DISO PRESS – ¿INFORMACIÓN Y ACTIVISMO?

DISO Press es una agencia de prensa que, desde 2013, cartografía el burbujeo social que ha cristalizado en nuevas movilizaciones colectivas y formaciones políticas en la España contemporánea. Utilizando como herramientas el vídeo, la fotografía y la palabra, DISO es una respuesta particular a la precarización general que el periodismo padece, así como a la homogeneización temática que los grandes grupos mediáticos practican a la hora de dar cobertura a la acción colectiva. Además, se caracteriza por funcionar de manera asamblearia: los propios trabajadores son los responsables de la toma de decisiones y el proceso de trabajo completo. De estos y otros temas hablamos con Julio Zamarrón, uno de sus miembros.

 

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Activistas antidesahucios forzados a descender de una excavadora en el desalojo de Ofelia Nieto (Madrid).

Foto ©  Álvaro Minguito.

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Entrevista a Julio Zamarrón, miembro de DISO Press

Por Álvaro Ramírez Calvo para GEA PHOTOWORDS 

 

¿Cuándo se funda DISO Press? 

Hace unos dos años, cuando un grupo de gente que trabaja en el fotoperiodismo se dio cuenta de que el mercado se caracterizaba por una alta precarización y por una homogeneización de temas. Siempre se cubrían las mismas cosas. En ese grupo surgió la idea de asociarse para poder cubrir más cosas y vendérselas a los medios con más facilidad. Somos una agencia. Todos venimos de medios como Diagonal, muchos empezaron su labor fotográfica a raíz del 15M. Otros compañeros tienen una larga trayectoria profesional, como Álvaro Minguito, que se ha especializado en las excavaciones de las fosas comunes y la memoria histórica. Nuestra motivación es cubrir lo que los medios no cuentan, y especializarnos en ello.

¿Cuántas personas lo componen? 

Tenemos unas cuatro o cinco personas a tiempo completo, otras tantas a tiempo parcial, y luego tenemos colaboradores, gente que pertenece a la asamblea pero colabora de manera desinteresada. El núcleo de DISO Press está entre las ocho, nueve personas.

¿Por qué cubrís temas relacionados con las movilizaciones sociales? 

Creemos que no se les está dando voz a ciertos sectores sociales que se han materializado en nuevos partidos políticos o asociaciones contra los desahucios, por ejemplo. Nosotros vimos que había temas que contar, cosas que pasaban en el día a día y que no se estaban tomando en serio ni se contaban con el rigor necesario. Somos gente acostumbrada a trabajar a pie de calle, pensamos que hay temas relacionados con los movimientos sociales, la exclusión social, el ecologismo o la lucha feminista que se estaban cubriendo de una forma o poco profesional, o poco continuada. Faltaba un registro periodístico que contara de dónde viene todo eso. Intentamos dar continuidad a toda esa información, desde el nacimiento de pequeños movimientos sociales hasta su evolución en opciones políticas. Nos hemos dado cuenta de que lo que al principio no interesaba ha terminado llamando la atención de algunos medios importantes. Es un premio a la continuidad.

¿Podrías mencionar alguna de vuestras mejores coberturas?

Son muy importantes los trabajos relacionados con la memoria histórica realizados por Álvaro Minguito. Muchos años de trabajo constante, cubriendo excavaciones. Las imágenes que hemos podido publicar, como las excavaciones de Belchite del año pasado, son increíbles. Es un archivo fotográfico de muy buena calidad. A nivel personal, siempre he mantenido una postura de respeto hacia los movimientos sociales, contando lo que hay. Poder cubrir la huelga estudiantil, o el caso de Alfon, donde cubrimos todo el proceso judicial hasta el momento de su detención. Creo que explica muy bien el conflicto, con todos los detalles. Otros medios no llegan ahí porque no logran esa relación de respeto que nosotros sí tenemos con esta gente. No les grabamos con cámara oculta, ni buscamos imágenes tendenciosas. No tergiversamos su información.

