ENTREVISTA GEA – CARMELO ANGULO

Mañana se cumplen 25 años de la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño por la Asamblea General de Naciones Unidas. Es el tratado internacional más ratificado de la historia con 193 países firmantes y reconoce y obliga a estas naciones a velar por el derecho de sus menores a tener un nivel de vida adecuado. Por este motivo entrevistamos hoy Carmelo Angulo, actual presidente del Comité Español de UNICEF, diplomático y principal postor del Pacto de Estado por la Infancia, una propuesta política y social que mejore la situación de nuestros niños, cuya cuarta parte está en riesgo de exclusión social.

 

 photo: Czuko Williams 2014 - © UNICEF España

Carmelo Angulo, presidente de UNICEF España.

Foto ©   Czuko Williams

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Por Juan Carlos de la Cal, miembro de GEA PHOTOWORDS

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Realmente sería difícil encontrar a alguien con un mejor perfil para reivindicar los derechos de los niños que el propio Carmelo Angulo (Bilbao, 1947). Y no sólo por su intenso currículo que necesita un párrafo entero sólo para introducirlo:

Licenciado en Derecho y B.A. en Relaciones Internacionales por la Universidad de Navarra; postgrado en Derecho Internacional y Derechos Humanos en las Universidades de La Haya, Luxemburgo y Estrasburgo; Embajador en Bolivia, Colombia, Argentina y México. Además, ha sido subdirector general de África del Norte y Oriente Medio; director general para Iberoamérica en la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI); representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)…  También es doctor honoris causa por la Universidad de Potosí (Bolivia). Ha sido profesor en media docena de universidades y los reconocimientos y condecoraciones se acumulan en las vitrinas de su casa.

La intuición del periodista enlaza rápidamente con la espontaneidad del personaje. Alto, delgado, de porte aristocrático, interesado por lo que no sabe y explícito a la hora de hablar de lo que sabe, que no es poco. Tiene un hijo de seis años, lo que le hace estar más que actualizado sobre el mundo de la infancia y, sobre todo, el futuro que les espera a los niños de hoy. “Yo apuesto más por dejarle un espacio a los críos, defender algo así como el axioma de “Niño habla” o “Niño piensa” frente a aquél que heredamos de nuestros abuelos y que decía “Niño calla”. Es muy importante dejarles ese espacio de expresión porque tienen mucho que decir”, asegura el presidente de Unicef.

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) es un tratado que recoge los derechos de la infancia y es el primer instrumento internacional que reconoce a los más pequeños como agentes sociales y como titulares activos de sus propios derechos.  El texto fue aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 y entró en vigor el 2 de septiembre de 1990. Es el tratado internacional que más países han firmado -193-  a excepción de Somalia y, ¡sorpresa!, Estados Unidos.

Los 54 artículos que componen la CDN recogen los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños. Su aplicación es obligación de los gobiernos, pero también define las obligaciones y responsabilidades de otros agentes como los padres, profesores, profesionales de la salud, investigadores y los propios niños y niñas.

 

¿Y como acaba un diplomático con su currículo defendiendo el derecho el derecho de los niños?

“Nada más bello y movilizador que dedicar mi tiempo, mi energía y mi experiencia internacional a promover una infancia con derechos, con acceso a niveles dignos de salud, de educación y vivienda, y con trabajo decente para sus padres. Sin esos umbrales de dignidad será imposible construir una humanidad con desarrollo sostenible, en paz, con equidad social y con expectativas de inclusión social para los jóvenes. No podemos dudar, se puede; el reto es insoslayable”, asegura Carmelo.

La Convención sobre los Derechos del Niño tiene tres protocolos que la complementan: El relativo a la venta de niños y la prostitución infantil; el que denuncia la participación de los niños en conflictos armados y el que pide un procedimiento de comunicaciones para presentar reclamaciones ante el Comité de los Derechos del Niño.

“La misión de UNICEF implica velar por los derechos de todos los niños, en todo momento y en cualquier lugar del mundo. Nuestra actuación directa en programas se concentra en los países más pobres, pero en España estamos igualmente comprometidos con la defensa y promoción de los derechos de los niños. En los últimos 25 años hemos conseguido avances increíbles, pero los retos que nos quedan son enormes. Así lo refleja el informe La Infancia en España 2014, que recoge datos preocupantes sobre la situación de los niños en nuestro país”, asegura.

