GUATEMALA – JORNADA DE REFLEXIÓN

Dominada por las ofertas de la derecha y de la extrema derecha, Guatemala votará este 11 de septiembre a sus próximas autoridades de Gobierno. Serán elegidos Presidente y Vicepresidente, 333 alcaldes, 158 diputados y 20 representantes al Parlamento Centroamericano, en unos comicios marcados por campañas millonarias financiadas por sectores clandestinos no identificados por los beneficiarios de tales ingresos, promesas irrealizables, asesinato de candidatos, ausencia de paridad y el inminente retorno de oscuras fuerzas del poder militar.

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Exhumación de cadáveres del genocidio maya. Provincia de El Quiché.

FOTO  ©  Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS


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Guatemala, jornada de reflexión electoral: entre el olvido y el terror
Por Mercedes Hernández para GEA PHOTOWORDS

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Para intentar comprender cómo el país con el genocidio más grande de América Latina, perpetrado por agentes estatales, durante los regímenes militares, continúa otorgándole el máximo poder a las fuerzas castrenses, ahora legitimadas en las urnas, es de obligada revisión una breve mirada a la historia reciente de Guatemala:

La guerra que asoló Guatemala durante 36 años dejó un saldo de más de 200 mil personas asesinadas o desaparecidas; el desplazamiento de 1.5 millones de guatemaltecos y guatemaltecas; 626 masacres en aldeas, y la huida, como refugiadas, de más de 150 mil personas, según la Comisión del Esclarecimiento Histórico (CEH). Asimismo, miles de mujeres fueron violadas públicamente y se les practicó torturas como la extracción abdominal de fetos, en la antesala de la muerte. A mediados de 1982, durante el gobierno del General Efraín Rios Montt, el número de asesinatos de mujeres y niñas subió de tal forma que hizo descender el número de muertes de varones, lo cual evidencia claramente un cambio en la estrategia de exterminio de la población. En 2005, la Corte Interamericana de Derechos Humanos atribuyó la responsabilidad de estos actos de genocidio a las tropas del ejército de Guatemala.

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La debilidad del Estado y la situación actual:

El actual reparto de poder entre la oligarquía tradicional, al servicio del mercado; el crimen organizado y, en menor medida, de algunos partidos políticos, constituye un rollplay heredero de la instauración de la democracia acontecida a mediados de los ochenta, cuando la cúpula militar abdicó (parcialmente) de la administración pública para dedicarse más a la lucha contrainsurgente, a través de un ejército que a nadie le rendía cuentas. En nuestros días, la connivencia de estos roles transaccionales ha recrudecido el surgimiento de grupos paralelos y clandestinos, con dominio territorial, que bien podrían denominarse segundos estados.

En esta crisis del Estado, la inestabilidad del panorama actual está protagonizada por el aumento de las personas que viven en situación de extrema pobreza, las hambrunas, el analfabetismo que impera en la mayoría de la población, las matanzas masivas y selectivas, los desalojos, las ejecuciones extrajudiciales, el incremento de la criminalidad ciudadana, el narcotráfico y la limpieza social. La problemática puede atisbarse en los siguientes datos: el índice de impunidad alcanza el 98%, según la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). El país acumula anualmente una deuda a razón de 1.3 por ciento del PIB. Cada día son asesinadas alrededor de 18 personas. Ocho de cada 10 muertes son ocasionadas con armas de fuego. Y los feminicidios siguen en aumento: los subregistros indican que más de mil mujeres son asesinadas cada año, con las mismas características que durante la guerra: exposición pública de los cadáveres, desmembramiento y violación sexual.


