ENTREVISTA – AGUSTÍN PÁNIKER (I)

Pániker, título nobiliario del sur de la India. Agustín Pániker, editor y  escritor, dirige los designios de la Editorial Kairós, especializada en la divulgación de las tradiciones de Oriente, la filosofía, la espiritualidad, la psicología y el ensayo. Este autor de varios libros como el que acaba de publicar, `La sociedad de castas, religión y política en la India´, es entrevistado por Mercedes Íñiguez.

 

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Agustín Pániker

FOTO ©  Ramón Iglesias

 

ENTREVISTA  -  AGUSTÍN PÁNIKER

Por Mercedes Íñiguez Quintela para GEA PHOTOWORDS

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No creo que La Vida tenga ningún sentido, pero Mi vida ¡mucho!”

 

El Teorema de Pániker acuñado por su padre, el filósofo Salvador Pániker, defendía la máxima según la cual todo entrevistado acaba reducido a los límites mentales de su entrevistador. Difícil, muy difícil vista la dialéctica de la que hace gala Agustín Pániker que ve la vida no como un problema, sino como una realidad a experimentar.

 

Dios ha muerto. Parece que lo mataron los hombres, clamaba Nietzsche, ¿está usted de acuerdo?

[En su rostro se dibuja la primera de una larga serie de sonrisas y carcajadas] Jajajaja. Corresponde a una época, un momento el siglo XIX, en el que se producía el debate entre la ciencia y la religión. Cuando se hablaba del proceso de desencantar el mundo parecía que iba a acabar con dios, las religiones y los fenómenos religiosos, reforzado por movimientos políticos como el marxismo, pero la profecía ha demostrado ser muy falsa. Como podemos ver en las noticias y alrededor nuestro, no sólo dios no ha muerto sino que sigue ahí vivito y coleando.

 

SÍ, pero sin embargo, en las democracias occidentales el laicismo va en aumento…

Mirémoslo en conjunto y pensemos que lo que sucede en Occidente sucede en otras partes del mundo. En muchísimas zonas del mundo, el fenómeno religioso sigue muy vivo. También es verdad que hay una franja de Europa occidental (más que en Occidente) un claro retroceso de la religión institucionalizada. Pero otras religiones crecen y desde luego, otro tipo de religiones sin Iglesia que pueden denominarse espirituales si se quiere, como los movimientos de nueva era, y en los que no tienen que existir la figura de dios. Al final, resulta que Nietzsche no iba tan desencaminado, pero sí en lo que se refiere al instinto o la intuición religiosa.

 

Siguiendo con grandes máximas, ¿es la religión el opio del pueblo?

Jajaja, sí, desde mi punto de vista, creo que muchas veces han sido el opio del pueblo y sigue siéndolo. Es capaz de lo peor. Ya sea cristianismo, judaísmo, hinduismo, cualquier tipo de ismo. Los ismos tienen problemas y generan atrocidades, guerras santas, inquisiciones, atontan a la gente, acaban produciendo rituales repetitivos, sin ningún tipo de contenido, o se convierten en ideologías como la famosa frase que has mencionado: el opio del pueblo. Incitan a la violencia, a la agresión hacia los animales. La lista de cargos contra las religiones es inmensa. Ahora bien, dicho esto la realidad es más compleja. De modo que puedo poner también en su haber una lista de grandes logros que han conseguido las religiones o que hemos hecho los humanos alrededor del fenómeno religioso: hemos construido grandes templos, fabulosas cantatas, libros de sabiduría o creado valores como el altruismo, la compasión, la misericordia, el amor al prójimo. Eso también es impensable sin las religiones. Por tanto las religiones, en sí mismas, no son ni buenas ni malas, pero son tan amplias que en su nombre somos capaces de lo mejor y de lo peor. Pero hay muchas razones para tener recelos de las religiones, sobre todo, cuando se asocian al poder y se convierten en instituciones.

 

Usted defiende que la Modernidad, a través de la empresa colonial, ha reconfigurado y hasta ha llegado a crear la mayoría de religiones del mundo, ¿cómo?

