INMIGRANTES 2G – ¿QUIÉN LES CONOCE? (I)

Creíamos que era una generación perdida entre dos mundos, dos culturas, dos formas de ver la vida. Les veíamos como jóvenes promesas de un futuro mejor pero divididos por la ausencia de una existencia compartida. Pensábamos que teníamos muchas cosas que enseñarles, que compadecerles, que debíamos ayudarles a buscar su identidad… Pero no. Los representantes de esa segunda generación de inmigrantes que vive en España saben muy bien donde están, que simbolizan y, sobre todo, lo que quieren. Esta ha sido una de las principales conclusiones de las Jornadas sobre Identidades Transnacionales organizadas por GEA PHOTOWORDS la semana pasada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en las que que presentamos un documental inédito y un vídeo multimedia sobre estos jóvenes que han hecho que este país sea mejor que antes. En sucesivas entregas presentaremos tanto el testimonio de los especialistas como el retrato de los propios protagonistas de este apasionante proyecto.

 

Jóvenes `segunda generación´en una de las entrevistas del proyecto.

FOTO  ©  Javier Schejtman, miembro de GEA PHOTOWORDS

 

Redacción de GEA PHOTOWORDS

 

Ellos y sus padres. Porque si alguien ha perdido en la gestación de esta nueva figura (para nosotros) de inmigrantes son sus progenitores. Ésta, al menos, es otra de las conclusiones menos agradables del encuentro. Madres y padres que dejaron a sus hijos atrás un día para servir de avanzadilla a esos cinco millones de personas que llegaron a nuestro país en la última década en busca de un presente mejor. Trabajaron duro, lejos de su familia, empezando como empleados casi clandestinos,  para mandar remesas de dinero a sus países y poder traerse a sus hijos pequeños a vivir y estudiar en España. La mayoría lo consiguió. Pero ahora, con las “vacas flacas” de la crisis, los padres quieren volver de regreso a su tierra y, de nuevo, muchos lo tienen que hacer solos. Porque sus hijos se sienten más de aquí que de allí. Unos padres que, allí y aquí, están condenados a ver crecer a sus hijos por el skype del ordenador.

“La palabra inmigrante es hermosa. Para mí es alguien que busca una oportunidad para renacer de nuevo. Personalmente no me gusta el término “segunda generación”, sobre todo cuando en otros países ya van por la cuarta. Y yo me pregunto: ¿cuándo se deja de ser inmigrante?” aseguró en su discurso de inauguración de las Jornadas Pablo Gómez Tavira, director de Inmigración de la Comunidad de Madrid. Entre sus palabras, Tavira dejó unas cifras que hablan por sí solas: en los primeros 8 meses de este año se han marchado de España 750.000 personas pero han llegado 650.000, “por lo que no está tan claro que los inmigrantes estén marchándose. Unos se van, pero llegan otros”, afirma.

También, extrapolando cifras de la comunidad autónoma madrileña, se puede afirmar que el 20% de los jóvenes españoles son hijos de padres extranjeros. Y también que España, después de El Vaticano, es el país del mundo con menor índice de natalidad. “España necesita inmigrantes por este envejecimiento de la población” concluye el director de Inmigración de la CAM. “Y no sólo por eso”, aclara, “sino porque España es un país mucho mejor desde que llegaron ellos”.

Tras la presentación del vídeo que encabeza este artículo -realizado íntegramente por los voluntarios y los miembros de GEA PHOTOWORDS- se celebraron varias mesas redondas cuyos participantes trataron de ahondar en este tema más allá de las cifras.

 

Multimedia `Identidades Transnacionales´ producido por GEA PHOTOWORDS

 

CUESTIÓN DE IDENTIDAD

 

La primera en intervenir fue Rosa Aparicio, sin duda una de las personas que más sabe -sino la que más- sobre la integración de los inmigrantes de segunda generación en España. Doctora en Ciencias Políticas y Sociología e investigadora del Instituto Universitario Ortega y Gasset, Rosa recordó su origen hasta hacernos entender que por haber nacido en otro país siente mejor que nadie lo que habla: “Nací en Colombia pero a los 6 años me mandaron a estudiar a Europa. Por eso soy una “2G” en muchos aspectos. Lo primero que diría es que todos los hijos son distintos a sus padres. Y que no entiendo porqué, siempre que se habla de estos jóvenes, se presenta como un problema. Lo importante es huir de los tópicos: fracaso escolar, inseguridad, colapso sanitario, etc. Creo que, a pesar de la crisis, no hay grandes problemas de convivencia. Y eso es lo importante”, asegura.