Los protagonistas que se disputan “la reconducción” del país

Otto Pérez Molina, General retirado del ejército guatemalteco, del Partido Patriota (PP) es quien encabeza los sondeos y se posiciona como gran favorito a la Presidencia de la República. Según el sondeo más reciente, el 42,6%1 de la población le votará. Su rival más cercana, Sandra Torres, exesposa del presidente Alvaro Colom, fue inhabilitada por los órganos máximos de justicia en Guatemala, para presentarse como candidata del partido oficial, Unión Nacional de la Esperanza(UNE), en coalición con la Gran Alianza Nacional (GANA), debido a que se divorció de Álvaro Colom para sortear la prohibición constitucional que le impide ser candidata por ser familiar del presidente. Acusada de fraude de ley, Sandra Torres también fue duramente criticada por la implementación de millonarios programas asistencialistas a base de trasferencias condicionadas destinadas principalmente a mujeres pobres a quienes se les exigía respaldo a las acciones ejecutadas por la entonces Primera Dama de la Nación.

El segundo lugar en las encuestas lo ocupa Manuel Baldizón ex diputado del partido oficial (UNE), partido del que fue expulsado junto a una decena de diputados. Fundaron el partido Libertad Democrática Renovada (LIDER), cuya ideología está basa en las teorías de Samuel Hungtinton. Baldizón, es doctor en Derecho y realizó estudios de Post Doctorado, en la Universidad de Salamanca, en España; su formación militar le otorgó los Despachos de Subteniente de Reserva en el Arma de Infantería. Es el más favorecido con la prohibición de Sandra Torres para participar como candidata a las elecciones y su meteórico ascenso ha sido atribuido a una “mesiánica” campaña, que incluye monumentos, parques temáticos, polideportivos, centros culturales y hasta estaciones de bomberos, que llevan su nombre y que fueron ejecutados con fondos públicos, cuando el partido Lider dirigía la Comisión de Finanzas del Congreso.

Siguen en intención de votos Eduardo Suger y Harold Caballeros. El primero, un físico matemático, también con herencia militar: el Ejército de Guatemala, le ha conferido las condecoraciones, “Mérito Intelectual”, “Alas de Paracaidista Honorario”, “Instructor de la Escuela Politécnica”, “ Escuela de Estudios Militares”, “Cuerpo de Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa Nacional”, “Instructor del Hall Central”. También fue condecorado con, la “Medalla de la Paz”, “Cruz de la Fuerza de Tierra”, y la “Cruz de la Fuerza Aerea”. El cuarto lugar en las encuestas Harold Caballeros 2.7%, expastor de los Ministerios El Shadai, una congregación evangélica al frente de la cual ha dejado a su esposa y que pertenecía a Apostolic Ministries International, compañía internacional de negocios de Nassau, en Bahamas.


¿No nos cansamos de tanta “mano dura”?

Pérez Molina comandó la base de Nebaj, en El Quiché, a comienzos de la década de 1980. El Quiché es, aún hoy, la zona más devastada por la guerra y en donde el ejército implementó la política de tierra arrasada y aldeas estratégicas; En esta área el Ejército perpetró algunas de las peores masacres de civiles, en su mayoría contra indígenas mayas, según la CEH.  Fue en esta área en donde Pérez Molina comandó las Fuerzas de Tarea Gumarkaah, que se encargó de masacrar a niños, hombres, mujeres, ancianos, líderes religiosos y lideres comunitarios. Ensañándose especialmente contra las mujeres, quienes fueron víctimas de todo tipo de vejaciones sexuales públicas.

Entre 1978 y 1982 fue el hombre de confianza y miembro del Estado Mayor Presidencial del general Lucas García, quien encabezó el que se considera “el periodo dictatorial más sanguinario en la vida de Guatemala”. Fue Jefe de la Dirección de Inteligencia Militar (G-2) durante los años 1991, 1992 y 1993.  Esta institución fue importantísima parte de la máquina del terror durante la dictadura. Asimismo, fue uno de los fundadores de la “fuerza de élite” Kaibil: hombres entrenados para ser desposeídos de todo rasgo de humanismo, considerados por la sociedad civil como máquinas de matar. Hoy convertidos en el brazo armado de los carteles de la droga más poderosos de Latinaomérica, entre ellos el grupo criminal Los Zetas.

