ENTREVISTA GEA – PATXI ÚRIZ

Hijos de la Tierra, documental que podremos ver en Casa de América el próximo martes 17 de junio, es la historia de aquellos que mejor conocen la naturaleza y sus propiedades curativas. Testimonios de chamanes, druidas y alquimistas, expertos en medicina natural a quienes el mundo material ha dejado relegados al segundo plano. Un acercamiento a Brasil, Inglaterra, España, Francia y México a través de la mirada del fotógrafo y codirector navarro Patxi Úriz junto al realizador Axel O’Mill.

 

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Patxi Úriz en Angkor Vat, Camboya.

FOTO  ©  ALS

 

ENTREVISTA GEA – PATXI ÚRIZ, fotógrafo y co-director de Hijos de la Tierra

Por María Martín Flores para GEA PHOTOWORDS

 

Patxi Úriz ha pasado parte de su vida retratando los lugares más insólitos de los cinco continentes. Cubrió la posguerra de los Balcanes en 1996 y desde entonces no ha parado de viajar publicando reportajes en medios nacionales e internacionales como fotoperiodista tras fundar la agencia Phototext. En 2008 recibió el premio National Geográphic por una fotografía realizada en Angok (Camboya) y ha sido premiado en dos ocasiones por la Gourmand Book Award.

Este año nos acerca las voces de los representantes de la madre tierra, sus hijos, con el objetivo de lanzar una voz al vacío que nos haga apartarnos del mundo materialista y nos permita, durante al menos treinta y cinco minutos, vivir la naturaleza en estado puro y conocer los beneficios de la medicina natural del siglo XXI. Hijos de la Tierra fue presentado en Navarra con una gran acogida con tres proyecciones y salas completas. El próximo 17 de junio se presenta en la Casa de América de Madrid. Medicina natural al alcance del público.

 

Toda una vida recorriendo el mundo. ¿Cómo surge la idea de este canto a la naturaleza y a la madre Tierra?

En 2011 recibí una invitación para hacer un libro de plantas medicinales en la Península Ibérica y el Amazonas. El botánico con el que iba me hablaba mucho de su relación con los chamanes y con los hombres sabios de la selva y se me abrió un mundo. Por entonces yo empecé a trabajar en vídeo y se me ocurrió que era una propuesta muy interesante para dar a conocer toda esta relación que tenía este botánico con los hombres sabios de la selva.

 

Un rodaje que abarca cinco países y culturas distintas. ¿Cuánto tiempo habéis tardado en rodar el documental?

El documental tardó más o menos un año y medio desde que empezamos en serio. Tomé unas primeras imágenes en mi primer viaje al Amazonas. Presentamos el proyecto al INAAC Gobierno de Navarra y nos concedieron la ayuda para empezar esta aventura que duró un año y medio desde que nos dieron la subvención.

 

El documental nos acerca la sabiduría de los chamanes de México y Brasil, los alquimistas del Camino de Santiago, los druidas de Inglaterra y Francia… ¿Por qué habéis elegido estas voces como representantes de la madre tierra?

El documental en principio tomaba el nombre de Navazonia por aquello de la simbiosis entre Navarra y Amazonas con las plantas medicinales. Estuvimos en el Amazonas en un festival indígena viendo la problemática que están teniendo sus poblaciones al perder su identidad influidos por la iglesia evangelista y las empresas madereras y petrolíferas. La iglesia les dice que no hagan culto de los chamanes, que no tomen sus medicinas, que vayan a las farmacias a comprar las medicinas… Además, debido esta influencia externa les ha contagiado enfermedades para ellos modernas que no sabían curar como la gripe o la hepatitis. Muchos indígenas, incluso chamanes, recurrían a este botánico que fue conmigo para que les curara estas enfermedades, que él sí que sabía tratarlas en occidente.

Después de Navazonia le pusimos el título de Druidas y Chamanes. El Camino a Finisterre era un camino de peregrinaje y paso a la edad adulta, una etapa de madurez espiritual. Los druidas que venían de la Europa Celta iban recorriendo el Camino de Santiago hasta Finisterre y para ellos era un máster de formación, tanto espiritual como de conocimiento de plantas medicinales. En aquellos tiempos la gente sacaba a los enfermos al camino para que les curasen los druidas y alquimistas quienes sabían cómo curar con las plantas. Por eso el Camino de Santiago está en el documental.

