ISLAM Y RAMADÁN EN BARCELONA

Actualmente viven en Cataluña más de 300.000 musulmanes que ahora, en este verano de Ramadán, siguen luchando por conseguir la tolerancia y el respeto que no siempre han tenido. Alejada ya la idea de «europeización», los seguidores de la religión de Mahoma siguen buscando una identidad propia a caballo entre sus tradiciones y la modernidad que se les exige en este entorno occidental. Abrir hoy, por ejemplo, una mezquita en Barcelona o conseguir trabajo afirmando la religiosidad musulmana es cada vez más difícil. La autora del artículo reflexiona sobre la situación actual en el mes sagrado del Islam.

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El Corán.

FOTO  ©   Alexander Gude

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Por María Saldaña para GEA PHOTOWORDS
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Hace ya una generación que los españoles nos damos cuenta de la instalación de musulmanes en nuestras ciudades. El tiempo de los trabajadores inmigrantes temporales ha dejado paso al asentamiento de familias enteras, haciendo de este proceso algo permanente. En los años ochenta aparecieron las primeras mezquitas y poco a poco se empezó a tomar conciencia de esta nueva realidad; pero no siempre con el respeto y la tolerancia necesarios.

A raíz de este asentamiento musulmán se comenzó a teorizar sobre cómo debía tratarse este tema para lograr una integración satisfactoria; algunos apostaron por una “europeización” por parte de los musulmanes, pero lo cierto, es que a día de hoy, esa “europeización” es inexistente, o bien, no es cómo pretendían aquellos que teorizaban sobre ella. Pese a que el Islam y el mal denominado, “mundo musulmán”, tiene una presencia constante en la prensa diaria de todo el mundo, es todavía un universo extraño en la zona del mundo que conocemos como Occidente. La religión y la comunidad legada por el profeta Mahoma en el siglo VII han evolucionado y se han dividido en diversas ramas y corrientes que legitiman más de 1.500 millones de fieles en todo el mundo; un conjunto de doctrinas y tradiciones que en muchas ocasiones se confunden.

Actualmente viven en Cataluña alrededor de 300.000 musulmanes, de los cuales el 70% reside en Barcelona y su área metropolitana.Tienen más peso demográfico que muchas comunidades autónomas y sin embargo son los grandes desconocidos. A pesar de la envergadura de esta comunidad en Cataluña, existe un tremendo desconocimiento del Islam por parte de la sociedad civil. No son pocas las situaciones de rechazo promovidas por la ignorancia y la mala imagen que se ha proyectado del Islam a nivel internacional.

La idea de “europeización” ha quedado más que desbancada debido, fundamentalmente, a dos cuestiones: por un lado la cierta repugnancia con la que los autóctonos tratan a aquellos a los que, según criterios personales, consideran diferentes; y por otro, el enorme apego de los musulmanes a sus tradiciones. Ha quedado latente que no podemos tratar de “europeizar” a aquellos que vienen de lugares desconocidos para nosotros y que consideramos diferentes; por el contrario debemos centrarnos en una integración total por parte de las diversas comunidades sin pretender que pierdan sus tradiciones o costumbres religiosas tan arraigadas en su vida cotidiana.


INTEGRACIÓN RELATIVA


La integración de las comunidades musulmanas en Barcelona es bastante relativa; a nivel institucional y en lo referido al ejercicio de sus actividades empresariales se puede llegar a hablar de integración. En el área de Barcelona hay 36 asociaciones musulmanas registradas, entre las que destacan: La Junta Islámica de Cataluña, La Federación Catalana Islámica de España o el Centre Islámico Camí de la Pau.

En lo que refiere al ejercicio de su actividad empresarial los musulmanes desarrollan empleos en la construcción, labores domésticas y pequeños comercios; entre estos últimos cabe destacar la creciente presencia de Carnicerías “Halal”, cuyo termino engloba las prácticas alimenticias permitidas por la religión islámica. Estas carnicerías venden sus productos bajo las directrices del Islam, las cuales consisten en realizar la matanza de los animales siempre en dirección a La Meca. Este método de sacrificio se basa en una incisión con un cuchillo afilado rápida y profundamente en el cuello, cortando la vena yugular y la arteria carótida de ambos lados pero dejando intacta la espina dorsal. El objetivo de esta técnica es el drenaje efectivo de la sangre del animal muerto, lo que da como resultado una carne más higiénica a la vez que una reducción del dolor y de la agonía del el animal. Los detalles precisos de este método proceden de la tradición islámica más que de un mandato coránico concreto. La proliferación de estos comercios se debe a que Mercabarna, mercado central de Barcelona, les ofreció la posibilidad de hacer los sacrificios siguiendo las especificaciones Islámicas.