A partir del proceso colonial, Europa u Occidente, pudo constatar que en otros lugares del mundo había fenómenos similares a lo que ellos llamaban cristianismo. De forma que se pasó de una Religión y una Verdad a un montón de religiones. El concepto tuvo que pluralizarse. En realidad, la experiencia colonial sirvió para bajar del pedestal al cristianismo al comprobar que existían otras religiones en Asia, América, etc. ¿Qué ocurrió entonces? Que pasaron por el filtro cristiano, o racional cristiano a fenómenos de parecido familiar. A partir de entonces, las religiones pasaron a tener un libro sagrado, una serie de dogmas, de rituales consensuados, una Iglesia. De alguna manera se proyectó el fenómeno del cristianismo sobe los demás fenómenos religiosos. Pensemos que en la mayoría de lenguas del mundo, no existía una palabra para la religión. Se tuvieron que hacer muchos esfuerzos para encontrarla en chino, japonés, suahili, etc. En este sentido, es la empresa colonial y el filtro cristiano racional quien (lo exagero un poco) acaba creando las religiones del mundo como algo separado de otros ámbitos de la vida. En otras partes del globo, la religión aparte de que era difícilmente identificable como tal, estaba entretejida con la gastronomía, la sexualidad, la mitología, con la moral, la danza, etc no había una esfera religiosa claramente demarcada. Ese es un fenómeno visiblemente europeo, sobre todo desde que empieza el proceso de secularización, a partir del siglo XVII, y que entonces empieza a separar la religión de todo lo que se supone que no es. Todo eso ha sido volcado sobre el resto de culturas. En ese sentido, es la Modernidad la que acaba colonizando mentalmente y creando las religiones del mundo.

 

¿Usted ya le ha encontrado respuesta a qué es la religión?

No, jajaja. He visto tantas definiciones e interpretaciones de lo que es la religión, que yo creo que la religión es aquello que cada uno cree que es; y punto. La religión, me temo que no es nada en concreto. Es un poco como el arte o el tiempo, difícil de definir. Vamos a encontrar opiniones muy diferentes.

 

¿Hay alguna religión mejor que otra?

No, yo creo que no son comparables. Uno, puede sentirse personalmente más cerca de unas religiones que de otras. Se puede contestar desde la subjetividad. Pero no existe un punto neutral en el que nos podamos situar para evaluar o comparar las religiones. Ni siquiera sabemos que es eso que llamamos cristianismo. Hay muchas formas de entenderlo y pensarlo.

 

Agricultores de Kallithanda

 Agricultores dalits de Kallithanda, Andra Pradesh.

FOTO  ©  Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS

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Las regiones en general, y sobre todo el cristianismo, ¿han sabido rentabilizar el miedo a la muerte?

Eso es propio de muchas religiones, no sólo del cristianismo. En las tradiciones monoteístas quizás hay mayor temor porque podemos decir que la muerte se opone a la vida, mientras que en otras tradiciones la muerte se opone al nacimiento; la muerte es la entrada a otra existencia, a otra vida y se tiene, pues una apreciación distinta. Lo que es verdad es que la muerte figura desde los inicios de los fenómenos religiosos. No voy a reducir el fenómeno religioso como a una manera de afrontar la muerte, pero una parte importante tiene que ver con eso.

 

¿Por qué surgen los fanatismos religiosos?

Fanatismos los hay en todas partes, lamentablemente. Los que ahora están más presentes, más que ser fenómenos religiosos son políticos. Es un tema muy complejo. Un grupo yihadista asemeja más a una cédula de ETA que a un sector conservador. Los fenómenos yihadistas son más políticos que religiosos. Dicho lo cual, hay que reconocer que utilizan la retórica y la imaginería religiosa, que les da una cierta autoridad. Pero también el señor Bush, cuando invade Irak, tiene que apelar a las libertades y a la religión cuando sabido es que ni la religión ni la democracia pintaban nada. Es cierto, no obstante, que dentro de la propia religión islámica hay una peligrosa facilidad para establecer un lazo entre política y religión. Al no haber existido una separación tan nítida entre ambas puede darse esa interpretación, que es muy patológica, encuentro yo (y creo que estarían de acuerdo conmigo la mayoría de musulmanes) pero otros, incluso muy versados, como clérigos e imanes, la defienden. Ese es un problema que tienen más acusado las religiones monoteístas, no tanto el judaísmo, pero sí el cristianismo y el islam. Al tener unos libros inalterables, que son revelados (permítaseme la simplificación porque hay diferencias entre la Biblia y el Corán) tienen una dificultad en adaptar ese mensaje al siglo XXI. ¿Qué hace el fundamentalista? Pues en vez de intentar adaptar ese mensaje al siglo XXI, pretende que el siglo XXI regrese a los “fundamentos” de la época de Mahoma o de Jesucristo, lo cual no solo es anacrónico, sino también absurdo. La corriente más liberal del cristianismo o islamismo o cualquier ismo, intenta hacer justo lo contrario, busca adaptar ese texto a la modernidad y a la contemporaneidad, lo que implica una cierta negociación.

