¿HOGAR DULCE HOGAR?

4 DE OCTUBRE, DÍA MUNDIAL DEL HABITAT


Imagen del multimedia The Places We Live –   Fotografía de Jonas Bendiksen

www.theplaceswelive.com –  www.nobelpeacecenter.org

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Por CORA CÁFFARO para GEA PHOTOWORDS


El año 2008 podrá ser recordado por el comienzo de la gran crisis financiera mundial, la renuncia de Fidel Castro al poder y la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos. Y también por otro cambio histórico: por primera vez, la población urbana superó a la de las zonas rurales.

Y eso no era precisamente una buena noticia, pues un tercio de la gente que vive en las ciudades, es decir, una sexta parte de la población mundial, habitaba entonces en asentamientos o barrios marginales, llamados también villas miseria, favelas, slums, chabolas o barriadas. Y se preveía que ese número se duplicara en 2025.

Causas como la desinversión en el medio rural, los conflictos armados, los desastres naturales, el cambio climático y la pérdida de la vivienda, conjugadas con la escasez de alojamientos a precios accesibles, llevan a quienes migran a las ciudades a habitar estos asentamientos urbanos, caracterizado por casas precarias e insalubres, falta de alcantarillado, agua y electricidad (o suministro insuficiente), hacinamiento y violencia. “Si la pobreza es la peor crisis de derechos humanos del mundo, los asentamientos precarios son su manifestación más visible”, asegura Amnistía Internacional.

A dos años, y a unas semanas de conmemorarse otro Día Mundial del Hábitat (4 de octubre), el informe del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-HABITAT) «Estado de las ciudades del mundo 2010-2011” indica que 227 millones de personas en el mundo dejaron de vivir en asentamientos precarios en los últimos 10 años, pero advierte que todavía quedan 827 millones en esas condiciones en las grandes ciudades. De ellas, el 61 por ciento se concentra en África y el 24 por ciento en América Latina. Además hay 55 millones de nuevos habitantes de favelas. Para el organismo de Naciones Unidas, estos conglomerados habitacionales son «la forma más cruel de la división urbana».

Mientras la Organización Mundial de la Salud asegura que en 2050 siete de cada diez personas vivirán en una ciudad, solo la ONU proyectó que para mediados de siglo, solo en el caso de América Latina, la población urbana de la región ascenderá a cerca de 89% del total de habitantes. Con al menos diez millones de habitantes en 2025, Lima y Bogotá se convertirán en megaciudades, que se sumarán a México, Río de Janeiro, Sao Paulo y Buenos Aires.

El crecimiento de la población urbana conlleva varios problemas. Además del “mal vivir” de quienes habitan en asentamientos, asoman la salud y el medioambiente. “En centros urbanos mal administrados, se observa la contaminación de los alimentos y del agua, altos niveles de polución y brotes de enfermedades infecciosas”, advierte la OMS.

En tanto, la ONU señala que las ciudades son uno de los principales causantes de las emisiones de gas de efecto invernadero. Al mismo tiempo, la vulnerabilidad de las ciudades ante los efectos del cambio climático genera una enorme preocupación. “Los menos responsables del problema, es decir, los pobres de las zonas urbanas, son quienes se ven más gravemente afectados por el mismo”, advierte el organismo.

Cuando la actitud política frente a los asentamientos urbanos no es la indiferencia, es el desalojo. Violando el derecho a la vivienda, muchos Estados realizan desalojos forzosos en gran escala que hunden a sus habitantes aún más en la pobreza. “Por ejemplo, sólo en una ciudad de Nigeria, más de 200.000 personas se enfrentan en la actualidad a su desalojo forzoso porque las autoridades tienen pensado demoler más de 40 asentamientos informales de la zona ribereña de Port Harcourt. Millares de personas perderán sus medios de vida, además de sus hogares, si se llevan a cabo las demoliciones”, acaba de manifestar Amnistía Internacional de cara a la reunión de jefes de Estado de Nueva York, del 20 al 22 de septiembre para examinar en una cumbre de la ONU los progresos realizados en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

El organismo de derechos humanos asegura que los más de 1.000 millones de personas que viven en asentamientos precarios no están ni siquiera incluidas en las iniciativas de los ODM, “porque el compromiso de éstos con respecto a los asentamientos precarios consiste sólo en mejorar la vida de 100 millones de personas residentes en ellos”.

