ENTREVISTA GEA – MARIO RODRÍGUEZ

Mario Rodríguez es el director ejecutivo de Greenpeace en España. Esta organización ecologista y pacifista lleva trabajando en España desde 1984, momento en el que abrió las puertas de su oficina en Madrid. Aunque antes de establecerse oficialmente, ya en 1981 se llevó a cabo una acción pacífica a bordo del pesquero “el Xurelo” para impedir que un mercante holandés arrojara bidones radioactivos cerca de la costas gallega. Tres décadas de activismo medioambiental en España que llevan el sello inconfundible de la organización, la acción pacífica para denunciar las agresiones medioambientales a manos de empresas y gobiernos.

 

Mario Rodríguez, director ejecutivo

Mario Rodrígez Vargas, director de Greenpeace  España.

FOTO  ©  Greenpeace /Adrian Tyler

 

Por María Álvaro Navarro para GEA PHOTOWORDS

 

30 años en España, 30 años de activismo. ¿Cuál es el balance que hace Greenpeace de estas tres décadas?

El balance en general es positivo. Hemos conseguido avances importantes como la implantación de las renovables a pesar de que intenten poner palos en la rueda de su desarrollo, también hemos logrado que cierren centrales nucleares como Zorita o que los ríos españoles y las costas no estén cubiertas de espumas pestilentes procedentes de sectores químicos como los de la industria papelera. Es decir, que si que ha habido una mejora pero queda muchísimo por hacer ya que consolidar los avances a veces es complicado. La lucha medioambiental es de largo recorrido y donde a veces las victorias conquistadas pueden volverse hacia atrás como por ejemplo como ha ocurrido con la ley de costas. 

 

¿Cómo ves que ha ido cambiando la cultura medioambiental española en estas tres décadas?

Aquí la confianza está en las nuevas generaciones. La sociedad española es consciente en general de la problemática medioambiental pero a la hora de pasar a la acción y ser coherentes con esto, todavía queda mucho por hacer. Es verdad que se ha avanzado mucho en cuanto a la sensibilización y acción de la ciudadanía en contra de la degradación ambiental, pero normalmente la sociedad se está moviendo en base a problemas locales y hay que empezar a hacerlo también por temas globales como el cambio climático, la deforestación, los tóxicos e insecticidas en la agricultura, etc. Es importante movilizarse por problemas cuyos impactos pueden empezar a verse dentro de unas décadas, ya que si no se pone remedio ahora luego no habrá solución. Todavía falta que se de ese paso.

 

¿Cómo es el diálogo con un gobierno que ha frenado el sector de las energías renovables con una moratoria mientras que por otra parte pretende ampliar la vida de las centrales nucleares en España y hacer prospecciones petrolíferas en Canarias y Baleares?

Diálogo hay, pero es de sordos. Evidentemente nos reunimos y hablamos, nosotros les hacemos propuestas y les explicamos nuestros planteamientos pero no genera ningún tipo de escucha activa. Oyen pero no interiorizan, tienen un modelo muy concreto donde su visión es que el medio ambiente es un obstáculo al desarrollo económico y aunque son conscientes de que hay que cumplir la ley, especialmente la que viene de Bruselas, tienen un modelo económico muy alejado de lo que nosotros consideramos respetuoso con el medio ambiente. Tienen una visión del siglo pasado. En su mente está todavía recuperar la economía a través de la construcción, ponerse a prospectar y a sacar petróleo en las profundidades del mar, sacar gas de las piedras, etc. De lo que no se da cuenta este gobierno es de que la revolución industrial que empezó en el siglo XIX está acabando y que o hay una revolución verde o tenemos un futuro muy complicado para la humanidad. Y el futuro verde pasa por las renovables, pasa por la agricultura ecológica, por la movilidad sostenible, por la pesca artesanal, es decir, hay que cambiar el paradigma y este gobierno está lejísimos de ver eso.

 

Hace unos días conocíamos el cambio en la cartera del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ¿Cómo valoras el periodo de Arias Cañete en este Ministerio?

El periodo de Cañete es el más negro de la historia ambiental de este país. Lo que ha hecho ha sido desmoronar y tirar por la borda tres décadas de avances. El cambio de la ley de costas le perseguirá siempre. Ha desmontado todo el sistema de protección y de responsabilidad por daños ambientales que había costado tanto lograr, dejándolo en el mínimo que exige Bruselas. En este país no se legisla sobre medioambiente salvo que lo imponga Bruselas y si no estuviéramos en la Unión Europea no habría prácticamente legislación ambiental. Para nosotros el periodo de Cañete va a costar muchos años remontar.

 

Os encontráis en estos momentos trabajando en una campaña a nivel internacional como es la protección del Ártico con la declaración de un santuario en el Alto Ártico. Rusia ya ha extraído petróleo de la zona y este ya ha llegado a Europa ¿Cómo se va a frenar esto si ya ha empezado?

Nosotros creemos que el que Rusia siga o no extrayendo petróleo del Ártico va a depender en gran medida de que la ciudadanía europea haga algo o no. Hemos visto como el primer cargamento de petróleo del Ártico llegaba a Rotterdam, por lo tanto si de verdad la ciudadanía europea cree que el problema del cambio climático es muy grave y que el deshielo del Ártico es una señal de alarma contundente tendrá que actuar en consecuencia y presionar a sus gobiernos para que no sigan el juego a Rusia. Porque confiamos más en la ciudadanía que en los gobiernos. Lo que no puede hacer la UE es estar hablando de la protección medioambiental y de que el cambio climático es un problema y que hay que actuar y luego permitir que el petróleo extraído de un Ártico derretido por quienes han provocado el cambio climático, acabe en el puerto de Rotterdam. Nos parece inmoral.

