ENTREVISTA GEA – PAULA FARIAS

Paula Farias (Madrid, 1968) pasa inadvertida en la sede de MSF, con su peinado informal, su cuerpo de veinteañera y sus vaqueros. Nadie diría que ha sido durante cinco años la presidenta de Médicos Sin Fronteras España, que ha bregado en Irak, Afganistán, India, Darfur, Angola o Congo, y que  actualmente es madre de tres hijos. Especializada en Medicina Familiar y Medicina Tropical por la Complutense, se ve que su familia escritora y creativa ha ejercido una importante influencia sobre su lado más científico. Ahora acaba de presentar el libro Positive Generation, con ilustraciones de Javier Mariscal.

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Paula Farias en Afganistán en 2002.

 FOTO ©  Juan Carlos Tomasi /MSF

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PAULA FARIAS, EXPRESIDENTA DE MÉDICOS SIN FRONTERAS
Por Cristina Martínez Sacristán para GEA PHOTOWORDS

 

Antes, Paula escribió un precioso libro, Déjate contar un cuento, prologado por José Saramago y con fotografías en los destinos con una gran fuerza visual. En 2008 recogió el Goya al mejor documental por Invisibles y ahora Fernando León de Aranoa prepara una película con su novela Dejarse llover. Ella quita importancia a tanta productividad: “Mi trabajo sólo es más visible que el de otros compañeros”, asegura. Esta semana, el documental de Positive Generation ha sido exhibido en el Festival de Cine de Málaga. Y la promoción sigue, granito de arena a granito de arena…

Cuántas experiencias. ¿Cooperante se nace, en lugar de hacerse?

Sí, es una mezcla de todo. También de buscar fuera de los cauces habituales. Yo estudié Medicina porque era la herramienta perfecta para moverte por el mundo, porque llevas puesto el oficio; es el mejor pasaporte para incorporarte a cualquier comunidad, a cualquier sitio. Y no ir a observar, sino a participar. Te puedes embarcar en un barco, porque eres activista, pero también encuentras tu hueco porque eres médico.

Bueno, muchos médicos, y periodistas, prefieren estar relajados en un despacho.

La verdad es que, ahora, con mis tres chiquillos, prefiero quedarme en casa, y no andar dando tumbos. Pero dejé de salir a hacer emergencias porque en 2006 me quedé embarazada en Darfur (su pareja es de MSF) y ya me vine a tenerlo en España. Y al no estar en el terreno me eligieron presidenta. Y en ese periodo he tenido los otros dos, con ese concepto de emergencia (risas). Viví el secuestro de los compañeros de Somalia con la responsabilidad de ser presidenta, y es duro, porque estás lejos. Cuando estás en la trinchera no es duro: estás pendiente de tu trabajo, de que tienes que tirar para adelante en el día, y no entras en el espacio de pensar en la catástrofe. Es muy vivo.

Pero has estado en lugares conflictivos, viendo cosas muy duras. Y siendo madre de varios hijos…

No, no, yo ahora no. Es verdad que cuando trabajas en emergencias, en conflictos, te la estás jugando todos los días, y no te preocupas, es una cosa más. Evidentemente, hay una guerra, pero no es una cosa que te lastre. Tu trabajo te llena lo suficiente para que en tu balanza no pese el “me la estoy jugando”.  Ahora sigo con mis compromisos, y mi indignación, y peleando todo lo que puedo, pero ya no puedo jugármela: tengo cachorros.

 Dicen que quien escucha música todos los días es más feliz. No sé si con estos coros se ha querido exorcizar el drama del sida.

Este proyecto surgió en Zimbaue, pero podía haber sido en otro sitio de Africa. Los proyectos de sensibilización y comunicación son importantes, y en muchos lugares africanos cantando se comunica mejor que con cuñas en la radio o con panfletos. En algunas comunidades rurales es lo único que hay. En nuestros proyectos de sida los beneficiarios, que están en tratamiento, forman grupos de apoyo para explicarle a otra gente cómo están ellos viviendo el tratamiento, cómo se trata el sida, cómo evitar que tu bebé nazca con HIV… Ellos, con coros, van a aldeas de alrededor cantando y explicando todo esto. Este proyecto en concreto surgió porque Alejandro Sanz estaba en la campaña de Pastillas contra el dolor ajeno, y él fue a conocer a Mwandile, y se encontró con los coros. Y se quedó maravillado de la calidad musical que tienen. Entonces surgió la idea de combinarlo con artistas internacionales, en una fusión muy bonita. Y ellos cuentan cantando, pero sin fronteras. Y, lo que dices, sin esa retórica catastrofista, de que nos pueden las cosas. La idea era: vamos a poner resultados.

Y es que parece que siempre se le ha puesto una máscara de ogro al sida, ¿no?

Aquí ha dejado de ser un ogro, porque es una enfermedad crónica, tratable. Nada que ver con aquellas plantas enteras en hospitales, en los 80-90. En África sigue siendo una catástrofe. Esta es una “generación positiva”, porque son seropositivos pero están vivos, cantando…

El Papa les dice que no usen preservativos…

No sé si tiene mucha audiencia en África, pero sí es cierto que las políticas sobre financiación para el sida en África están desviando fondos de los tratamientos para hacer campañas más preventivas, del uso del preservativo, etc., cuando está demostrado que la mejor prevención ahora es el tratamiento, porque un paciente en tratamiento reduce su carga viral en un 96%. Y la hipocresía es que para inflar las campañas de prevención
se desvían fondos de las de tratamiento. Con el argumento de que nadie más se infecte y asumiendo las bajas de los que están infectados. A día de hoy todo ese argumento se cae porque si tratas a los que están infectados dejan de ser infecciosos.