Aparicio aportó algunos datos sobre los estudios realizados desde el Instituto Ortega y Gasset en los que se demuestra que los adolescentes extranjeros tienen más ganas de ir a la universidad que sus homólogos españoles -un 55% frente al 47%-  “aunque después se abre una gran brecha porque apenas la tercera parte de ellos lo consigue”, asegura. A la pregunta de si se sienten españoles, según esos estudios, sólo el 20% de los que vienen de fuera lo afirman mientras que la cifra se invierte hasta el 80% cuando los que responden son los nacidos aquí. “Lo curioso es que las nuevas tecnologías les permiten estar conectados con los dos mundos y han hecho su elección”, concluye la doctora.

La segunda intervención vino a cargo de Juan Madrid Gutiérrez, director del Centro Madrid Salud Joven, perteneciente al Ayuntamiento de la capital, que como médico especializado en Salud Pública, aportó su visión desde el punto de vista sanitario. “Yo nací en un pueblo y llegué a Madrid en los años 50. Y también me sentí como estos inmigrantes de ahora. Por eso me identifico mucho con ellos. Y, sin embargo, estamos ante un fenómeno nuevo porque hace 15 años la relación entre adolescentes e inmigrantes no era tema”.

El médico señaló que uno de los problemas con los que se enfrentan en la atención a este sector de la población está en la salud reproductiva. “El 45% de nuestros usuarios es extranjero. Y de origen muy distinto. No se puede atender igual, por ejemplo, a una chica musulmana que a un joven centroamericano. Los valores cambian. Tenemos casos de adolescentes a los que los padres recomiendan tener su primera relación sexual con prostitutas y de chicas que se han quedado embarazadas y que son obligadas a abortar contra su voluntad por sus padres. En cualquier caso -afirma- el abordaje de estas situaciones se hace desde el Derecho, la Equidad y la Interculturalidad”.

Otro de los ponentes fue Álvaro Hernando Freile, maestro, periodista, químico y coordinador del Aula de Compensación Educativa del barrio de Tetuán, en Madrid, que llegó a calificar, a pesar de trabajar en él, como “un centro segregador por la política de separación que aplica a los inmigrantes. Vivimos en una sociedad hipócrita que dice una cosa y luego hace otra. Todos los que trabajamos en educación estamos avergonzados de ello”, aseguró Hernando al comienzo de su intervención.

El profesor contó una curiosa historia de un joven que llegó a su centro llamándose Abdul y pidió desde el principio que le cambiaran el nombre por el de Alberto. “No quería saber nada de sus orígenes. Era una especie de autodefensa creyendo que así se iba a integrar mejor. Pero con el tiempo, al ver que renunciar a su identidad era peor todavía, pidió que le volviésemos a llamar Abdul. Y hoy se siente muy orgulloso de ello. Estas historias de ida y vuelta son las que nos hacen pensar cada día que la esperanza está, precisamente, en el futuro de estos jóvenes”.

PERIODISMO Y ESTEREOTIPOS

 

Nessrin el Hachlaf Bensaid, es abogada, periodista y becaria del Tribunal Constitucional. Llegó a Madrid con cinco años desde su Marruecos natal y hoy es una incansable luchadora por los derechos de los inmigrantes -especialmente las mujeres musulmanas- desde su buffete de la capital. Ella es una genuina representante de los jóvenes de segunda generación de inmigrantes en España. “Hasta que no te llaman para hacer un reportaje ni siquiera te lo planteas. Es lo que me ha pasado a mí desde que me llamasteis desde GEA para intervenir en estas jornadas” apunta Nessrin, “Y es que yo me siento multiplicada, no dividida. Es un lujo poder compartir dos culturas tan diferentes”.

La abogada puso sobre la mesa varias cuestiones muy delicadas. Una de ellas fue la diferencia de trato que el Derecho Civil español otorga a los nacidos fuera de nuestras fronteras para obtener la nacionalidad española. “Si eres latinoamericano, apenas necesitas dos años para conseguirla, gracias a esa especial relación que España quiere tener con sus antiguas colonias. Sin embargo, si eres africano necesitas casi 10 años. Y eso es muy injusto. Es preciso un cambio legislativo urgente para acabar con esa discriminación”, afirma Nessrin.

Por último, la joven y combativa letrada lanzó una andanada contra los medios de comunicación acusándolos de ser “los grandes enemigos de los inmigrantes porque favorecen los esteriotipos y etiquetándolos en las malas noticias por su origen. Y, que decir tiene, lo que se escribe o se habla sobre las mujeres musulmanas. No tienen ni idea”.

