no satisface todas sus necesidades en cuanto a energía, nutrientes, vitaminas y minerales. Está expuesto a graves riesgos para su salud, y según las estadísticas, morirá 20 años antes que Bob. ¿Cómo se ha llegado a una injusticia como ésta?
Es importante acordarse de que estas criaturas no son capaces de absorber la energía del sol directamente, lo que significa que tienen que acumular energía tragando plantas y animales criados por una categoría particular de humano, que se llama Granjero.
Sin embargo, junto a sus familias, los granjeros conforman un 80 por ciento de la población desnutrida. En ciertas regiones del planeta, los granjeros tienen terrenos pequeñísimos, demasiado como para alimentar a sus familias. En otras zonas, ni siquiera los terrenos que usan para cultivar son suyos.
En las cuatro esquinas del mundo, campesinos y granjeros pobres no tienen acceso a las técnicas más avanzadas ni tampoco a un equipo que les ayude a producir más y guardar su cosecha para que alcance el año entero.
También hay algunos países que tienen abundancia de recursos naturales, como el petróleo, donde la producción de comida es insuficiente, por falta de granjeros. Vamos a ver por qué.
El terreno de mandioca ha sido abandonado, porque su dueño, Usman, se ha ido a vivir a una ciudad grande. Usman se fue porque esperaba ganar más dinero trabajando en la industria del petróleo. Ya no produce mandioca, ni tampoco la consume mucho. Desde que se hizo un ciudadano, prefiere el pan hecho de trigo o arroz. Pero el trigo y el arroz no crecen bien en esta parte del mundo, lo que quiere decir que tienen que ser comprados fuera, en el mercado internacional. Aquí es donde aparece Peter. Peter es un comerciante de Chicago.
El trabajo de Peter es precisamente el de comprar y vender los productos de la agricultura. Nunca ha visto una bolsa de arroz. Todo se hace por ordenador. Cuando Peter compra un producto, su precio sube, y cuando deja de comprar, su precio se cae.
Secu es el antiguo veciono de Usman, que se quedó en el pueblo. Secu no come ya mandioca, sólo arroz. Por que el arroz importado se ha hecho muy barato. Sale más rentable cultivar algodón para exportarlo, y usar el dinero para comprar arroz. El resultado es que ambos, Usman y Secu, dependen de Peter para su alimentación.
Y entonces, un día ¡Peter y sus amigos deciden que el trigo es maravilloso! Pero el algodón no les gusta. Como resultado, el precio del trigo sube, se pone por las nubes, arrastrando el precio del arroz. Usman y Secu ya no tienen para comprar su fuente primaria de comida. Su supervivencia depende de la importación. Esto se llama “dependencia de comida.”
Por suerte también está Josephine. Josephine trabaja para un Banco de Alimentos, que distribuye provisiones a Usman y Secu para que no se mueran de hambre, lo que es indudablemente bueno.
Lo que no es tan bueno es que la distribución de comida causa que los precios bajen en el mercado local. Lo que hace que Secu sea más pobre.
Alberto es demógrafo. Su trabajo es el de predecir las tendencias de la población del futuro. Según Alberto, los países sujetos a la dependencia de comida son aquellos en los que la población crecerá más rápido en las próximas décadas.
La falta actual de comida es causada por una distribución ineficaz e incorrecta. Alimentar a todo el mundo en el año 2050 requerirá duplicar la producción de comida.
Para lograr esta meta la solución más obvia es aumentar el área cultivada de la Tierra. Pero la Tierra es un planeta pequeño, y las tres cuartas partes de su superficie son agua. Así que el espacio está limitado. Por consiguiente, la segunda solución sería la de aumentar la superficie cultivable. Los granjeros en los países del norte lo han hecho muy bien. En una superficie de tierra idéntica, Michele, una granjera en Europa, produce hasta mil veces mas de lo que puede lograr Secu en África.
El problema es que lo que exporta consume agua, petróleo, fertilizante y pesticida. Y contamina mucho.
Miriam es agrónoma. Su trabajo es pensar en la agricultura, y dice que hay que pensar en un tipo nuevo de agricultura, para que produzcamos más y mejor. ¿Pero cómo?
Por ejemplo: usando productos orgánicos que no dañen tanto al medioambiente; rotando las cosechas; volviendo a usar plantas nativas más apropiadas para la tierra y el clima; combinando plantas complementarias y técnicas de irrigación que puedan conservar el agua…
Pero para acceder a todas estas técnicas y tener también sus propios terrenos, los granjeros de los países del Sur necesitan recursos económicos. Y en la Tierra, los recursos económicos normalmente se ubican en los países del Norte. Esto significa que estos países tienen una gran responsabilidad.
En vez de enviar sus reservas de cereales y leche a los países más pobres en cantidades enormes, deberían ayudarlos a desarrollar su propia producción y distribución de comida a escala local.
Los humanos tienen un proverbio antiguo: «Dale un pescado a un hombre y comerá un día. Dale una caña de pescar, y comerá toda la vida».
Entonces, ¿cómo podemos alimentar a todos los habitantes de este planeta?  Tal vez estás pensando: «Ése es su problema”, y en cierto modo tendrías razón.
Pero intenta ponerte en el lugar de una de estas criaturas, digamos, un habitante de uno de los países ricos. Por ejemplo Bob: ¿Qué puede hacer? No conoce a Sec y no le puede prestar el dinero de su bolsillo. Sin embargo, Bob tiene una pequeña parte de la solución:
En los países ricos, aquellos en los que el nivel de vida sube sin cesar, se extiende el mismo tipo de dieta. A pesar de las diferencias culturales entre ellos, todo el mundo está comiendo menos cereales y frijoles, y mucha más carne, pescado y productos lácteos. ¡Y eso cambia todo! Porque se necesitan 3 kilogramos de trigo para producir un kilogramo de carne de ave, y más del doble para obtener 1 kilogramo de ternera.
Y ahí es donde Bob puede realizar un cambio real: si consume un plato de lentejas a cambio de uno de bistec, necesita seis veces menos superficie de tierra y ahorraría un 90% de agua. Así quedaría más para otros.
Entonces, ¿cómo podemos alimentar al mundo? Es difícil, porque la combinación de factores políticos, económicos, ecológicos y científicos es compleja.
En este distante planeta los humanos tienen que trabajar juntos para resolver este rompecabezas, y a menos que descubran un planeta extra donde cuidar vacas, la solución también se encuentra en cambiar sus hábitos de alimentación.
En otras palabras: en cambiar lo que hay en el plato de Bob.

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