IRÁN TEME UN `OTOÑO ÁRABE´

Ayer miles de personas se concentraron en Teherán para conmemorar el 32 aniversario de la toma de la Embajada de EEUU.  El miércoles, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu amenazó con bombardear Irán. Hace unas semanas, los norteamericanos acusaron a este país de un complot para asesinar al embajador de Arabia Saudí en Washington. Todos estos hechos vuelven a colocar a Irán en el «top ten» de los candidatos a la próxima intervención militar. Al conflicto se suma una más que posible revuelta de protesta del pueblo iraní, a la que el embajador Morteza Natanzi definió en su reciente visita  a la Universidad Complutense de Madrid como el `Otoño Árabe´.


`Mártires´ de la guerra con Irak. Cementerio Golestan E Shohada.

FOTO  ©  Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS

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Por Lucas de la Cal Martín para GEA PHOTOWORDS

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“Iranofobia”. Esa es la palabra con la que el Dr. Morteza Saffari Natanzi define las relaciones exteriores entre EEUU e Israel contra Irán. Doctor en Economía Internacional de la Academia de Estudios Económicos de Bucarest, Natanzi es actualmente el embajador de la República de Irán en España.

Tras sus gafas se vislumbran unos ojos negros de mirada seria. Una mirada formal, solvente e imperturbable. Mirada respetable acompañada con una voz grave que acentúa aún más el cerrado farsí que Natanzi habla, lentamente, para que a su amigo Hamid le dé tiempo a traducirnos.

Se ha comentado mucho sobre la actuación de la República Islámica de Irán en relación con las revueltas árabes de los últimos meses. Irán miró con cierto recelo los anhelos democráticos de los rebeldes árabes, adoptando una postura más o menos distanciada según la posición geoestratégica del país afectado.  «Irán se ha basado en dos principios: el de democracia y el derecho del pueblo a elegir su destino. Nosotros consideramos a la Primavera Árabe un despertar islámico, inspirado por el triunfo la revolución iraní de 1979, que derrocó al último Sha de Persia e instauró la República Islámica. Irán confía en que las revueltas democráticas en los países árabes provoquen cambios a su favor en Oriente Medio y, sobre todo, que debiliten a Israel», explica solemne el embajador.

En este punto, es importante evidenciar la actitud contradictoria del régimen de Irán en cuanto a las revueltas árabes, teniendo en cuenta que la oposición iraní sigue siendo reprimida duramente, al igual que la de Siria.  Natanzi no quiere entrar en comparaciones y sigue con sus explicaciones a peñón fijo sobre sus críticas a Israel: «Tras las revueltas en el Mundo Árabe, Irán espera que su política antiisraelí pueda extenderse en los países aliados del Occidente, sobre todo en Egipto. Para el presidente iraní Ahmadineyad todas las protestas de los países árabes son legítimas, excepto las de Siria. Desde los medios de comunicación de occidente se ha dado una visión muy distinta de nuestro compromiso con estas revueltas. Irán está en contra de los totalitarismos y las dictaduras. Apoyamos lo que decide en pueblo», afirma el embajador iraní.

Sin embargo, existe una contradicción. Irán ha aplaudido desde el primer momento los alzamientos en Túnez, Egipto, Libia, Yemen y Bahrein, porque los entiende como una oportunidad para reducir la influencia de Washington en la región, aunque se mantiene en silencio frente a la revuelta que se está produciendo en Siria, su único aliado árabe en la zona.

«El caso de Siria es una conspiración de Estados Unidos y los israelíes para aislar al país y detener su influencia regional por su apoyo a los grupos de resistencia libanesa y palestina.», asegura Natanzi.

Lo cierto es que sin Damasco, el presidente iraní Ahmadineyad estaría sólo en su política antiisraelí. Siria es uno de los más importantes aliados de Irán en el mundo árabe, sobre todo para apoyar a Hezbollah en el sur de Líbano. Es extraño que a los ojos de Irán todos los países estén en lo cierto y deban ser protegidos, menos Siria. Irán está tratando de ayudar al líder actual de Siria, Al-Asad, ofreciendo grandes sumas de dinero, enviando ayuda a Hezbollah y suministrándole equipo para vigilar el sistema de internet en Siria. Y es que un levantamiento en este país podría ser una referencia para el pueblo iraní. ¿Por qué no ellos? A nadie se le escapa que en Irán existe el caldo de cultivo para una revolución popular de consecuencias imprevisibles.


MOVIMIENTO VERDE


El “Movimiento Verde” nació en 2009 cuando los jóvenes iraníes se echaron a la calle para protestar por la falta de libertades que sufren desde hace décadas.  Tras las elecciones presidenciales de ese año, el régimen iraní no tardó de usar la violenta represión contra los manifestantes y Amnistía Internacional condenó dicha presión, asegurando que las autoridades iraníes estaban violando los Derechos Humanos. El año pasado, este organismo internacional documentó un aumento de las medidas represivas contra la disidencia que mantienen en prisión a periodistas, estudiantes, activistas políticos y de derechos humanos, así como líderes religiosos.

Abogados, académicos, ex presos políticos y miembros de las minorías étnicas y religiosas iraníes se han visto asimismo afectados por la expansión de la oleada represiva, que ha desembocado en casos generalizados de tortura y otros malos tratos, junto con ejecuciones por motivación política.

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La Torre Azadi (Torre de la Libertad). Teherán.