Después del rodaje en  Amazonas, el productor brasileño me dijo que se iba a un viaje a México que allí también era muy interesante todo el trabajo de la medicina natural con plantas sagradas y ahí fuimos otra vez. Después contactamos con el gran druida en Avebury (Inglaterra), Terry Dobney, y le hicimos una entrevista. Contactamos también con una orden druídica del El País Vasco para grabar la ceremonia del equinoccio, de gente que vive los ritmos de la tierra como hacían antes nuestros antepasados.

 

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Cartel de Hijos de la Tierra.

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Más de 70 personas entrevistadas en las que sólo aparece el testimonio de 14 de ellas plasmadas en el documental. ¿Cómo fue la relación con los personajes?

Esta relación ha sido lo que más nos ha cautivado. Te hacen realmente parar y reflexionar y decir ¡Oye! Todos somos hijos de la tierra, no somos sus dueños. ¿Por qué no nos relacionamos con la naturaleza? Estamos viviendo de espaldas a ella y la estamos explotando para sacar unos recursos que benefician a las grandes empresas, a las grandes multinacionales en detrimento de todos los seres humanos, cuando debería de ser al revés.

 

¿Qué habéis aprendido vosotros de este documental?

Hay que madurar espiritualmente el materialismo de las sociedades modernas y las religiones monoteístas que te impiden emerger. Lo que es vital es el autoconocimiento para ser una persona libre. También darte cuenta de que las plantas que te curan crecen a tu alrededor. ¿Por qué tienes que abusar tanto de los fármacos cuando tienen tantos efectos secundarios? Algún médico me dijo: “si te lees el prospecto nunca tomarías un fármaco”. Bueno, si está ahí por algo será.

 

Desprendernos del mundo materialista y conectar de nuevo con la madre Tierra. ¿Este es el objetivo del documental?

Sí, que la gente haga un viaje iniciático, contacte con la naturaleza, bien sea en el Camino de Santiago, en una montaña en su pueblo o en una playa. Realmente que paremos, que sintamos, que meditemos, que la tierra nos da todo lo que necesitamos para vivir y hacemos caso omiso. La estamos explotando vorazmente y de ahí vienen las consecuencias del cambio climático. Estamos en un tiempo de emergencia planetaria y ecologista también.

 

Afirmas que el materialismo nos aleja de la conciencia sin darnos cuenta de que la estamos explotando. ¿Hasta qué punto no somos conscientes de esta explotación a la tierra?

El ser humano no puede prosperar violando las leyes naturales a las que está sometido. Vamos jugando a ser dioses y la ciencia es el nuevo dios. Hacemos reverencias a toda la industria química porque es parte del sistema. Está comprobado que los estudios científicos están avalados por la propia industria farmacéutica. Estos medicamentos tienen muchos efectos secundarios mientras que las plantas medicinales carecen de esos efectos. Además, España es un país donde se cultivan cantidad de transgénicos. Se está cultivando un maíz que al consumirlo, los seres humanos no responden a los antibióticos.

 

Otro de vuestros objetivos es descubrir los beneficios de la medicina natural del siglo XXI a través de la sabiduría de estos personajes. ¿Cuáles son estos beneficios y hasta qué punto pueden ser mejores que la medicina convencional?

Tampoco hay que decidir que la medicina química es mala, simplemente que la medicina natural debería de ser un complemento de esta medicina. Se están dando casos de médicos que están recetando fitoterapia. La fitoterapia es la ciencia más antigua que avala la curación de las enfermedades con plantas. Los chamanes de la selva nos han enseñado que las plantas medicinales tienen su parte espiritual. Me llamaba la atención en el Amazonas un arbusto cuya corteza era como de una serpiente y curaba, según nos decía el chamán, la picadura de una serpiente con una infusión. Todo está relacionado en la naturaleza, lo que pasa es que no queremos o no sabemos entender y comprenderla.

 

¿La sociedad es consciente de los beneficios que podría suponer la medicina natural?

Se da el caso por ejemplo de la artemisa que cura la malaria. Estoy leyéndome un libro sobre un chico de Barcelona que fue a Gambia, empezó a cultivar la artemisa y empezó a curar la malaria con infusiones de esta planta. Lo echaron del país. La población no puede tomar esa planta porque seguramente esté prohibida pero dentro de unos años la industria farmacéutica la patentará y entonces la malaria se curará con esto, que viene de una planta. Es un poco la hipocresía del sistema sanitario que tenemos actualmente, en España sobretodo.

 

¿Cuáles son los riesgos a los que nos sometemos si seguimos este rumbo de materialismo?

