ENTREVISTA ONGEA – GIANNI RUFINI

`¡Nos tenemos que avergonzar de la gestión de los refugiados!´. Palabras de Amnistía Italia. El país mediterráneo ha recibido 67.500 inmigrantes de los 137 mil refugiados que han cruzado el Mediterráneo los primeros 6 meses del 2015, una cifra record que ha superado la capacidad de respuesta del Estado italiano. El director de Amnistía Italia, Gianni Rufini, nos da su visión de la crisis humanitaria que se vive en Italia y del modo como la Unión Europea la afronta: `la decisión debe ser gestionar el problema, no exorcizarlo´, afirmó.

 

Gianni Rufini (2)

 Gianni Rufini.

Foto cedida por Amnistía Italia

Foto cedida por Amnistía Italia.

ENTREVISTA onGEA – GIANNI RUFINI, director de Amnistía Italia

Por Marinellys Tremamunno para GEA PHOTOWORDS

 

“Record de inmigrantes en el Mediterráneo”, lo ha confirmado la Agencia de la ONU para los Refugiados (UNHCR). De acuerdo a un informe presentado recientemente en Ginebra, sólo los primeros 6 meses del 2015, un total de 137 mil personas han logrado entrar a Europa a través del mar, exponiendo sus vidas con tal de escapar de guerras o persecuciones. Una tragedia humanitaria que “ha superado proporciones históricas” y que está impactando principalmente a Italia (67.500 inmigrantes) y Grecia (68.000); lo que se traduce en un incremento del 83% en comparación con los 75 mil refugiados que fueron recibidos en territorio europeo en el primer semestre del año pasado.

Mientras aumenta el “tsunami migratorio” en aguas del Mediterráneo, aún “Europa debate sobre cómo afrontar la crisis”, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas Antonio Guterres. Pero más allá de las frías estadísticas, en Italia la emergencia ha traspasado la capacidad de gestión de las autoridades y se percibe a diario en las calles. Centenares, por no decir miles de personas, deambulan en el “Bel’ Paese”, tratando de llegar a otros destinos en el norte de Europa, en busca de refugio y de una oportunidad para una vida más digna. Y quien mejor que el director de Amnistía Italia, Gianni Rufini, para ayudarnos a entender la gravedad del problema.

 

Con 67.500 inmigrantes que han sido recibidos sólo este año, además de los más de 170 mil recibidos en el 2014, ¿cómo se afronta la emergencia en Italia?

Es difícil entender cuál es la actitud con la que el gobierno italiano está afrontado el problema. Existe evidentemente la decisión de no asegurar el registro de todos los solicitantes de asilo que llegan a nuestro territorio, probablemente como modo de presión con el resto de Europa, pero no podemos decir que Italia respeta las reglas europeas ni que existe un buen sentido para una gestión razonable de estas personas.

Los mecanismos de hospitalidad son muy deficitarios. Vemos un gran número de los solicitantes de asilo dispersos en el territorio. Los encontramos en las estaciones de trenes, en las fronteras y no pareciera que las autoridades se hagan cargo de estas personas. Existe una trampa con el acuerdo de Dublin, que establece que el refugiado debe permanecer en el país en donde puso pie la primera vez, y muchas veces son los mismos refugiados que no quieren registrarse en Italia porque tienen parientes y amigos en otras naciones, y quisieran unirse a las personas que conocen, que les ayudarían a integrarse mejor en las sociedades de destino. Esto es un problema que debe ser superado porque está creando una desproporción en la distribución de los refugiados y está afectando a países como Italia y Grecia que son los primeros puertos de llegada. También es un daño para los refugiados porque no podrán contar con una comunidad que les asista, con una familia, con personas que les ayudarían a aprender un idioma, a encontrar un trabajo y a encontrar una casa.

 

A 31 de mayo de 2015 la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reporta 1868 muertes en el Mediterráneo, una cifra alarmante si consideramos que en el mismo periodo del 2014 habían ocurrido 448 muertes. ¿Cómo se puede analizar este fenómeno?

Lo más grave es que continuamos a vivir la inmigración como una emergencia, como si fuese destinada a terminar en pocas semanas y no es así, la migración es un fenómeno estructural que estamos viviendo con particular intensidad en Italia.

