DÍA INTERNACIONAL CONTRA LOS ENSAYOS NUCLEARES

La Guerra Fría fue caldo de cultivo para las investigaciones en materia nuclear, las grandes potencias antagónicas (URSS vs. EEUU) y los totalitarismos europeos dieron rienda suelta a la fisión nuclear; la radioquímica, la experimentación con uranio o las inyecciones de plutonio… ensayos que afectaron a miles de personas, y con los que se construyeron ideologías tras una cortina invisible que dividió occidente. Las secuelas oxidadas de aquella época, que también acariciaron nuestra dictadura, rezuman hasta hoy más cerca de lo que esperábamos. En el Día internacional contra los ensayos nucleares te invitamos a reflexionar sobre esto. 

 

FOTOGRAFÍA PARA GEA PHOTOWORDS

 Nave en el interior de la zona3 en pleno centro de Palomares.

Foto ©  Adrián Domínguez, miembro de GEA PHOTOWORDS

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ARMAS NUCLEARES Y EXPERIMENTOS DE POSGUERRA

Por Adrián Domínguez, miembro de GEA PHOTOWORDS

 

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, las dos superpotencias enemigas encontraron en la energía nuclear el desafío que les enfrentaría en una silenciosa batalla sin precedentes. Científicos, políticos y militares emprendieron una carrera conjunta con fines ilícitos que les llevaron hasta la experimentación con seres de su misma especie:

En 1942 Roosevelt aprobó el Proyecto Manhattan, un equipo dirigido por el Dr. Robert Oppenheimer trabajaría hasta conseguir un arma nuclear que demostrara la supremacía estadounidense. En 1945 experimentaron con éxito la detonación de una bomba atómica (de plutonio) en el desierto de Álamogordo, Nuevo México (el Primer relámpago soviético detonó con éxito en Semipalatinsk, Kazajstán en 1949). La victoria norteamericana desencadenó una carrera hacia el perfeccionamiento del armamento nuclear, habiendo cruzado ya las puertas hacia el desafío político-ideológico. Al mes siguiente del éxito en Álamogordo, el presidente Harry S. Truman ordenó el ataque al Imperio del Japón con el nuevo armamento; una bomba atómica de uranio, Little Boy, fue lanzada sobre Hiroshima. Otra de plutonio, Fat Man, se soltó tres días después sobre Nagasaki, sentenciando el fin de la Segunda Guerra (miles de muertes simultaneas, nocivos efectos secundarios y secuelas incalculables por la radiación emitida por los artefactos, suponen una terrorífica herencia para las generaciones posteriores). 

En el verano de 1946 otra bomba estadounidense se detonó en el Pacífico Sur, Able explotó en el atolón de Bikini, los ensayos continuaron durante 12 años (23 bombas atómicas y 67 cargas nucleares) aprovechando las islas incluidas en el Plan Marshall (ver documental Savaje). Estas maniobras fueron ensayos secretos para la opinión pública y continuó con los enfrentamientos entre las superpotencias (Guerra Fría) hasta la caída del Muro de Berlín en 1989. Aunque ese mismo año se hicieron explotar 461 bombas , muchas de ellas incumpliendo el Tratado firmado en Moscú en 1963.

Algunos de los experimentos clasificados que el Gobierno estadounidense realizó durante la Guerra Fría incluyen ensayos con aldeanos de Alaska y yodo radiactivo (años 60), con adolescentes con retraso mental y hierro o calcio radiactivo (1946-54), con mujeres embarazadas y hierro radioactivo (finales de los 40), incluso con recién nacidos expuestos a yodo radioactivo. Presos con dosis de radiación causantes de Cáncer aplicadas en los testículos (años 70), pacientes de Cáncer expuestos a radiaciones de Cesio y Cobalto (hasta 1974), pacientes psiquiátricos, los presos de San Quintín… y experimentos en hospitales durante décadas (50-60).

En 1995 el Departamento de Energía estadounidense admitió que la Comisión de Energía Atómica condujo más de 430 experimentos de radiación desde 1944 a 1974. Mas de 16,000 personas fueron expuestas a la radiación, algunas de las cuales no fueron advertidas de los riesgos a su salud o no otorgaron su consentimiento para participar en el estudio.

 

FOTOGRAFÍA PARA GEA PHOTOWORDS

Detalle de las señales de advertencia en la zona3, al fondo casas habitadas. Palomares.

Foto ©  Adrián Domínguez, miembro de GEA PHOTOWORDS

 

 Palomares

En plena Guerra Fría se produjo un accidente nuclear en España; el 17 de enero de 1966 dos aviones colisionaron durante maniobras de repostaje, las cuatro bombas termonucleares que llevaba el bombardero B-52 cayeron en espacio español. Tres bombas cayeron en tierra, a ambos lados y en pleno centro de Palomares, una pedanía de Cuevas de Almanzora, Almería. La cuarta bomba cayó al mar, se encontró 80 días después a 8km de la costa. De las bombas que aterrizaron una lo hizo aparentemente intacta, las otras dos cumplieron una etapa de implosión, la segunda fase de explosión fue anulada por el sistema de seguridad, evitando un holocausto nuclear 55 veces mayor al de Hiroshima. Aún así, varios kilos de compuestos radioactivos (plutonio y americio) se esparcieron por la zona, afectando a cultivos, habitantes y animales… Las noticias de esta época censurada y totalitaria se centraron en la cuarta bomba, que cayó aparentemente intacta al mar y permitió el baño tranquilo de las autoridades implicadas (Manuel Fraga y embajador norteamericano) en una playa cercana frente a la mirada internacional. Uno de los acontecimientos más oscuros de la dictadura franquista que hasta día de hoy merece investigación.

A pocos meses del 50 aniversario del Incidente de Palomares existen multitud de informes y publicaciones, cinematografía y una extensa bibliografía. Y todavía apremian las labores de remediación; el Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas trabaja en el caso (financiación Española), los Consejos de Seguridad Nuclear español y norteamericano todavía no han materializado la reparación, más de cinco generaciones afectadas y varias hectáreas de campo expropiadas, restringidas al uso y contaminadas. El suelo español todavía alberga el 97% de los residuos nucleares que se desparramaron en la aquel accidente, seguimos esperando a que reinicien y finalicen las labores de remediación con la retirada de los residuos y su traslado a los EE.UU. para almacenarlos de forma definitiva.

El Tratado de No Proliferación Nuclear está en vigor desde 1972 y fue prolongado en 1995, con Reino Unido, Estados Unidos y la antigua URSS como depositarios. Actualmente, el desarrollo de la energía nuclear se presupone promovido en todo momento por el interés despertado acerca de la producción de electricidad, empleando esta fuente de energía para uso civil. A lo largo de la década de los 60 y de los 70 se iniciaron varios programas nucleares en diversos países (en España hay 10 plantas nucleares activas).

 

Bibliografía recomendada:

 

The Plutonium Files

Eileen Welsome. The Dial Press, 1999.

¿Átomos de fiar? Impacto de la energía nuclear sobre la salud del medio ambiente.

Anna Ciera/Joan Benach/Eduard Rodríguez Farré. Libros de la catarata, 2007.

Palomares: Paz franquista y accidentes nucleares.

Salvador López Arnal/Eduard Rodríguez Farré. Luama Ediciones, 2008.

 

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