En el 2004 fue electo diputado al Congreso de la República, cargo que inicialmente no ocupó por haber aceptado del presidente Oscar Berger el puesto de Comisionado de Defensa y Seguridad, en el cual se le encomendó el Plan Nacional de la Seguridad Ciudadana. Nunca cumplió con tal mandato y prefirió renunciar al cargo.


¿Quiénes votan a Pérez Molina y para quién gobernará?

El general produce una mayor rechazo en quienes poseen estudios universitarios (27.2%) y más empatía en quienes completaron sólo la primaria (57.4%). También es el favorito entre la población femenina 45.8% y entre los empadronados más jóvenes, de 18 a 35 años, que se muestran más inclinados a votar por Pérez (46.6%)2. Los datos hablan casi por sí mismos: el general produce mayor grado de aceptación entre las mujeres, en buena medida, debido a sus características físicas, que encajan con los cuerpos étnicamente mejor valorados y por elementos asociados a la masculinidad dominante. La preferencia por el general retirado entre los más jóvenes evidencia que Guatemala es, con y sin dolo, un país al que le ha sido extirpada la memoria.

Otros estudios3 reflejan que Pérez Molina, frente a siete variables: ayuda a los pobres, combate a la delincuencia, educación, salud, economía, oportunidades de empleo, y asistencia a los indígenas, suspende dos muy significativas: ayuda a los pobres y asistencia a los indígenas. Una sorna mordaz si se alude al gran favorito para ganar las elecciones en un país donde más del 60% de la población vive en la pobreza, más del 25% en la pobreza extrema y donde la mayoría de la población es indígena.


Una lucha que no cesa: casi un millón más

Según el Tribunal Supremo Electoral (TSE), para estos comicios están empadronadas 3 millones 736 mil 169 mujeres, lo cual supera en 927 mil 041 a las inscritas en las elecciones de 2007, casi un millón más.

Un millón de mujeres con deber de hacer justa memoria de la violencia sexual que constituyó una práctica masiva, sistemática y letal, planificada dentro de la estrategia contrainsurgente del Estado y dirigida especialmente contra la población indígena durante la política de tierra arrasada (1982–1983). Existen pruebas suficientes para determinar con certeza y claridad que la cadena de mando funcionaba en todo momento, según indica Kate Doyle en su análisis sobre la Operación Sofía, la ofensiva militar del Ejército de Guatemala en el Área Ixil, formada por tres municipios, Nebaj, Cotzal y Chajul, en el departamento de El Quiché.

Según la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH), el 99% de las víctimas de delitos sexuales fueron mujeres, y de ellas un 88,7% eran mayas. En sus cuerpos fue practicado todo tipo de humillaciones sexuales destinadas a “elevar la moral de la tropa”. Estos crímenes ejemplificantes operan hoy de la misma manera entre narcotraficantes, pandilleros y otros terroristas que buscan el mismo resultado, anular a las familias y a comunidades enteras a través de la destrucción y humillación de los cuerpos de las mujeres. Ahora se los nombra de manera más eficiente: feminicidios.

La búsqueda de justicia para los delitos por razones de género ha reabierto la causa del genocidio maya en la Audiencia Nacional en España, la Justicia Universal tiene hoy la posibilidad abrir la puerta a la memoria dignificando a las mujeres de Guatemala… Casi cuatro millones de las mujeres con capacidad de votar también pueden rendir un homenaje a las víctimas y a las sobrevivientes de estos aberrantes crímenes, uniéndose para que no vuelvan aquellos años de terror y oscuridad.

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1 Encuesta de Prodatos para Prensa Libre.

2 Encuesta publicada en www.prensalibre.com Realizada por Vox Latina.

3 Ídem.

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Mercedes Hernández es Secretaria General del Lobbie Europeo de Mujeres Migrantes (LOBBIEMM) y Presidenta de la Asociacion de Mujeres de Guatemala AMG. Investigadora del feminicidio y de la violencia contra las mujeres en los conflictos armados de diferentes niveles de formalizacion. Nacio en El Quiche, Guatemala y sobreviviente del conflicto armado interno que devasto su pais y su provincia natal.

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