DETRÁS DE UNA FOTO | NURIA LÓPEZ TORRES

DETRÁS DE UNA FOTO es una sección semanal de GEA PHOTOWORDS. Reconocidos fotógrafos profesionales, autores emergentes o estudiantes de fotografía nos comentan una de sus imágenes. Sus palabras, su mirada y su agudeza; en definitiva, su captura del binomio espacio-tiempo. Esta semana Nuria López Torres nos habla de uno de los personajes de su proyecto Sex and Revolution in Cuba sobre la comunidad homosexual en ese país.

 

Shakira tumbada en la cama de su casera. La Habana. Cuba

FOTO  ©  Nuria López Torres, miembro de GEA PHOTOWORDS

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Fue en mi primer viaje a Cuba; para iniciar el proyecto Sex and Revolution in Cuba sobre la comunidad homosexual, que conocí a Shakira, una muchacha transgénero de 19 años. La vi por primera vez una noche en el malecón de La Habana, con su cuerpo menudo, su camiseta ajustada, sus ojos de purpurina y su peluca pelirroja. Se defendía como una leona de las burlas de unos muchachos, y me llamó la atención el esfuerzo que hacía por esconder su fragilidad. La tristeza se le escapaba por cada uno de los poros de su piel.  Ni su actitud chulesca, ni sus voz alzada podían contener la vulnerabilidad que desprendía.

A los pocos días de nuestro primer cruce en el malecón, me encontraba de nuevo con ella en casa de Kassandra, otra muchacha transgénero con la que había empezado a trabajar. Teníamos programada una sesión de retratos con ella y unas compañeras y apareció Shakira, en esta ocasión sin maquillaje, sin camiseta ajustada y sin peluca. Ella se sumó al encuentro fotográfico, y yo encantada de que lo hiciera. Era un nervio. Hablaba a una velocidad supersónica, que  sumado al argot cubano me hacía casi imposible entenderla. La sesión de retratos en la calle, fue realmente divertida, y Shakira le puso ese punto de locura surrealista cubana, como los cuentos de Virgilio Piñera.

A los pocos días quedé con Shakira para entrevistarla con calma, y ver donde vivía. Quedamos en casa de Kassandra y desde allí nos fuimos para el lugar donde se estaba alojando en Centro Habana. Un cuarto compartido con una mujer de 40 años, su hija de 15 y un bebé de pocos meses. Un cubículo en la azotea de un edificio destartalado. Un sofá con sus dos sillones roídos, una nevera, una hornilla de cocinar, una pica para fregar platos y una escalera de madera vertical que llevaba al cuarto de arriba, era todo lo que cabía en aquel minúsculo espacio. Las tres dormían en la parte superior, un altillo de madera que hacia de dormitorio. Una cama de matrimonio  para la madre y la hija de 15 años. Pegada  a ella, la cuna del bebé y del lado contrario y también pegado, un camastro donde dormía Shakira. Las tres camas ocupaban todo el espacio de la habitación, no había más para moverse.

Después de entrevistarla en el mini salón cocina de abajo, donde me contó como había sido su turbulenta infancia, y cómo había logrado sobrevivir un año en la cárcel, tras dos intentos de suicidio, subimos al altillo donde se tumbó en la cama de su casera para que le hiciera la foto.

Una de las cosas que más me conmovieron de Shakira, tras fotografiarla en múltiples ocasiones fue la enorme tristeza de sus ojos. Aún cuando sonreía,  sus ojos vomitaban tristeza.

Esta imagen pertenece al proyecto Sex and Revolution in Cuba el cual se encuentra en proceso de micro mecenazgo para publicar un libro.

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Nuria López Torres, Barcelona. Fotógrafa documentalista con amplia formación académica.  Se centra en temas de género y sexualidad. Combina sus proyectos personales con la colaboración como fotógrafa freelance para diferentes publicaciones, y la docencia fotográfica. Es miembro de GEA PHOTOWORDS.

 

Apoyar el libro Sex and Revolution in Cuba  

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