Como dice Josep Pamies en el documental: “El crecimiento continuo es insostenible”. Es mejor un mundo lineal donde hasta cultivar un pequeño huerto es un acto revolucionario. Gente pequeña, en sitios pequeños con huertos pequeños pues seguramente pueden paliar el hambre en el mundo. El 70% de los productos transgénicos sirven para alimentar el ganado y para hacer agrocombustible, aunque tienen el mensaje de que es para paliar el hambre en el mundo. Estamos en un momento de emergencia que paramos, somos conscientes de que somos hijos de la tierra o vamos de mal en peor.

 

¿Los hijos de la Tierra también están afectados por este materialismo?

Por supuesto. En el Amazonas los grandes laboratorios mandan a sus mejores técnicos a que les den recetas para luego sacar fármacos y luego a ellos no les llega nada. Se ha dado el caso de que una empresa farmacéutica patentó una medicina que se extrae del veneno de una rana que es el Kambó, lo patentaron y ganaron millones. Allí nos contaron que el gobierno de Brasil, años después, consiguió anular esa patente para que los indios las pudieran utilizar, por suerte.

 

Es hora de ir atrás para ir hacia adelante, de despertar. ¿Qué queréis transmitir con esta frase?

Volver la vista atrás, ser consciente de todo el conocimiento que nos han pasado nuestros antepasados, que si hubiera sido tan efímero no lo hubiéramos tenido, y abrir nuevos caminos o viejos caminos hacia la salud. La salud es algo muy importante en la sociedad de hoy en día y dependemos del contacto con la naturaleza si queremos estar sanos. Es una vuelta atrás que nos empuje para salir hacia delante.

 

Documental con raíces multiculturales

El documental es una producción española con colaboraciones de México y Brasil. A parte del gobierno de Navarra, ¿cómo habéis conseguido completar la financiación?

El documental al principio iba a ser una co-producción con Brasil pero al final monetariamente lo hemos arreglado nosotros desde España. El Gobierno de Navarra nos financió una parte. También obtuvimos financiación con una campaña de crowfunding y con un festival benéfico que organizamos en mi pueblo natal, Puente La Reina, en Navarra. Presentamos unas imágenes de cómo iba el rodaje y contamos con el apoyo desinteresado de grupos de danza, teatro, música y cómicos.

 

De todos los lugares que has visitado, ¿con cuál te quedas? ¿Qué cultura de las que has conocido dirías que está ligada a la tierra? ¿Por qué?

De todos los viajes que he hecho el que más me ha aportado ha sido el Camino de Santiago porque lo hice caminando hasta Finisterre en dos años. Me hizo pensar mucho y gran parte del guión del documental salió de ahí.

En México mucha de su población está muy conectada con la naturaleza, hacen muchos rituales a la madre naturaleza y no están vistos como bichos raros ni con magia negra como se ha querido satanizar desde que nació la Inquisición. Brasil es un país muy emergente con mucho materialismo y por eso a la gente le interesa más el materialismo, el status quo, que la madre naturaleza. En México es diferente, hay hasta universidades de naturopatía.

 

Después de realizar este documental, ¿cómo podemos en nuestro día a día, aprender y vincularnos de nuevo con la naturaleza?

Emerger espiritualmente para entender el lenguaje de la naturaleza, no consumir demasiado. Es más rico el que necesita poco que el que tiene mucho. Hacer hincapié en los productos ecológicos, evitar los transgénicos, y si te puedes curar con medios naturales pues mejor que fármacos, aunque con esto no quiero decir que la medicina química sea mala.

 

¿Creéis que este tipo de documentales crearán conciencia sobre la preservación de la naturaleza?

Sin duda alguna, a nadie le deja indiferente este documental. A todo el mundo le hace despertar de algo. Cuenta la verdad, no hay nada de ficción. Son necesarios, cada vez más.

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HIJOS DE LA TIERRA se proyectará en Casa de América (sala Iberia) el 17 de junio a las 20 hs.

Entrada libre hasta completar aforo.

 

 

María Martín Flores, periodista especialista en Información Internacional y Países del Sur. Apasionada del mundo de la cooperación ha trabajado en la Oficina de Información de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y en el departamento de comunicación de la Fundación Vicente Ferrer. Su pasión por la cooperación comenzó en 2010 tras viajar a Camerún con la ONG Zerca y Lejos. Desde entonces no ha dejado de colaborar con periódicos, ONG’s y asociaciones relacionadas con el tercer sector.

 

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