EL MUNDO SIGUE TENIENDO HAMBRE

El Día mundial de la alimentación, que se conmemoró anteayer, debería servir para concienciar a las naciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. Sin embargo, según un informe hecho público por la organización Derecho a la alimentación, ha habido un incumplimiento masivo por parte de los gobiernos 5091 días después del acuerdo mundial que tomaron en Roma para acabar con el hambre en el planeta Tierra. Los estómagos de casi la quinta parte de la población siguen estando vacíos.
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Mujeres de la aldea de Sambanye, Guinea Bissau, moliendo grano.

FOTO   © ÁNGEL LÓPEZ SOTO, MIEMBRO DE GEA PHOTOWORDS

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Por Lucas de la Cal Martín para GEA PHOTOWORDS


El mundo sigue teniendo hambre. A pesar de que muchos informes aseguran lo contrario, lo cierto es que en el tiempo que dure la lectura de este artículo a uno de cada seis seres humanos les crujirá el estómago de inanición. La celebración, como cada año, del Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre) vuelve a poner sobre la mesa los platos vacíos de la injusticia que rige este planeta. Uno de los más sangrantes es el incumplimiento de casi todos los acuerdos internacionales para mejorar la vida de los más desfavorecidos.

Del 13 al 17 de noviembre de 1996 se celebró en Roma la primera Cumbre Mundial de la Alimentación. Fueron cinco días de reuniones al más alto nivel con representantes de 185 países. Este acontecimiento histórico, convocado en la sede de la FAO en Roma, reunió a unos 10.000 participantes y constituyó un foro para el debate sobre una de las cuestiones más importantes con que se enfrentarían los dirigentes mundiales en la finalización del segundo milenio y el comienzo del tercero: la erradicación del hambre en el mundo.

Prometemos consagrar nuestra voluntad política a conseguir la seguridad alimentaria para todos y a realizar un esfuerzo constante para erradicar el hambre de todos los países, con el objetivo inmediato de reducir el número de personas desnutridas a la mitad de su nivel actual no más tarde del año 2015”, afirmaron los jefes de estado y de gobierno en ese foro.

Sin embargo, la realidad es totalmente diferente:

Según un informe hecho público por la organización Derecho a la alimentación, desde 1996 el número de personas hambrientas no sólo no ha disminuido sino que ha aumentado año a año sin que la comunidad internacional haya reaccionado.

A finales de 2006, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, órgano de la FAO encargado del seguimiento de los compromisos, realizó un examen del grado de cumplimiento a mitad de período. Las conclusiones fueron que el avance obtenido en los 10 primeros años en el conjunto de los países en desarrollo había sido prácticamente nulo. En los años posteriores las cosas han ido a peor: falta sólo una cuarta parte del tiempo (2015) para alcanzar el objetivo estamos mucho peor que antes de empezar el compromiso de 1996. Resumido en cifras: frente a los 845 millones de hambrientos que había en 1996, ahora son más de 1.000 millones.



Anciana de Dirang Dzong con su cosecha de calabazas – Arunachal Pradesh, India

FOTO   © ÁNGEL LÓPEZ SOTO, MIEMBRO DE GEA PHOTOWORDS


¿QUÉ HA FALLADO?


Hay dos aspectos relevantes, según este informe, que han contribuido a esta situación. El primero de ellos es el modelo agrícola desarrollado en los últimos 30 años: intensivo, competitivo, orientado al mercado, que ha dejado al margen al pequeño campesinado, a la agricultura familiar. Mientras que en los 60 y 70, a través del acompañamiento del campesinado con programas de extensión agrícola, se produjeron mejoras en la reducción del hambre en el mundo, a partir de los 80, con la aplicación de los programas de ajuste estructural promovidos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, desapareció este tipo de trabajo de apoyo al pequeño campesinado

El principal problema del hambre en el mundo no es la producción –siendo importante– sino la distribución y el acceso. La receta más adecuada es primar la agricultura familiar que pone en primer plano la alimentación de las familias campesinas. La lucha contra el hambre requiere dar prioridad a la atención a pequeños agricultores, pescadores artesanales, mujeres y otros grupos vulnerables, y su acceso a los recursos necesarios para producir de forma sostenible los alimentos para tener una nutrición adecuada.

Otro aspecto fallido es la falta de liderazgo: Grandes cumbres, grandes compromisos y nadie salvaguarda su cumplimiento. La celebración de estos grandes encuentros no garantiza el avance efectivo en los compromisos. Éstos no son vinculantes, no hay ninguna instancia multilateral que haga seguimiento del cumplimiento de las partes implicadas, no hay consecuencias en caso de incumplimiento… La única consecuencia es, como siempre, para las poblaciones más pobres que vieron como, por ejemplo, el precio de los alimentos se incrementó hasta un 40% en 2008 por la acción de los especuladores agropecuarios.

En estos últimos días se ha hablado de la amenaza de crisis alimentaria global debido a la subida del precio del trigo (un 50%). A su vez, esta materia prima, necesaria para la alimentación del ganado, ha disparado el precio de la carne.

Consciente de esta preocupante escalada, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se reunió el pasado mes de septiembre con los mayores productores de materias primas agrícolas (Estados Unidos, China, India y Rusia), con el propósito de que los países exportadores e importadores se involucren en tomar reacciones apropiadas para la situación actual del mercado. Sin embargo no queda claro que esta reunión vaya a poder solucionar un problema con demasiadas complicaciones.


CAMPAÑA “DERECHO A LA ALIMENTACIÓN. URGENTE”


Nació en 2003 y está impulsada por Ayuda en Acción, Cáritas Española, Ingeniería Sin Fronteras ApD y Prosalus. Considera que el derecho a la alimentación es un derecho fundamental y que los Estados deben respetarlo, protegerlo y garantizarlo tanto para sus ciudadanos como para terceros. La campaña ha participado en los principales procesos para impulsar el derecho a la alimentación, como el Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Alimentaria Mundial de la ONU, el grupo de trabajo intergubernamental constituido en la FAO que elaboró las directrices voluntarias para la realización del derecho a la alimentación, la elaboración del II y III Plan Director y la estrategia sectorial de lucha contra el hambre de la Cooperación Española, la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria y la consulta para la elaboración de una Comunicación de la Comisión Europea sobre seguridad alimentaria.

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Lucas de la Cal Martín es estudiante de periodismo en prácticas en GEA PHOTOWORDS

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