EXPLOTACIÓN SEXUAL DE CAMPEONATO

Cerca del 97% de la infraestructura de la Copa ha propiciado el negocio de la prostitución a su alrededor. Sobre todo en los lugares pobres y remotos. Y una gran parte de este comercio sexual envuelve a menores, muchas de ellas niñas que todavía no han cumplido los 12 años. Esa es una de las realidades del Mundial de fútbol que se está celebrando estas semanas en Brasil. Y este dato lo aporta en esta entrevista el periodista norteamericano Matt Roper, autor de una serie de reportajes en el diario británico Daily Mirror donde se denuncian casos muy concretos. Roper es, además, fundador de la ONG Meninasdança que trata de sacar a las niñas del frío amparo de la calle. 

 

Núria López Torres

FOTO  ©  Nuria López Torres, miembro de GEA PHOTOWORDS

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Por Ana de Gracia para GEA PHOTOWORDS

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A Matt Roper no le gusta dejar las cosas a medias. Por eso decidió cambiar Inglaterra por Brasil y continuar con su investigación, con la que lleva más de una década, sobre la explotación sexual. El impasible comercio que fustiga a  una población, en su mayoría femenina, desprotegida por el abrigo de las autoridades de un país que en estos momentos vibra de emoción tras el advenimiento de la Copa. Una apetitosa oportunidad para las niñas que entre los 10 y los 11 años se inician en los submundos clandestinos de la prostitución.

Roper fue periodista del Daily Mirror. Publicó sus trabajos también para el Sunday Mirror, entre otros. Actualmente vive en Brasil donde compagina su actividad de freelance con su trabajo en la ONG Meninasdança que trata de sacar a las niñas del frío amparo de la calle.

 

¿Por qué ha aumentado la explotación sexual con la celebración del Mundial?.

Cerca del 97% de la infraestructura de la Copa ha propiciado el negocio de la prostitución a su alrededor. Sobre todo en los lugares pobres y remotos. Es común que muchos hombres lleguen desde zonas rurales con escasos recursos del país para participar en este tipo de construcciones trabajando como obreros durante un largo tiempo.

En Brasil existen casos en los que dependiendo de la condición y educación social no se ve como un crimen el hecho de tener relaciones sexuales con una menor. Por ello, la causa principal del aumento de víctimas de la prostitución infantil se debe a las obras faraónicas llevadas a cabo por y para la Copa. Muchas veces se desarrollan en lugares pobres. Itaquera (región de la periferia de São Paulo donde se encuentra el estadio Arena Corinthians) es un barrio pobre tomado por las drogas, las favelas y la prostitución. Justamente por ello existen las llamadas cuadrillas relacionadas con el crimen organizado. Hay casos en los que ambos negocios (la prostitución y la droga) se fusionan. Se consigue a las chicas con la droga y ellas acaban siendo esclavas sexuales.

 

¿Esa normalidad de la que hablas puede ser el principal obstáculo para combatir la explotación sexual infantil?.

Sí. Nosotros trabajamos en ciudades del interior de Brasil donde existe una fuerte cultura que no ve nada de extraño en esta práctica. Esto es así porque hace treinta años, aproximadamente, algunas de esas ciudades eran regiones muy pobres. Cuando las niñas de condiciones más precarias de estas zonas cumplían los 11/12 años salían a las carreteras para ganar dinero vendiendo su cuerpo. Esto se convirtió en una cosa normal.

En la ONG tenemos a niñas cuyas madres y abuelas se iniciaron en el negocio de la prostitución con edades muy tempranas. Algo común entre estas generaciones y nadie lo cuestionaba. Incluso hasta el día de hoy existen casos en los que una familia utiliza a sus hijas para vender su cuerpo cuando necesita dinero. En la misma TV podemos ver este fenómeno. Chicas vistas como objetos sexuales en novelas o en otros programas. Para muchas niñas la infancia acaba muy temprano. El machismo existente también contribuye a toda esta cultura.

 

¿Y las autoridades?.

El ministerio de Derechos Humanos empleó 8 millones de reales -tres millones de euros- para combatir la explotación sexual durante la Copa del Mundo. No obstante, no me consta que ese dinero se esté empleando claramente para esto. Sólo vi carteles informando sobre el crimen de la explotación sexual.

Las autoridades policiales en muchos casos cierran los ojos. Cuando fui a Fortaleza para continuar con mi documentación sobre el abuso infantil en Brasil tuve la oportunidad de hablar con una chica muy joven (de 12 o 13 años de edad) que aseguraba tener a policías como clientes. Y es que la policía, en algunos casos, forma parte del problema.

 

¿Cómo va a ser la vida de estas chicas después de la Copa?.

