ENTREVISTA ONGEA – ANTONI BRUEL

En 2014 ha cumplido 40 años trabajando en Cruz Roja Española, donde empezó como voluntario en Barcelona siendo apenas un adolescente. Toda una vida dedicada a la organización decana de las ONG en nuestro país que, con humildad, define como un balón de oxígeno -pero no la solución- a los problemas que aquejan a la sociedad española. Sin embargo, reconoce sin dudarlo que la Cruz Roja es la respuesta más inmediata porque está al lado de la gente. Hablamos con Antoni Bruel para hacer balance y descubrir la hoja de ruta de la entidad en 2015.

 

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Antoni Bruel.

FOTO  ©  Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS

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ENTREVISTA onGEA  -  ANTONI BRUEL, coordinador general de Cruz Roja Española

Por Eva Mateo Asolas para GEA PHOTOWORDS

 

Antoni Bruel no puede evitar sentirse tenso ante el objetivo del fotógrafo mientras éste busca el mejor ángulo para retratarle. El coordinador general de Cruz Roja Española (CRE) huye del protagonismo y si tuviera que describirse en 140 caracteres le sobrarían letras porque tan solo figuraría una palabra: pacífico. Todo cambia cuando habla, con pasión, de su trabajo al frente de Cruz Roja. O, como prefiere decir, como una pieza más de un engranaje en el que muchas personas responsables trabajan por vocación y toman decisiones en el día a día apoyados por unos 210.000 voluntarios de toda España. “Podría decir que nunca ‘he tenido que’ venir a trabajar. Nunca he sentido que fuera difícil venir a la oficina o ir a una misión”, asegura con la convicción de quien se sabe afortunado por dedicarse a una actividad gratificante, emocionante, aunque no exenta de sacrificios.

 

Este año Cruz Roja Española está de aniversario: ha cumplido 150 años de actividad. Antoni, tú que formas parte de esa Historia, ¿cómo has visto la evolución de la organización a lo largo de las cuatro décadas que llevas en ella?

Una de las virtudes de la Cruz Roja es intentar hacer lo que todavía no se ha empezado a hacer. Es decir, cuando aparece una vulnerabilidad nueva, desconocida o que por la evolución de la sociedad se convierte en una necesidad, Cruz Roja intenta ser la primera en empezar a trabajar. En su momento, cuando las personas mayores en España comenzaron a quedarse solas en sus casas, empezamos a tener programas para atenderlas en sus domicilios, cuando las personas con discapacidad no podían moverse pusimos en marcha programas para ellos, donde no había hospitales los pusimos… Esa ha sido un poco la trayectoria de la organización.

 

El año está a punto de acabar. Diciembre suele ser el momento de hacer balance del año que se va. ¿Cuál sería tu resumen del trabajo de CRE en 2014? ¿Qué ha sido lo más destacado?

Ha sido un año muy duro para las personas a las que nosotros atendemos, más de 5 millones en España. Esa es la parte que nos tiene que preocupar y ocupar. Y, por otro lado, la satisfacción de que la organización haya sido capaz de llegar a ellos.

 

VOCACIÓN DE AYUDA A LAS PERSONAS

 

Las cifras de Cruz Roja Española hablan por sí solas. Entre el inicio de la crisis en 2007 y 2013 se ha multiplicado un 175% el número de personas atendidas en situación de extrema pobreza y exclusión. Entre ellos se encuentran colectivos a los que la crisis ha invisibilizado como los inmigrantes, las personas afectadas por el VIH-Sida, la población reclusa y ex reclusa o las personas con discapacidad.

 

Este año CRE ratificaba los datos de un informe en el que Cáritas ponía la voz de alarma sobre la pobreza infantil en nuestro país, que alcanza a 2,2 millones de menores. ¿Cómo se puede atajar esta situación que ha convertido a los niños en algunas de las víctimas más vulnerables de la crisis?

Desde nuestro punto de vista, la crisis afecta de dos maneras muy importantes a los niños y niñas: por una parte, las situaciones de precariedad o de privación material que puedan tener y, por otra, que proyectan la situación de crisis de sus familias en ellos mismos, produciendo un nivel de muy baja autoestima que les puede llevar a fracasar en el colegio. Por eso, en CRE iniciamos un programa que ahora se desarrolla en 555 puntos de toda España para fomentar el éxito escolar que pretende trabajar las dos vertientes.