 

El anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana o como se le ha denominado “Ley Mordaza”. Entre otras, las acciones que esta penaliza son vuestra seña de identidad. ¿Qué va a hacer Greenpeace si esto sigue adelante?

Lo que le dije al secretario de Estado de Interior cuando nos reunimos con ellos junto con Amnistía Internacional y con Oxfam al principio de año para hablar de esta ley, y es que esto no nos va a parar. Nosotros creemos que hay que seguir señalando a aquellos que cometen desmanes ambientales y a quienes los toleran y aunque nos lo pongan más difícil ya buscaremos formas de minimizar esos daños. Obviamente ahora estamos luchando para que esa ley no salga adelante, creemos que es una de las leyes que mayor retroceso en derechos democráticos y civiles supondría para este país. Creo que de alguna forma evidencia ese carácter autoritario de este gobierno y ese actuar acomplejado frente a la acción de la sociedad civil. Si a mi hace veinte años que empecé a trabajar en Greenpeace me dijeran que en nuestro treinta aniversario íbamos a estar defendiendo nuestro derecho a la libertad de expresión pues la verdad es que no me lo creería.

 

Después de más de 20 años de lucha a finales de marzo el Tribunal Internacional de La Haya declaraba la caza “científica” de ballenas como ilegal. ¿Cómo se sintió la organización con esta victoria?

Fue un momento emocionante. Pensar que Japón deja de cazar ballenas es un hito histórico, lo que demuestra que las batallas ambientales son de largo recorrido. Estamos hablando de más de veinticinco años de lucha para conseguirlo. Aún queda que Islandia y Noruega dejen de cazar ballenas y la batalla todavía es larga. Las estrategias han ido cambiando con el tiempo, de la lancha que se ponía delante del arpón a avanzar por la vía de los tribunales. Esto nos demuestra que cuando alguien cree que las cosas se pueden cambiar y persevera en el tiempo pues se consigue al final la victoria. De todas formas hay que ser cautos, vamos a ver lo que pasa en los próximos años, como actúa Japón y que hace Islandia y Noruega.

 

¿Cuáles son los retos de futuro que se plantea Greenpeace España?

Tenemos retos muy grandes y que son cada vez con más carácter global. El gran reto, ya no de Greenpeace, sino de la humanidad es la lucha contra el cambio climático y el cambio del modelo energético. O empezamos por eso o daremos un futuro muy complicado a las siguientes generaciones. Este sería el reto y tenemos el primer paso en el 2015 con la Cumbre del Clima, allí nos jugamos el futuro porque veremos el grado de compromiso de países como Estados Unidos y China, y también si Europa recupera el liderazgo perdido en esa lucha ambiental.

Tenemos el reto de garantizar que nuestros océanos estén limpios y no sean un vertedero y que nuestros recursos pesqueros se gestionen de forma sostenible ya que el 75% de los caladeros esta sobreexplotado. Y nuestro sueño es que el 40% de ese mar esté protegido incluido los dos polos que deben ser patrimonio de la humanidad no se la codicia de algunos países. Lo conseguimos en la Antártida y ahora es el reto es el Ártico. También en nuestra lucha está cambiar el paradigma del modelo agrícola hacia una agricultura sostenible y ecológica. Hemos empezado con las abejas ya que de ellas depende la alimentación mundial.

Y luego seguir con las campañas para evitar la deforestación de los últimos bosques primarios que quedan en el planeta. No podemos permitirnos perder la Amazonía, la cuenca del Congo, los bosques siberianos, los bosques templados de Canadá o los bosques del sudeste asiático ya sea para hacer papel, para aceite de palma o simplemente por utilizar madera para decorar pasarelas y bancos en la calle con madera tropical. Vamos a seguir trabajando para que esa locura de extraer gas de las piedras con el fracking o intentar sacar petróleo de lugares de gran valor ecológico como pueden ser las Islas Canarias o Baleares pues no se produzcan.

Esos serán retos a corto, medio o a largo plazo, dependerá. Las batallas ambientales sabes cuando las empiezas pero nunca cuando las acabarás. Por lo tanto, el pensar que luchar contra las prospecciones va a ser más corto que luchar contra el cambio climático pues el tiempo dirá.

 

La máxima de Greenpeace desde 1971 es avanzar hacia un mundo verde y en paz. ¿Vamos en esa dirección?

Nosotros queremos estar en paz con el planeta, entre nosotros y con el resto de especies. Esa máxima es la que mueve toda nuestra acción y es la única forma de que la humanidad tenga futuro aunque ahora no se vea, aunque esto parezca utópico. Lo que mueve el mundo y lo que ha movido los grandes avances son las utopías. Greenpeace cree que quizás tengamos un punto de pioneros en el sentido. Empezamos a decirlo hace ya cuarenta años en el caso global y treinta en España pero que hay que seguir diciéndolo. Por lo menos que no digan que alguien no lo dijo o que alguien no luchó por el medio ambiente. Y no solo Greenpeace sino muchas organizaciones y personas lo están haciendo, y el tiempo dirá si al final el ser humano es capaz de vivir en paz con el planeta. Pero para hacerlo tendrá que ser un planeta verde sino no habrá futuro.

 

MARÍA ÁLVARO NAVARRO. Periodista valenciana afincada en Madrid. Está dedicada a la comunicación de temas sociales. Ha trabajado en el departamento de comunicación de Cruz Roja Española y actualmente lo hace en Greenpeace España. También ha trabajado en el programa Medi Ambient de la televisión autonómica valenciana y ha colaborado realizando reportajes con diferentes asociaciones medioambientales.

 

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