 

La Modernidad es su mayor enemigo

En el mundo islámico hay un gran recelo respecto lo que llamamos Modernidad, porque sobre todo durante los siglos XIX y XX, padecieron el lado oscuro de la Modernidad: el colonialismo, el imperialismo, incluso un secularismo a ultranza. Gran parte de estos grupos radicales tienen una especie de ansiedad y temor ante la modernidad y toman ese camino patológico. Al Qaeda y el Ejército Islámico, y ahora voy a ser políticamente incorrecto, se parecen más a los grupos revolucionarios de extrema izquierda de los años 60 y 70 y 80 , como Baader-Meinhof o Brigadas Rojas que no al islam conservador. Incluso en el romanticismo que invocan, en las estrategias de guerrilla y en la utopía de establecer un futuro diferente, tiene mucho más en común con estos grupos. La ironía es que este es un fenómeno extremadamente moderno.

 

¿Cómo se pueden entonces combatir los extremismos?

La solución a los extremismos supuestamente religiosos -pero insisto que son políticos-religiosos- tiene que ser multidimensional. Hay que cortar las justificaciones. Solucionar los problemas de geopolítica en primer lugar, empezando con el problema de Israel y Palestina, las monarquías del Golfo Pérsico, pero también que los líderes del mundo islámico, sobre todo los clérigos e imanes de Irak, Siria, Somalia, etc. puedan realmente mostrar a la población musulmana que el islam no tiene que ver nada con poner una bomba, no sólo en un semanario de Paris, sino en el pueblo de al lado. Pero esto no puede decirlo un intelectual de fuera o un político. Tiene que haber una transformación interna, tiene que favorecerse el diálogo y el debate interno dentro de los países musulmanes. Creo que también hay mucho doble rasero y la política que emplea Occidente en Irak o Siria no tiene nada que ver con la que emplea con Arabia Saudí o Qatar, que son una mina de fundamentalistas. El problema es profundo y no quiero ponerle todas las culpas a Occidente, que no es tan importante como nos gusta creer. No hay recetas porque la realidad es híper compleja. Múltiples frentes sociales, políticos, religiosos, sociales, intelectuales. Debería de haber un respeto a la diferencia.

 

Pero como sociedad, ¿qué podemos hacer para evitar este famoso choque de civilizaciones de Huntington?

Yo no estoy nada de acuerdo con el choque de las civilizaciones. Lo que pasa que cuanto más caso le hagamos, más se hará realidad. Aun así, ni siquiera me lo creo aunque por momentos parece que existe.

 

Es un discurso muy simplista pero parece que hay interés en enfrentar a Oriente y Occidente.

¿Qué es Oriente y qué es Occidente? Yo tengo sangre de la India, pero muchos de los atributos que se le supone al oriental los veo en Occidente y a la inversa, muchas cosas que se atribuyen a Occidente, las veo en India y muchos otros países. Por lo tanto, no me creo nada eso de la civilización occidental, es un constructo fabricado en Occidente. La idea de Occidente tiene una historia y es importante que nosotros sepamos de donde viene esta idea, a la que asociamos valores como libertad, democracia, razón, secularización. Pero al mismo tiempo, podríamos decir que Occidente es la tierra del genocidio, del holocausto, del esclavismo, del racismo, pero normalmente, eso no lo ponemos en el mismo paquete porque lo consideramos una lacra y tendemos a proyectarlo en otras culturas. Somos muy selectivos cuando hablamos de Occidente; es una autoimagen que hacemos de nosotros mismos y que contrastamos con el resto del mundo.

 

A usted los gurús le provocan alergia, ¿por qué?

Es que soy muy individualista en eso, muy occidental, jajaja, y eso de someterme a lo que dice el gurú… ¡no me gusta! Llevo muchos años en esto de la espiritualidad y conozco a muchos maestros espirituales y publico como editor a muchos de ellos. Conozco un poco los entresijos del mundo de lo espiritual, que deja bastante que desear. Me he encontrado gente maravillosa y verdaderos sabios y ¡ojalá hubiese más! Pero también verdaderos impostores y caraduras. Lo que sí sé, es que hay tanta demanda de maestros que inevitablemente van a salir de debajo de las piedras y ¡claro no todos pueden ser santos! La gran crítica que le hago yo al mundo de lo espiritual es la falta de discernimiento, de espíritu crítico y la poca profesionalidad que tienen gran parte de los supuestos gurús. Por lo tanto, soy crítico. Creo que una de las cosas de las que debe estar orgulloso Occidente es de su espíritu de crítica y de autocrítica, en el sentido constructivo. Occidente se preocupa mucho de sus defectos.

 

Dalits - Bestharapalli

Familia madiga, considerados `intocables´ desde hace siglos. Kallithanda, Andra Pradesh.