Europa siempre ha estado dividida en dos partes, de un lado la Europa humanitaria y del otro la idea de encerrarse y prohibir a todos entrar. La segunda posición es completamente equivocada, más viniendo de Europa que ha producido millones y millones de emigrantes. Italia por ejemplo, entre los años 1860 y 1960, en solo 100 años ha producido 23 millones de emigrantes, es decir la mitad de la población se ha ido. Ha sido un mecanismo indispensable, positivo, de reequilibrio económico y social, que ha permitido a países como los EEUU, Argentina, Venezuela y Australia, encontrar mano de obra que reforzó sus sociedades, creando riqueza y oportunidades. Al mismo tiempo para algunos países como Grecia, Italia y Portugal, en los años 50 permitió salir de una mano de obra en exceso y reequilibrar la economía. La emigración es un gran mecanismo de reequilibrio entre pobreza y riqueza, entre sobrepoblación y escasez de población, es un fenómeno que hace bien a las sociedades.

 

Pero este fenómeno es visto con mucho miedo en Europa…

Europa tiene miedo porque hay racismo y xenofobia. Recuerdo que durante los últimos años de 1800, en los EEUU los italianos sufrían racismo, eran considerados mafiosos, con tendencia a ser criminales. Tenemos necesidad de inmigrantes pero es la sociedad a la que le cuesta aceptarlos, sobre todo si aparecen políticos que dicen que no hay trabajo por culpa de los inmigrantes, si existe criminalidad dicen que es culpa de los inmigrantes y nada comprueba esta información. Desde los años 90 el flujo de inmigrantes ha aumentado y en cambio ha disminuido el índice de criminalidad de forma constante. Los inmigrantes no han afectado negativamente, al contrario según los sondeos son más propensos al respeto de las reglas, al pago de los impuestos; es decir, son una fuerza sana que se inserta en nuestra sociedad.

 

Pero en las condiciones actuales no están siendo insertados en la sociedad, ¿qué hacer?

La decisión debe ser gestionar el problema, no exorcizarlo. Los inmigrantes siguen llegando, hacer como si no existen o construir muros como Hungría no resuelve nada. Debemos gestionar la inmigración, ayudarlos a integrarse, utilizar su profesionalidad para enriquecer nuestra fuerza de trabajo, nuestras industrias, utilizar su espíritu emprendedor.

Debemos favorecer el flujo, decidir el número que necesitamos para hacer más prospera nuestra sociedad y permitir la inmigración legal, incluso estacional; por ejemplo del norte de África muchos quisieran venir a trabajar sólo en verano, cuando existe más trabajo en el turismo. Yo creo que nos encontraremos con una sociedad más equilibrada. Actualmente tres cuartas partes de las personas que están atravesando el Mediterráneo tienen el derecho de quedarse, entonces todos estos esfuerzos para detenerlos son insensatos, tanto gasto en medios militares. Si hacemos legal y segura la inmigración a Europa para quien tiene derecho, tendremos la posibilidad de ser más severos con quien no lo merece.

 

Como portavoz de Amnistía Italia, ¿cuál es su posición sobre la discusión que desde hace meses se lleva a cabo en la Unión Europea (en Bruselas) para la atención de la crisis en el Mediterráneo?

Cualquier pequeño paso es mejor que quedarse detenidos, pero estamos hablando de cifras ridículas. En el mundo hay un millón personas con necesidad de asilo, que necesitan ser recolocados en diferentes países y ¿Europa quiere recibir sólo 20 mil? Es terrible.

Se debe hacer un razonamiento serio de cuáles son las posibilidades de hospitalidad de los países Europeos. No puede ser que en un área donde viven más de 711 millones de personas, sólo se pretende recibir 20 mil. ¡Nos tenemos que avergonzar!

Debemos recordar cuando nos tocó a los europeos ser refugiados, fueron millones los que se movieron de un país a otro durante la Segunda Guerra Mundial, ahora es nuestro turno de recibir a las personas que lo necesitan.

 

 Marinellys Tremamunno. Periodista venezolana, apasionada de la comunicación y de las redes sociales como instrumentos para la denuncia y el desarrollo social. En Venezuela fue Editora del quincenario “Tras La Noticia”, además de corresponsal de los periódicos “Ultimas Noticias” y “El Universal”. Comunicadora Social de la Universidad Central de Venezuela (2002), Master en “Nuevo Periodismo” de la Universidad Internacional de Valencia (España, 2011). Actualmente corresponsal de TV en Roma para Cadena Tres y Excelsior (México). Visita su página web en este enlace.

 

 

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  1. ¡Nos tenemos que avergonzar de la gestión de los refugiados! - Tremamunno - 29 julio, 2015

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