Y allí todavía el sida mata a 10 veces más personas que las guerras.

Claro, porque hay millones de personas que necesitan tratamiento urgente y no lo tienen. Entre ellos, casi un millón de niños. Las cosas empezaban a ir mejor, pero los últimos recortes del Fondo Global suponen que todas esas mejoras se puedan reducir. Hay millones de personas que no tienen acceso, pero algunos que estén en tratamiento ¡deberán salir y dejar de tratarse! Bajo el paraguas de la crisis, que justifica todo. Son personas con nombre y apellido que se mueren.

Con una crisis económica mundial que no remite, ¿la solidaridad y la conciencia decrecen?

Nuestra experiencia en Médicos es que la solidaridad individual no decrece. Tenemos una base muy amplia, medio millón de personas, muchas con aportaciones pequeñas. Te apoyan con su voz, con su compromiso social. La crisis no ha podido con eso. Es un montón de poquitos. Y hay quien te llama disculpándose, porque no puede ayudar. Los que son más frágiles con sus compromisos son los políticos, que cogen un papel y recortan
presupuestos de aquí y de allí. No es pasar frío, es que la gente se muere. Eso es difícil de contar en abstracto, y una cosa que tiene el disco es que la
gente pone cara al que canta, y le decimos: Esta persona, si le cortan el tratamiento, se va a morir.

¿Cuántos niños mueren al día de hambre o por enfermedades curables?

(Consulta con Alma Saavedra, delegada del País Vasco). 20 millones de niños sufren desnutrición aguda severa cada año. Unos 10.000 mueren de hambre todos los días (cerca de 3,5 millones al año). Y cerca de 270.000 menores de 15 años mueren cada año a causa del sida.

¿Cuál es la peor crisis humanitaria en estos momentos?

(Lo piensa). Darfur, por ejemplo, es un drama con desplazados internos, pero no es más dramático que, por ejemplo, Congo o Somalia.

Allí dicen que las mujeres son menos valoradas que los burros de carga.

Y dónde no. Las mujeres hacen girar el mundo en África, cuidan los niños, se llevan los palos… Son más discriminadas. En África hay una violencia sexual terrible, pero en cualquier conflicto la mayor víctima es la mujer.

Darfur, Somalia, RDC… ¿son el reflejo de la codicia de las sociedades opulentas?

Bueno, algunos países son tremendamente ricos, como el Congo, pero ellos no están siendo capaces de gestionarse bien. No sólo es la codicia de extranjeros, hay grandes dictadores en sociedades tribales, donde la conciencia de comunidad no funciona tanto, y son incapaces de entenderse. Y a río revuelto, van los pescadores a encontrar su ganancia.

Para médicos como tú, tiene que ser agotador estar poniendo la tirita a algo que se está rompiendo constantemente, ¿no?

No, hay que tener clara tu vocación de tirita. Hay una historia de un tipo que iba por la playa y la marea dejó miles de estrellas fuera, y él fue cogiendo una a una varias, pero consciente de que no podría devolver todas al mar. Esa es la labor humanitaria. No buscamos soluciones globales. Nos centramos en el individuo para que se levante ahora y hoy. Buscar soluciones globales es la gran excusa para no hacer nada.

Porque sería una utopía, ¿no?

Sí, para bajar los brazos, porque el objetivo es inalcanzable. No, yo me concentro en este e intento que se levante. Somos bomberos, no buscamos al pirómano: no tenemos tiempo, nosotros estamos apagando el fuego. Y tú ayudas a alguien que quizás puede ayudar a otro. Y eso es lo que hacemos.

Un trabajo de hormiguitas.

Sí, pero muchas hormiguitas. Pero eso no nos frustra.¿Un mundo justo, un mundo mejor? Sí, pero por eso peleamos, ¿no? Y cambiamos poco a poco, uno por uno, el mundo.

¿Ha habido momentos en que no podías más?

Durante una misión siempre hay un momento en que dices “socorro”, pero luego se te pasa. Cuando tienes cientos de malnutridos, y cuando ya lo estás haciendo bien, se te siguen muriendo, porque hay un porcentaje que se muere. Es muy duro. Es horrible.

La experiencia con el Rainbow Warrior tuvo que ser muy bonita, ¿no?

(Sonríe ampliamente) Sí, pero eso es lúdico. El mar te engancha, y me podía haber quedado navegando. Salí después con MSF, pero donde querían estar mis tripas era con Médicos, en el terreno. Al principio me venía muy bien, para liberarme de fantasmas.

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Cristina Martínez Sacristán, nació en Bilbao y es periodista. Vinculada desde los 90 al periódico Deia, ha trabajado en radio, en una productora audiovisual y para editoriales, en inglés y en castellano. Actualmente colabora con revistas especializadas y con radios. Estuvo con los primeros ‘indignados’ en Wall Street y recientemente ha realizado una investigación sobre La Maleta Mexicana.

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One Response to “ENTREVISTA GEA – PAULA FARIAS”

  1. manuel moreno
    9 diciembre, 2013 at 18:03 #

    viage con PAULA de Madrid a yohanesburgo y vuelta, hablamos durante 20 horas, le ayude con una radio que se averio en un país cercano a sudafrica, que traía a España a reparar y pesaba como un muerto, me cambio la forma de ver algunas cosas, me enseño a ver personas detrás de un atuendo y cuando vi un anuncio de MSF, como traía al mundo a un bebe me di cuenta que mi amiga nueva era una grande, grande, muy grande de España..
    me gustaría volver a hablar contigo, que conozcas a mi familia y que mi familia te conozca.

    un abrazo.

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