La contundente afirmación de la letrada dio pie al debate, celebrado en la jornada del siguiente, sobre periodismo e inmigración. Uno de los participantes fue José Manuel López, director de la Fundación Pluralismo y Convivencia, una organización participada por el Estado que trabaja, sobre todo, en el estudio de las religiones entre las diferentes minorías de nuestro país. López aportó también datos interesantes que demuestran, numéricamente, como los estereotipos nada tienen que ver con la realidad. El 18% de los marroquíes que llegan asegura que no es creyente y casi el 40 % del resto afirma que es creyente pero que no practica. ¿No desmontan estos datos esos estereotipos que tienen pánico al integrismo islámico y asocian la inmigración con la religión?” se preguntó durante su charla.

“No hay burkas en España por eso la campaña de un partido catalán durante la última campaña electoral no se entiende. Y nihabs (esos antifaces negros que llevan las mujeres usulmanas en algunos países y que asustan tanto) sólo tenemos contabilizados 130 y la mayoría son de españolas conversas o miembros del cuerpo diplomático acreditado en España. Lo que está claro -añadió el director de la Fundación-  es que toda religión genera una cultura en su entorno. Pero seguir esa cultura no te hace ser religioso de la misma manera que poner un belén en casa no te hace por fuerza ser católico”.

López hizo una encendida defensa de la multiculturalidad y de lo importante que es para nuestro país tener referencias externas de lo que somos frente a épocas pasadas: ”Para mi madre lo “normal” era ser blanco, católico, castellanoparlante, heterosexual y conservador, no en el sentido de ser de derechas, sino de estar con el que manda siempre. Hoy, afortunadamente, las cosas han cambiado”.

Mar Llerena, es la directora de contenidos de Radio Tentación, una combativa radio del sur de Madrid que trabaja mucho con los inmigrantes y en la que trabajan hasta 17 nacionalidades diferentes desde hace 15 años. La emisora ha recibido varios premios por su labor de integración y en pro de la multiculturalidad de sus emisiones. Por eso su voz es más que autorizada para hablar de este tema. “La prensa no es más que un reflejo de lo que se oye en casa”, aseguró. “Como pasa casi siempre, primero se da la noticia mala pero luego no se sigue para ver si es verdad o no. Por eso estamos hartos de ver noticias donde se coloca la nacionalidad del delincuente para asociarla a algún tipo de delito. Nadie explica que son una excepción dentro de la normalidad reinante”.

“Si preguntamos a cualquiera de los que están aquí que es lo primero que les viene a la mente si decimos la palabra inmigración, la mayoría entraría en un imaginario negativo: conflictos, ilegalidad, problemas, sufrimiento, etc. Y eso es, precisamente, lo que nos hace a los periodistas ser presa de los propios esteriotipos que existen en la sociedad donde vivimos”, afirmó Mar.

El último en intervenir fue Nicolas Castellanos, periodista y responsable de temas de inmigración de la Cadena SER . Nicolás llegó con la noticia debajo del brazo al hacernos partícipes del reportaje que estaba cubriendo en esos momentos: la expulsión de forma ilegal y arbitraria de dos menores en Melilla cuando un policía los metió en un coche para abandonarlos a su suerte al otro lado de la frontera, en Marruecos, donde todavía se encuentran. “Es muy difícil movernos de los clichés -asegura-, porque los propios periodistas y los medios nos los saltamos. Utilizamos palabras absurdas para definir conceptos claros: ¨subsahariano” cuando queremos decir negro; “sin papeles” o “ilegales” cuando nos referimos a inmigrantes sin visado; etc. Los periodistas nos reunimos varias veces con los observatorios de inmigración para acordar modelos de conducta que luego se obvian sistemáticamente”.

Uno de los problemas que está viviendo la profesión periodística es la falta de especialistas en inmigración en los grandes medios nacionales. “Y luego nos extrañamos de la baja calidad de la información. Pero es normal que el encargado de cubrir la información económica por la mañana no tenga porqué saber mucho de estos asuntos y coloque directamente un teletipo llegado de no se que agencia sin comprobar un dato ni cambiar los términos. Y si a eso le añadimos que se ha acabado con los programas de integración al reducir los presupuestos de 100 millones a 0. La crisis está afectando al rigor periodístico de una manera irrevocable”, afirmó Castellanos.

Nuestro compañero de GEA PHOTOWORDSNacho Carretero, autor de los reportajes que aparecen en el vídeo que se presentó, también intervino en la última mesa. Su testimonio será objeto de un reportaje en esta web en los próximos días.

 

En breve daremos la segunda entrega de INMIGRANTES 2G – ¿QUIÉN LES CONOCE?

 

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