¿Crees que los movimientos sociales miran con recelo a los medios tradicionales? 

Creo que sí. No podemos olvidar que los medios están controlados, desde la televisión pública hasta los medios privados, tienen unas normas, unos intereses. No van a hacer nada en contra de esos intereses. Nosotros damos una imagen respetuosa, sin depender de nadie. En las asambleas decidimos qué es interesante y qué no lo es. Hay limitaciones de tiempo, no podemos cubrir todo lo que quisiéramos. Sin embargo, cuando tratamos un tema siempre tenemos la certeza de que es de lo que queremos hablar. A la hora de fotografiar hay un sesgo personal, pero lo bueno de las asambleas es que esos sesgos personales se diluyen.

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Concentración frente al Congreso de los Diputados en contra de la Ley Mordaza.

Foto ©  Álvaro Minguito

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Muchos dirían que esa forma de hacer periodismo, como seguir de cerca el caso de Alfon, es hacer periodismo militante. ¿Crees que los periodistas deben tomar partido? 

No creemos en el activismo social a través de la información. DISO no es eso. No somos militantes de los movimientos sociales, somos una agencia, y nunca formamos parte de la noticia. Generamos información. Cubrimos información que los medios tradicionales han dejado de lado. ¿Eso es ser militante? Pienso que no.

¿Cómo se financia DISO? En vuestra web decís que no queréis depender económicamente de los grandes grupos de poder. 

Hemos empezado a mover nuestras imágenes, pero es cierto que el dinero no da para pagar un sueldo a todas las personas que están. Hoy por hoy dependemos de que algunas de estas personas tengan otro trabajo. Con la reestructuración que vamos a hacer en septiembre esperamos que algunas de estas personas puedan dedicarse a tiempo completo. Eso implicaría una remuneración, que proviene de nuestras ventas. El dinero que entra en DISO es de material que vendemos. Hacemos el trabajo a nuestra manera y lo vendemos a nuestra manera. Muchas veces queda lejos de lo que los medios te piden. No estamos dispuestos a dar carnaza y amarillismo. No hacemos eso. Hacemos información veraz. Es lo que vendemos. Si lo quieren, se lo damos. De ahí cobramos como cualquier otro.

Con respecto a la reestructuración de la que habláis, ¿no resulta paradójico que, siendo conscientes de la crisis en los medios estéis obligados algunos de vosotros a seguir en esa situación precaria? ¿Es una maldición de este tiempo, o se le puede dar la vuelta? 

Creemos que se puede vivir de esto de una forma digna. Dentro de la filosofía de DISO Press está el no instalarse en la precariedad. Tenemos muy claro que si con esto no tenemos un trabajo digno no vamos a continuar con ello. La reestructuración se basa en la idea de tener unos sueldos más o menos dignos, y se ha hecho un plan económico. No queremos instalarnos en la precariedad, ni hacer cosas por al amor al arte. Pensamos que el nuestro es un trabajo respetable, que lleva su tiempo, que tiene que dar sus frutos. Hemos aprendido mucho por el camino. Estamos luchando contra grandes agencias que sí viven de la precariedad de los demás, sí viven de reírse del trabajo de los fotógrafos, de usar trabajo de aficionados… Nosotros exigimos calidad. No creemos en el periodismo de baja calidad.

A la hora de tomar decisiones, ¿qué ventajas e inconvenientes tiene usar el asamblearismo para llevar un trabajo? 

La visión de varias personas es mejor que la de uno solo. La forma de decidir de manera horizontal hace que los problemas comunes se vayan diluyendo, la experiencia de los compañeros también ayuda. Estamos en un momento donde lo que prima es la información multimedia, hacer un poco de todo. Trabajar en grupo hace que podamos aprender de los demás, por lo que podemos ofrecer más servicios que si una persona aprendiera de forma individual. A la hora de tomar decisiones, es cierto que la diversidad de opiniones puede ralentizar las cosas, pero merece la pena. Nos sentimos parte de un proyecto, decidimos hasta dónde estamos dispuestos a trabajar y de qué manera contar las cosas.