Algunas de las niñas que se han trasladado a las ciudades sede de la Copa lo han hecho por cuenta propia y otras engañadas por las cuadrillas de tráfico sexual. Muchas de ellas no conseguirán volver a sus ciudades de origen. Pues ya caen en las manos de estos proxenetas. Incluso pueden ser llevadas después para el exterior. En algunos casos la situación va a continuar igual para ellas. Y en otros muchos va a empeorar pues sin la Copa del Mundo no habría tanta “inversión” en el negocio.

 

Núrial López Torres

FOTO  ©  Nuria López Torres, miembro de GEA PHOTOWORDS

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 ¿El Mundial podría ayudar a la internacionalización del problema?.

Esa publicidad no va a ayudar mucho pues después del Mundial, tal y como confía el gobierno, Brasil no será más el foco. Es cierto que para que se produzca un cambio es necesaria la divulgación internacional. Existen ejemplos que muestran cómo esto puede ser muy poderoso. Hace unos veinte años Brasil tenía un problema muy grave con los niños que vivían en la calle y los grupos de exterminio. En 1993 tuvo lugar cerca de la iglesia de La Candelaria (Rio de Janeiro) una masacre. Ocho niños fueron asesinados por la policía militar. La noticia dio la vuelta al mundo convirtiéndose en foco principal para los medios de comunicación. La presión social y la prensa internacional hicieron reaccionar al gobierno.

Fortaleza no es la capital de la prostitución infantil. El negocio se concentra más en las ciudades del interior donde se registran cifras proporcionalmente mayores con respecto a las grandes ciudades como Fortaleza. Se ha de conocer la realidad que hay fuera de los puntos más conocidos.

 

¿Dónde podría estar la solución a todo esto?.

En primer lugar las autoridades deberían estar más involucradas. Conté el caso de Ana Gabriela, un niña de 15 años con una historia terrible de explotación a sus espalds, a una diputada federal que formaba parte de la comisión parlamentaria creada recientemente para investigar y atender las denuncias contra el turismo y la explotación sexual infantil. Nadie sabía lo que estaba ocurriendo en Rio. Ana trabajaba delante del Copacabana Palace (el hotel más lujoso de la ciudad). Pero nunca tuvo la oportunidad de pedir ayuda.

Ella consiguió volver a su casa, en el estado de Minas Gerais. Pero ni la policía de Rio ni la de su ciudad la creyeron. El gobierno debe establecer una serie de medidas que pasen incluso por un entrenamiento específico dirigido a la policía para combatir este tipo de crímenes.

 

¿Hasta cuándo durará la impunidad?.

Hoy en día no hay mucha probabilidad de cambio. Cambiará si esa cultura de aceptación generalizada de la que hablaba antes madura. Brasil tiene el “Estatuto de la crianza y del adolescente” (Estatuto da Criança e do Adolescente — ECA —). Uno de los mejores documentos jurídicos para la protección de los derechos del menor que existen en el mundo. Pero de qué sirve si los responsables no se lo toman en serio. Por ello también es importante que la comunidad internacional presione.

A medida que Brasil vaya desarrollándose como país emergente y vaya mejorando su educación, van a surgir más personas con voz y denuncia.

 

En Meninadança trabajáis a lo largo de la autovía BR-116 que concentra la mayor parte del negocio de la prostitución. ¿Cómo se creó esta red en aquella zona en concreto?.

Es la mayor carretera y la más transitada de Brasil. Unas 2700 millas. Hay una investigación de la Policía Federal que contabilizó 272 puntos a lo largo de esta autovía en los que se concentra el negocio de la explotación sexual. (Un punto de prostitución a cada 10 millas). Son miles las niñas que están siendo explotadas allí. No creo que exista otra autovía con esas características en el mundo. Y no sólo son esos 272 puntos. Esos son los únicos datos “oficiales”.

 

¿Cuál fue el caso que más te marcó en tu investigación?.

En Serrinha (Bahía). La chica tenía 16 años cuando comenzó a prostituirse. Vivía con su madre cerca de un hotel del lado de la BR-116. Cuando su madre salía a trabajar ella iba al hotel. El dueño abusaba de ella y la ofrecía a los clientes. Un día desapareció y la madre se desesperó. Tras una intensa búsqueda la policía la encontró en un cuarto del hotel. Todo estaba lleno de sangre. La joven se había quedado embarazada y el dueño la encerró durante cuatro días hasta abortar. Tras esto huyó de casa, comenzó con la droga y fue fichada por una cuadrilla de tráfico sexual.

Cuando la entrevisté continuaba trabajando bajo amenaza de muerte. Su madre aseguró que el dueño del hotel continuaba con su negocio. Y nunca más fue investigado.

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Ana de Gracia, es estudiante de Periodismo en la universidad Carlos III de Madrid. Actualmente vive en Sao Paulo, donde ultima sus estudios. Apasionada por el mundo de la corresponsalía, los viajes y los movimientos sociales. Ha trabajado en radio durante tres años en la rama del periodismo cultural en España así como para otros medios de comunicación digitales cultivando el género de la entrevista con personalidades del panorama actual de la cultura y de la política.

 

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