DETRÁS DE UNA FOTO | WARA VARGAS LARA

DETRÁS DE UNA FOTO es una sección semanal de GEA PHOTOWORDS. En ella, reconocidos fotógrafos profesionales, autores emergentes o estudiantes de fotografía nos comentan una de sus imágenes. Nos ofrecen sus palabras, su mirada y su agudeza; en definitiva, su captura del binomio espacio-tiempo. Wara Vargas Lara nos acerca a la tradición y fiesta taurina que se da  en la ciudad de El Alto en Bolivia, donde no se mata a los toros lidiados. 

 

Corrida de toros ciudad El Alto, Bolivia. 

Foto ©  Wara Vargas Lara

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Olé torero, grita la multitud mientras se escucha  el melancólico y alegre  pasodoble español.  Por unas horas los asistentes a este espectáculo se divierten con las hazañas de los toreros. En esta corrida a diferencia de las plazas españolas, no se mata a los toros.

Lentamente el público va ingresando a la improvisada plaza de toros ubicada en la ciudad de El Alto. Los megáfonos de la Plaza invitan a ingresar, prometen un espectáculo con bravos toros y audaces toreros.

Reynaldo Tito uno de los toreros  y dueño de las graderías de la plaza, se encuentra afuera invitando al público a ingresar, comenta que su plaza de toros es itinerante y generalmente la arman para ferias populares de la ciudad de El Alto.

Las graderías ya casi están llenas y los asistentes se encuentran ansiosos de ver ingresar a los galantes toreros. Mientras en los rústicos e improvisados camerinos, ubicados debajo las graderías, los toreros empiezan a preparar sus trajes para la corrida. Francisco Flores, otro de los toreros comenta feliz que su traje lo mando traer de España. Después de tanto lidiar con los toros el estado de su traje ya no está prolijo, pero eso a Francisco no parece importarle. Orgulloso saca su atuendo taurino de una bolsa plástica, sacude con fuerza su chaquetilla para sacarle el polvo y empieza el ritual de vestirse de torero. En esta corrida a diferencia de las españolas el torero no siempre cuenta con un mozo que le ayude a vestirse. Francisco esta vez lo hace solo. Se puede observar que con los años se ha vuelto experto en vestirse en pocos minutos.

El tiempo de espera termino, los nerviosos toreros se acercan al ingreso de la arena. La música del pasodoble, característico de los espectáculos taurinos españoles, da inicio a la fiesta.

Olé torrero gritan los asistentes, mientras los toreros del altiplano levantan sus muletas, estas son la única arma para defenderse de los bravos toros. En la arena nos se cortaran orejas y menos se matara al toro. La razón es simplemente económica.

Cada toro es alquilado para una corrida por ciento cincuenta bolivianos, aproximadamente veinte dólares. Hoy hay diez toros esperando salir a la arena. Si los mataran su espectáculo no sería rentable.

Si alguien puede salir lastimado, ese simplemente puede ser el torero. Reynaldo cuenta que en varias ocasiones fue lastimado por el toro. Su traje taurino puede contar gráficamente todos estos encuentros a través de sus parches y remaches. En esta corrida no hay grandes incidentes, solo algunos sustos que se llevan los espectadores cuando el toro por unos instantes casi llega cornear al torero.

Los toros ya se ven cansados y la tarde va perdiendo su color por la cercanía de la noche, los toreros se llevan aplausos del público en medio de algunos acertados comentarios acerca del maltrato psicológico a los estresados toros, que volverán vivos a sus establos del altiplano boliviano en espera de un nuevo encuentro en la plaza de toros.

El proyecto Plaza de toros Bolivia empezó hace dos años, atraída en principio por el sincretismo cultural al que le siguió una gran curiosidad de conocer más de su pasión por los toros, siendo ellos de origen aymará.
La llegada de los primeros colonizadores españoles a Bolivia, dejo raíces en la sangre de estos niños que desde pequeños soñaron ser toreros, en pueblos donde no existía la tradición de los toros. Ahora adultos lograron construir una plaza de toros artesanal con la que viajan a varias fiestas de Bolivia. Ganan poco y no saben explicar la razón por la que les gusta tanto torear, sueñan con ir a España y asistir a las grandes plazas de toros para ver a sus toreros favoritos, indudablemente quisieran ser participes de estas corridas.

 

Wara Vargas Lara, estudió comunicación social y producción audiovisual. Ganadora en cuatro ocasiones del fondo concursable de periodismo de investigación de la fundación UNIR Bolivia. Sus fotos son parte del libro de fotógrafos bolivianos Fotografica 2006 y Fotografia boliviana 2012. Expuso en su en su país sus obras  LECTURAS y LA QUE SOY, invitada por Hivos Bolivia.Expuso en Alemania en la muestra colectiva,  “Fotoausstellung Indigene gestalten Städte neu”. Exposición en el Latin American Fotografía de Nueva York, donde quedo entre las 20 mejores fotografías de latino América el año 2011.Ganadora del segundo lugar en la categoría fotoperiodismo del PREMIO LATINOAMERICANO DE FOTOGRAFIA 2012. Acreedora de una mención de honor en el  POY Latam 2013 en la categoría noticia individual.

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