FOTO  ©  Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS

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Espiritualidad versus religión, ¿con cuál se queda?

Depende de lo que entendamos cada cual.

 

¿Y usted qué entiende?

Yo me puedo definir como una persona no religiosa. No soy nada religioso, ¡ni siquiera recibí una educación religiosa! Yo soy estrictamente laico; además soy ateo, aunque me gusta más decir ateísta. Soy aconfesional.

 

¿Transteista?

Jaja, ¡sí transteista me gusta mucho más! No es que sea tan sabio que haya trascendido el Teos, pero no lo necesito, no condiciona mi vida para nada. Sin embargo, me considero una persona bastante espiritual. Hoy en día, existe una espiritualidad secular, laica, aconfesional, que practican muchas personas, sobre todo en esta franja de Occidente.

 

¿La espiritualidad nace o se hace?

Yo creo que nace y luego uno la puede cultivar. Es como el oído musical, hay gente que lo tiene muy desarrollado y hay gente que poco, pero si uno va a un conservatorio lo puede mejorar siempre. No es que yo tenga un gran oído espiritual; no me considero una persona muy mística, de hecho soy muy escéptico. Pero puedo notar una verticalidad, llamémosla así, en la existencia, que a veces encuentro en las cosas cotidianas, como la música, el arte, incluso el activismo político o social, que pueden ser una forma de espiritualidad laica. También pueden ser una forma de colonización, es cierto. Pero he visto gente con verdadera vocación de altruismo, empatía por lo demás, de amor. No hace falta que se vayan a África, pueden ir al barrio de al lado, y de esa manera, trascienden su pequeño ego y se realizan. En eso lo considero muy espiritual. En cambio, no estamos hablando de ninguna religión.

¿Tienen los humanos necesidad de trascender?

Sí, y esta necesidad es connatural al ser humano. Yo soy de los que pienso que el fenómeno religioso nace de las experiencias extáticas, experiencias de trascendencia. Es una necesidad biológica. Pero a la vez es inseparable del lenguaje, de la capacidad de simbolizar. Fijémonos en los animales. El elefante tiene consciencia de la muerte de sus seres queridos; la empatía no la hemos inventado nosotros. En los animales más cercanos a los humanos, como los chimpancés, ahí vemos ya atisbos de religiosidad. La parte más importante de las religiones no son las creencias, sino el ritual. Los animales ritualizan mucho su vida, y por lo tanto, la religiosidad es un desarrollo plenamente natural. Esa necesidad de simbolizar, de darle una profundidad a la vida, no es una patología o una cosa solamente que las sociedades nos han inculcado. Forma parte de nuestra consciencia y de nuestra psique.

 

¿La vida tiene sentido, o concretamente, cuál es el sentido de la vida?

Yo creo que no tienen ninguno, jajaja, pero ahí cada uno le dará su interpretación. No creo que La Vida tenga ningún sentido, pero mi vida ¡mucho! El mundo no va a ninguna parte, creo yo. En eso estoy muy cerca de lo que dice la ciencia moderna. No creo que haya un sentido en el devenir de la historia de la humanidad; pero la vida de las personas puede tener TODO el sentido del mundo y puede ser una maravilla si podemos realizar todo ese sentido. En mi caso, el sentido de mi vida es mi autorrealización, es mi propio desarrollo como persona, mi mejoramiento humano, que no sólo es individual, ya que pasa también por la relación con los demás, con mi familia, mis amigos, mi trabajo, mis cosas. Estamos entretejidos en el universo. No es un proceso estrictamente individual y es precisamente en ese sentido que tiene mucho sentido, aunque no creo que La Vida vaya a ninguna parte.

 

Un poco pesimista.

No creo, más bien pienso que eso nos libera porque si la vida fuera a alguna parte o nos ponemos de acuerdo o mal lo veo, porque no veo que vayamos todas las culturas y personas hacia el mismo sitio, jajaja. No estamos yendo hacia el cielo, el progreso, hacia la libertad o hacia estas grandes mayúsculas que yo sospecho están detrás de la mayoría de genocidios, pero sí creo que la emancipación personal, el desarrollo colectivo, eso sí puede entrar en el horizonte de cada uno y de la sociedad.

 

Mercedes Iñiguez Quintela, licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y Master en Periodismo por la Universidad de Barcelona y Columbia University de Nueva York. Ha vivido y trabajado durante 15 años en el extranjero y ha colaborado para medios como Il Sole 24 Ore, The Guardian, La Vanguardia o el Periódico de Catalunya, entre otros. En los últimos tiempos se ha especializado en temáticas de igualdad de género y derechos humanos. 

 

 

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