Hasta aquí los números, las consideraciones y las advertencias. Para entrar en algunas de estas casas que abarrotan los bordes de las grandes ciudades, por qué no hacerlo por las puertas que abre el fotógrafo noruego Jonas Bendiksen, con su exposición multimedia para la agencia Magnum, The Places We Live (Los lugares donde vivimos).

Entre 2005 y 2007, Bendiksen puso la lente en cuatro grandes asentamientos de cuatro puntos del planeta. Más precisamente, en cuatro familias de Caracas (Venezuela), donde la mitad de su población vive en los llamados “barrios”, sin servicios básicos y con graves problemas de inseguridad; cuatro de Kibera, la villa miseria más grande de Nairobi (Kenia), con 700.000 habitantes y una mortalidad infantil de 1 sobre 5 niños; otras cuatro familias de Dharavi (Bombay, India), una favela de un millón de personas, y cuatro familias más de Yakarta (Indonesia), que en solo 3 generaciones ha pasado de tener 2 a 13 millones de habitantes.

No se sorprenda si después de verlo aún no sabría qué decirle a Nagamma Shilpiri, esa habitante de Bombay que se pregunta: “Si le contamos a la gente de nuestra casa, ¿alguien nos creerá?”.

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ACCIONES


En el medio de las posturas políticas de los gobiernos, que van desde la erradicación a la reconstrucción, están las personas. “Estos vecindarios también son, al igual que todas las comunidades urbanas, lugares donde sus habitantes viven, trabajan, comen, duermen y crían a sus hijos”, destaca AI. Pareciera que la inmensa mayoría de quienes habitan en favelas y villas miseria aprenden finalmente a vivir “en lo que les ha tocado”, desarrollan una identidad y algunos hasta llevan adelante iniciativas para borrar el estigma.

Por caso, la “Villa 31” de Buenos Aires, cuya municipalidad ha diseñado varios planes para evacuarla, tiene un diario (con corresponsales en otros 14 asentamientos de la ciudad), radios y hasta un canal de TV y una escuela de modelos propios, además de construcciones de tres plantas y hasta con un hotel para los recién llegados (cada semana se instalan 11 nuevas familias). Mundo Villa TV se llama la señal de cable creada por un grupo de vecinos, entre los que destacaba Adams Ledesma -asesinado el 3 de setiembre-, que llega a 1.500 hogares y retransmite programas de Paraguay, Perú, Bolivia y Chile pero cuenta con estudios, equipos y producción para hacer los propios. Planeaban emitir un noticiero conducido por Ledesma, y un programa de moda, a cargo de Guido Fuentes, quien da clases de modelaje en este asentamiento urbano emblemático de la capital argentina.

El Brasil de Lula está bastante lejos de Buenos Aires, pero el Río de Cabral, no tanto. Sergio Cabral, gobernador del estado de Río de Janeiro, ordenó la utilización de las Unidades de Policía Pacificadora en las favelas para expulsar a las bandas que se disputan el control del tráfico de drogas, y pretende tener intervenidos 17 de estos barrios a fin de año. Movimientos sociales afirman que con la puesta en marcha de la idea aumentaron los casos de abuso y la violencia policial.

Una medida suya un poco menos criticada es el programa de la Secretaría de Ciencia y Tecnología del Estado de Río -con la colaboración de la Pontificia Universidad Católica-, para dotar a la Rocinha, la favela más grande de Brasil con 100.000 habitantes, de Wi fi gratis. La iniciativa ya se lleva adelante en las villas Santa Marta, Cantagalo y Ciudad de Dios.

“La revolución que queremos anunciar es la de transformar el lugar donde ustedes viven en un lugar decente y digno, del cual se sientan orgullosos”, expresó el presidente Lula da Silva, en una muestra de que su política va por otro lado. Ahora acaba de anunciar un programa para atraer el turismo a las favelas de Río. Lo hizo en Santa Marta (o Doña Marta), la favela donde Michael Jackson grabó un video y que últimamente visitaron Madonna y Alicia Keys. El proyecto se llama Río Top Tour y consiste en instalar placas y guías para los turistas y capacitar a sus habitantes para atender a los visitantes.


CORA CÁFFARO es una periodista argentina comprometida con el periodismo social. Ha trabajado para medios de su país y de México, como Clarín y Reforma. Algunos de sus trabajos han llegado a la final del Premio Nuevo Periodismo de la Fundación que preside Gabriel García Márquez en 2007.


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