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Concentración solidaria a favor de los refugiados frente a las oficinas del Parlamento Europeo en Madrid.

Foto ©  Álvaro Minguito

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¿Tenéis alguna forma de evitar que vuestras imágenes sean sacadas de contexto? 

Creamos imágenes que den poco margen a la malinterpretación. Sabemos que no existe la objetividad completa, pero intentamos ser lo más asépticos y objetivos. Cuando componemos un plano de un lado u otro estamos tomando parte. La idea es no tomar una parte tendenciosa, o no ser tendenciosos a la hora de cortar declaraciones… el operador de cámara o fotógrafo, al tomar las imágenes, tiene un deje, tiene una forma de ver las cosas que hacen que las imágenes sean subjetivas. Pero entre esa subjetividad que no podemos evitar y crear imágenes tendenciosas creemos que hay un abismo. Lo que intentamos es no caer en hacer imágenes falsas para poder tener más ventas o crear una realidad que no es lo que hemos visto.

¿Cuál es vuestra posición con respecto a la Ley Mordaza? 

Es un paso atrás, está claro. Hacia la libertad de la información, y un ataque directo a los profesionales de la información. Nuestro trabajo se criminaliza, no vamos a poder trabajar con la misma tranquilidad. El Estado se ha dado cuenta de que no se puede dar bombo y publicidad a los movimientos sociales, y además tratan de acallar al mensajero. Lo vemos así. En DISO hay gente que aboga porque no es tan dura la ley, otros porque sí.

¿Qué sanciones tendríais que afrontar? 

El problema es la subjetividad de la ley. Ya no decide un juez, lo que antes eran faltas graves ahora son faltas administrativas, todo estará sujeto a la valoración de un policía en cierto y determinado momento. Eso es un problema, porque a nivel jurídico nos deja expuestos. Decide una persona con la que estás enfrentada en un momento dado. Te pueden confiscar el equipo porque ellos consideran que puedas hacer un mal uso de las imágenes, no hay una parte imparcial, ahora podemos tener problemas con alguien que puede decidir en el momento si nos sancionan o no, si nos confiscan el equipo o no. Todo lo que antes pasaba por la decisión de un juez, ahora son multas de sumas elevadísimas. A nivel profesional, la ley es un ataque directo. No sabemos cómo será la aplicación de la ley, porque en verano está todo más tranquilo, pero hace unos años se produjo la detención de dos fotoperiodistas, Raúl Capín y Adolfo Luján, acusados de agredir a policías durante dos manifestaciones alrededor del Congreso en 2013. Si eso se hizo antes de la Ley Mordaza, ¿qué podría pasar ahora? No sabemos por dónde va a ir.

Habláis de vídeo y fotografía fundamentalmente, ¿tenéis pensado emplear nuevos géneros, como la entrevista o el documental, que ayuden a entender una realidad política compleja? 

Antes realizábamos noticias informativas, artículos explicativos, pero a nivel de agencia no es un producto que interese mucho a los medios. Planteamos otra cosa: darle más importancia a la imagen, al vídeo y a la foto, para volcar el trabajo de redactores en trabajos más ambiciosos, como grandes reportajes. Esperemos ver para dentro de poco, quizás octubre, un par de muestras de ese trabajo que se quiere hacer, digamos trabajos más a largo plazo, explicativos. Historias con mayor profundidad, que merecen hacer una pieza más completa. Estamos en ello.

Enlace al vídeo de la detención de Alfon

Álvaro Ramírez Calvo, riojano, ha trabajado en prensa, radio, televisión, medios online, consultoría y gabinete de prensa. Escribe sobre cultura, cambio social y desarrollo. Además, está realizando una tesis doctoral sobre cultura de paz en el País Vasco.

 

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