Hace un par de años nos ocurrió una cosa muy interesante en uno de nuestros estudios: nos dimos cuenta de que en nuestra sociedad no tenemos un problema de que los padres se despreocupen de los hijos o los traten mal debido a la crisis. El problema era cómo proyectaban los niños ese fracaso familiar en su propia vida. Lo vivían como un fracaso propio y lo llevaban a los estudios, a su vida con sus amigos…

 

La distribución de alimentos y los programas de inclusión social se llevan la parte del león en el total de ayudas que presta vuestra organización. ¿Según vuestras previsiones esta situación de una parte importante de España que pasa hambre y está marginada se va a prolongar mucho tiempo?

Cuando llega la crisis, se demora la llegada de las peticiones de ayuda de las personas vulnerables a la Cruz Roja porque la red familiar es la primera medida que adoptan. Llega con demora, pero también sale con demora. Es decir que, aunque la situación económica mejore hasta que llegue a todas las personas que sufren la crisis, es obvio que tardará y que habrá un colectivo con muchas menos posibilidades. Así que habrá una labor muy importante e intensiva para impedir que muchas personas crucen la frontera de la exclusión.

 

¿Cruz Roja Española cubre las necesidades a las que el Estado no da respuesta o a donde éste no llega?

Yo diría que… bueno, claro. No quiero hacer demagogia con el tema, que es muy fácil. Todos los mecanismos y todos los sistemas tienen una reacción lenta. Nosotros tenemos que ser más rápidos porque estamos al lado de la gente. Pero nos gusta decir que somos un paliativo, no la solución. Solo podemos dar oxígeno un tiempo hasta que reaccione todo el sistema ante esa nueva situación, pero sabemos que somos una respuesta limitada. No tenemos más pretensiones que esa.

 

“Una organización como la nuestra abre cada día gracias al apoyo ciudadano” te hemos oído decir en más de una ocasión. ¿La solidaridad cotiza al alza en España en estos momentos?

Sí, sí, yo creo que sí. Nosotros tenemos pruebas muy claras de que esta atención a un 1,6 millones de personas más este último año se puede hacer porque te apoyan, porque hay supermercados del pueblo, empresas, gracias al apoyo de todas las Administraciones públicas… Pero la mayor parte de las ayudas procede de los socios que han crecido en número en los últimos años, así como los voluntarios, que lo hacen por un compromiso personal. Nosotros solo podemos abrir la puerta por las mañanas si la gente nos ayuda. Es una realidad. Solo podemos estar agradecidos.

 

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Antoni Bruel.

FOTO  ©  Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS 

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CRISIS DEL ÉBOLA

 

Hablando de solidaridad a prueba, ¿cuál está siendo el papel de Cruz Roja Española en los países de África occidental más castigados por el brote de ébola?

Nosotros tenemos que estar en las situaciones límite. Nos corresponde por nuestra función y nuestra misión. El ébola es una situación límite por muchos motivos: lo es por la propia enfermedad, por lo que significa el frenazo económico y el desarrollo de los países que la sufren; es tremenda por el estigma y el miedo que genera.

Cruz Roja Internacional está concentrando toda su actividad en Sierra Leona. Se encarga de todas las tareas de prevención en las poblaciones, apoyo a las familias y vigila que los enterramientos se produzcan en condiciones de no contagio. Luego ya hay una labor que es puramente asistencial en un centro que tenemos en Kenema, donde hay personas internadas intentando superar la enfermedad en condiciones de aislamiento. El objetivo de esos centros no solo es curar a esas personas, darles las mejores condiciones, sino también evitar la propagación del virus.

 

La sociedad española a través de vosotros también está poniendo su granito de arena, ¿verdad?

Efectivamente, más de 35 personas de Cruz Roja Española han estado día a día en Sierra Leona en esta operación y ahora también vamos a apoyar la construcción de otro centro para lo que mandamos ahora a otras 5 personas.

 

La gestión de la crisis del ébola en nuestro país ha levantado ampollas hasta tal punto que ha llevado a la dimisión de la ministra de Sanidad. ¿Cuál es tu opinión sobre cómo se ha abordado esta crisis?

Yo creo que estos asuntos son muy difíciles de abordar. El sistema sanitario español está preparado para afrontar y atender estas situaciones, pero hay que tener en cuenta que estamos hablando de una enfermedad que no utiliza las vías frecuentes de contagio de otras enfermedades que pueden originar una epidemia.