Angulo se refiere al informe, recientemente presentado, en el que se afirma que un 27,5% de los niños españoles vive en un riesgo de pobreza y que el abandono escolar está ya por encima del 23%.  Unas cifras más que alarmantes para un país del llamado “Primer Mundo”.

“Además, en el informe se analiza otro gran problema: cada vez  nacen menos niños, de manera que en diez años puede haber un millón de niños menores de 10 años menos que ahora. Y esta falta de relevo generacional puede traer grandes consecuencias para ellos cuando crezcan pues tendrán que ocuparse de un mundo lleno de viejos”.

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PACTO DE ESTADO.

Como solución a esta difícil ecuación, Carmelo Angulo está en plena campaña, haciendo un llamamiento al conjunto de la sociedad para realizar un Pacto de Estado por la Infancia. “Niños, niñas, familias, empresas, sindicatos, administraciones públicas y partidos políticos: todos debemos implicarnos para avanzar en la aplicación de los derechos del niño. Los niños importan. Su valor social va mucho más allá del ámbito doméstico; son un asunto de sus familias, pero también de todos.  Porque sin ellos no hay futuro. Y para ello, las familias necesitan ser respaldadas por el Estado. Hay que blindar sus derechos por encima de todo”.

Entre la batería de propuestas que propone UNICEF, que en 2013 consiguió más de 50.000 nuevos socios a pesar de la crisis, y que maneja un presupuesto anual de 60 millones de euros en nuestro país, destacan dos temas específicos por su enorme repercusión en el bienestar y el desarrollo de los niños:

Por un lado, la lucha contra la pobreza infantil y por la inclusión social de la infancia, incluyendo medidas como establecer una ayuda universal por hijo a cargo, revisar y mejorar todas las ayudas y apostar por unos servicios públicos inclusivos y accesibles. Y por el otro, la apuesta por una educación inclusiva y de calidad, que incluya medidas contra el abandono y el fracaso escolar, se comprometa con la estabilidad normativa  y del modelo educativo, la protección de los recursos económicos destinados a la educación y el enfoque inclusivo del sistema, incluyendo la promoción del acceso a la enseñanza para los niños de 0 a 3 años.

“En él también  incluimos una serie de elementos generales que afectarían a cambios legislativos necesarios para mejorar la situación de la infancia, el Impulso a la participación infantil, visibilizar y proteger a la infancia en los presupuestos o mejorar la coordinación de las políticas y servicios dirigidos a los niños entre las distintas administraciones”, añade Carmelo.

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DEFENDIENDO A LOS NIÑOS COMO A LOS ABUELOS 

El modelo de referencia para estas propuestas no es otro que el Pacto de Toledo (1995) que supuso un compromiso político al máximo nivel para proteger de forma colectiva a un grupo social (en aquél momento los mayores) cuya atención se considera prioritaria por encima de las ideologías e incluso del contexto económico, y cuyo bienestar se asume como tarea conjunta de toda la sociedad.

“A nuestro entender el Pacto de Estado debería girar en torno a temas como la adecuación y actualización del marco legal de los derechos de los niños y niñas, la necesidad de visibilizar y dar peso a la infancia en las decisiones políticas, en los presupuestos, en los datos estadísticos, etc. Y, también, en la recogida de datos tanto cuantitativos como cualitativos. Una forma de conseguirlo sería otorgar el derecho al voto a los mayores de 16 años en las elecciones municipales”.

Otra propuesta más concreta, además de ampliar el derecho al voto, sería establecer una ayuda universal por hijo a cargo de 1.200€ anuales por cada menor de 18 años. En el proceso hacia la implementación de una ayuda universal, y como medida de emergencia: incrementar la ayuda por hijo a cargo de la Seguridad Social (en la actualidad 291€ anuales para familias con bajos ingresos) hasta los 1.200€ anuales.

 

¿Y de dónde va a salir el dinero para todo esto?

“Con la colaboración del Gobierno, la Sociedad Civil y las empresas. Es lo que llamamos la “Triple Hélice”. Se trata de acortar los tiempos, de estar todos con la infancia, de convencer  a todo el mundo de que los niños no son sólo un bien social sino también un bien político”.

 

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