FOTO  ©  Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS

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FUTURO NUCLEAR

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu parece haber decidido ya que Israel, en solitario o en compañía de otros, debe destruir las instalaciones nucleares iraníes. Así lo manifestó públicamente el pasado miércoles. Ahora se concentra en convencer a los sectores escépticos de su Gobierno y a la cúpula militar, que muestra dudas y preferiría en todo caso que fuera Estados Unidos quien asumiera la iniciativa de atacar.  Por otro lado, el jefe del Ejército iraní, Hassan Firuzabadí, asegura que cualquier agresión tendría como respuesta «graves daños» para estadounidenses e israelíes.

En 1925 Irán fue gobernado por la monarquía del Shá. El rey era Reza Pahlavi, monarca absolutista apoyado por EEUU (a imagen y semejanza e los monarcas absolutistas del sigloXVIII). Este hombre gobernaba el país como un cortijo: mucha hambre, desigualdad y los beneficios del petróleo no redundaban en el pueblo.

Esas diferencias, y pobreza, fueron capitalizadas por los revolucionarios islamistas, encabezados por el Ayatolá Jomeini, que levantó a la mayoría de los Chiitas contra el poder del monarca, y lo derrocaron convirtiendo a Occidente y a EEUU en sus mayores enemigos. Desde entonces Irán es una República islámica. Los norteamericanos, para evitar que la llama del islamismo revolucionario prendiese una zona ya demasiado inestable por las guerras de árabes contra israelíes, potenciaron la figura de Saddam Husein en Irak, fortaleciendo su ejército y empujándole a declarar la guerra a Irán. Durante 10 años los Chiitas iraníes estuvieron «entretenidos» peleando contra sus vecinos iraquíes, sin » molestar» mucho a Occidente. La guerra acabó en «tablas», con los dos bandos desangrados y lamiéndose sus heridas.

La sucesivas guerras del Golfo, el fin de Saddam Husein, y los atentados contra las Torres Gemelas, unido al conflicto de Afganistán, han dado un respiro al régimen iraní, para rearmarse y aplicar los beneficios de su petróleo en educación, prosperidad y tecnología para sus habitantes.

En medio de este polvorín, hoy por hoy, Irán se ha convertido en el único rival potencialmente posible para encabezar un hipotético conflicto armado contra Israel, enemigo atávico de los países musulmanes. Sin embargo, el factor nuclear sigue siendo un abismo entre el poderío militar de ambos países. Israel es uno de los exclusivos países del mundo que posee arsenal nuclear ( junto con EEUU, Rusia, Francia, Inglaterra, India, Pakistán y China), lo que le convierte en un enemigo invencible.

En los últimos años, Irán ha sido denunciado por la comunidad internacional por su velado intento de enriquecer uranio (elemento químico metálico, levemente radiactivo, que se utiliza como combustible en centrales nucleares y en algunos diseños de armamento nuclear), supuestamente para  armamento atómico. Los iraníes, por su parte, siempre se han defendido diciendo que es para construir un reactor nuclear para generar energía.

«El programa nuclear iraní es pacífico. Es un programa claro y transparente bajo la supervisión de la agencia nuclear internacional, con el fin de hacer llegar energía eléctrica a todo el país. Irán no tiene misiles como quiere hacer creer EEUU » afirma el Dr. Morteza Saffari Natanzi.

La ley del más fuerte, que es la que han adoptado los poseedores de armas atómicas para impedir al resto de los países su derecho a poseerlas, no ha impedido el tráfico de Uranio enriquecido por parte de las mafias internacionales de traficantes de armas. Es más probable que para dentro de unos años, Irán y algún otro país del entorno(los Emiratos del Golfo), posean armas atómicas en su arsenal, y estén dispuestas a utilizarlas, principalmente contra Israel.

La trayectoria judía de defender sus intereses abiertamente, presupone que no se van a quedar quietos mientras un enemigo de ese calibre se rearma hasta ese punto. El problema será quien lanzará la primera bomba. El problema de EEUU seguirá siendo tan claro como ahora. Aliado tradicional de Israel (los banqueros judíos de New York y Washington seguirán siendo el baluarte económico de cualquier presidente americano, sea demócrata o republicano).

Resolver el conflicto palestino, reconociendo el derecho inalienable de este pueblo a tener su propio país libre de la tenaza israelí, es el primer paso imprescindible para que haya paz en esta zona por primera vez en un siglo. Además, para entonces, los conflictos de Afganistán e Irak deberían estar encaminados hacia su resolución definitiva. Y todo ello, unido a un proceso democratizador en los países del Golfo Pérsico, que como celadores de los santos lugares musulmanes, gracias al petro-dólar, han ayudado a la expansión del integrismo islámico.

Por otro lado, la injusticia social provocada por los países capitalistas neoliberales, debería ser contenida para no generar nuevos conflictos. Se prevé que para dentro de diez años empiece a disminuir la demanda del petróleo en el mundo, a favor de las energías renovables. Irán, será uno de esos países afectados, lo que sin duda repercutirá en su renta per-cápita. La escasez de otros recursos para mantener su actual nivel de vida, casi compatible al de los países occidentales, podría verse disminuido de forma significativa, pudiendo provocar revueltas sociales, y una nueva revolución del tipo que sea.

Pero todo esto, es una situación demasiado hipócrita para que se produzca, y mucho nos tememos que el ruido de las armas vuelva a ser el factor disuasorio que el hombre emplee en esta zona del mundo castigada desde que el filósofo Zaratustra pisara esta tierra.


Lucas de la Cal Martín estudia periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y es colaborador en prácticas de GEA PHOTOWORDS

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