Nosotros en España tenemos tres equipos que pueden trabajar en condiciones de bioseguridad. Ya existían desde hace cinco años en coordinación con Sanidad Exterior y han estado puestos a disposición por si hubiera una situación de emergencia. Y después hemos montado en España un centro de formación para las personas que van a Sierra Leona, a Liberia y a Guinea Conakry, que es una simulación de lo que van a encontrar allí para que las personas vayan ya hayan cogido rutinas como ponerse y quitarse el traje y no tengan un impacto tan fuerte al trabajar en esas condiciones tan extremas del traje de aislamiento, etc. Viene gente de distintos sitios de Europa y del mundo para prepararse antes de ir.

 

CRUZ ROJA ESPAÑOLA EN EL EXTERIOR

 

Cruz Roja Española no solo trabaja aquí, sino que tiene una destacada presencia en cooperación internacional. En 2013 participasteis en 182 misiones internacionales en 50 países. ¿Cómo se conjuga el drástico recorte en Ayuda Oficial al Desarrollo –del que España es líder en la OCDE- con el aumento de los fondos para acción social en nuestro país?

Yo creo que hay que ser coherente con uno mismo. Hay 1.500 millones de personas que pasan hambre en el mundo y de repente uno no puede ver solo los que están en España, que los hay. Hay que tener un equilibrio -como creo que nosotros hemos hecho- porque tenemos que tener nuestro cerebro y nuestro corazón en paz y no podemos abandonar a las comunidades con las que trabajamos desde hace muchísimos años porque no tengamos dinero. A lo mejor no podemos poner el mismo dinero, no podemos hacer las mismas cosas, pero no podemos irnos porque aquí nos va mal. La solidaridad la seguimos manteniendo y vamos a buscar mil maneras de poder seguir ejerciéndola. Sino, perderíamos el norte. Seríamos otra cosa que no es la Cruz Roja. Además, la gente quiere que sigamos haciendo esto. Nosotros no tenemos presiones de nadie por que estemos ayudando a la gente que está sufriendo el ébola o que nos digan que no tengamos un programa de alimentación infantil en algún país o de agua potable en otro.

En el despacho de Antoni Bruel destaca un macuto con el distintivo de la Cruz Roja. Ha sido su equipaje cuando ha viajado o Haití, Sierra Leona o cualquiera de los países a los que acudido ante la llamada de una emergencia humanitaria. Más allá de las dificultades en terreno, reconoce que el sentimiento de encontrarse en ese grupo de avanzadilla es de privilegio, por poder ayudar a esas comunidades en el momento que más lo necesitan.

 

Antoni, ¿hay alguno de estos proyectos, estos destinos, a los que fueras y sintieras que te daban ganas de tirar la toalla?

Tengo la experiencia de un programa que hicimos durante muchísimos años en Mali contra la mutilación genital femenina y esos programas impactan mucho porque tú te das cuenta de que estás luchando contra muchos elementos. No es un elemento físico, estás luchando contra las ideas de las personas, cómo ejercen el poder unos grupos sobre otros, los hombres sobre las mujeres, cuestiones culturales que tú sabes directamente que son injustas pero que es muy difícil cambiar. Estos comportamientos duelen más que las heridas tras un terremoto porque estas son circunstanciales, pero las otras están arraigadas.

 

2015 – ESPERANZA Y COMPROMISO

 

¿Cuáles son las prioridades de CRE para 2015 en España y fuera de nuestras fronteras?

En España, poder paliar su situación de las personas afectadas por la crisis hasta que puedan recuperarse. Esa es nuestra obsesión cotidiana, porque además lo que construyamos hoy es lo que será Cruz Roja en el futuro. Y en el ámbito internacional, mantener la coherencia y el compromiso con la solidaridad en los lugares en los que estamos.

 

¿Y qué necesitáis para poder alcanzar todas esas metas?

Solo necesitamos que la población nos siga apoyando y queriendo como hasta ahora. Nada más. Y eso es lo que nos vamos a esforzar por conseguir el próximo año: que la gente nos siga viendo como un instrumento útil para lo que hacemos.

 

Eva Mateo Asolas (Madrid, 1981). Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Comunicación y Máster en Cooperación Internacional y Ayuda al Desarrollo. Durante 8 años ha trabajado en medios a caballo entre Madrid y Bruselas. En 2009 recibe el Premio de la Academia Española de la Radio como Mejor Presentadora de Informativos. En la actualidad, pertenece al equipo de Comunicación de la Fundación Vicente Ferrer, trabajo que compagina con colaboraciones con otros proyectos de cooperación por el mundo. Un orgullo: viajar con 5 idiomas en la mochila. Un nuevo reto: el periodismo en imágenes.

 

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