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FOTO  ©  ALS

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Si bien es cierto que la crecida de negocios pertenecientes a la comunidad musulmana ha quedado clara, no podemos decir lo mismo en términos educativos. En 1992, se reconoció un acuerdo entre el Estado Español y la Comunidad Islámica de España que reconocía el derecho de los musulmanes a recibir clases de religión islámica en los centros públicos a quién la reclamase; se transfirió a la Comunidad Autónoma de Cataluña y en concreto a Barcelona. El asunto no se abordó hasta que fue reclamado por el colectivo musulmán pero poco antes del inicio del curso 2009-2010 se hizo público que los maestros no habían sido contratados para impartir este tipo de asignatura.

Uno de los aspectos más relevantes en el día a día de un musulmán, es la práctica religiosa, pero no todos pueden desempeñarla con los mismos medios. Actualmente Barcelona cuenta con un cementerio musulmán, situado en la montaña del Tibidabo; donde las tumbas se encuentran en el suelo y en dirección a la Meca, según el rito islámico. Recientemente, se ha abierto a la entrada del cementerio de Montjuïc el primer recinto islámico que funciona en toda Cataluña. Este recinto permite limpiar al difunto en solitario, tal y como requiere el rito islámico. Con esto se espera cubrir la demanda de entre cinco y siete servicios mensuales. Si bien es cierto que en el terreno funerario han sabido cubrir las necesidades demandadas no se puede decir los mismo de los lugares designados a la práctica religiosa.

Las instalaciones con los que cuentan son bastante precarias. A pesar de que el número de mezquitas en Barcelona ha crecido desde 1983 al 2010 de cuatro a dieciséis, más las que se encuentran en poblaciones de su área metropolitana, siguen siendo insuficientes.

Existe un debate abierto sobre la construcción de una gran mezquita; el problema comenzó con la oposición de varios concejales del Partido Popular y la división interna de la comunidad musulmana, ya que unos quieren la construcción de la gran mezquita y otros prefieren la creación de salas de oración y la mejora de las ya existentes. Pero, de momento, lo que caracteriza los espacios de culto islámico en Barcelona es la carencia; la mayoría depende del apoyo de organizaciones islámicas internacionales y de caridad, se encuentran en viejos almacenes, garajes o viviendas particulares.


`ISLAMOFOBIA´


No son suficientes; en Badalona, un municipio de Barcelona, sólo cuentan con una mezquita para toda la población musulmana que reside en la zona, una de las cifras más altas de todo el municipio; por ello se ven obligados a reunirse en un campo de fútbol sala al aire libre, en la plaza de Camarón de la Isla, para realizar las oraciones de los viernes. Esto despierta gran acritud entre los vecinos del barrio de Sant Roc, quienes declaran haber perdido el lugar donde juegan los niños. Acontecimientos como este fomentan el fenómeno denominado “islamofobia”, que ha sido denunciado en numerosas ocasiones por representantes de distintas organizaciones musulmanas, entre otros por Abdennur Prado, presidente de la Junta Islámica Catalana.

Al hablar de “islamofobia” se hace referencia a la hostilidad y la aversión hacia el islam y los musulmanes, considerados como un grupo homogéneo y cerrado entorno a valores anticuados. Esta hostilidad se manifiesta en forma de prejuicios, discriminaciones, y agresiones. Informes de la ONU, y de la UE demuestran que estas discriminaciones son reales en temas como el acceso a la vivienda o a un puesto de trabajo, pero también en las dificultades para abrir mezquitas o ejercer con normalidad sus derechos religiosos. Además, han catalogado centenares de ataques, agresiones, incendios de mezquitas, profanaciones de cementerios… incluso asesinatos. “La islamofobia es una ideología dominante, no es tan sólo un odio irracional de gente ignorante y fanatizada, sino un discurso fomentado desde determinados centros de poder con una intencionalidad política”, asegura Abdenur Prado.

Expertos en el tema advierten del peligro de este fenómeno y proponen algunas opciones para llegar a una solución; todos coinciden en el diálogo y la creación e impulso de campañas de sensibilización.

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María Saldaña,  periodista especializada en el tratamiento de conflictos.

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One Response to “ISLAM Y RAMADÁN EN BARCELONA”

  1. Marta Musulmana Española
    25 abril, 2016 at 22:16 #

    Asalamu Aliekum, que la paz sea con vosotros.
    No hay que olvidar, no solo que el islam ya estuvo en europa hace muchos siglos sino que nunca se fué.
    Hay que entender que el Islam no es una cultura, no tiene ciudad ni etnia… hay musulmanes rusos, japoneses, arabes….
    Mucha gente no sabe que el % mas alto de musulmanes no se encuentra precisamente entre los paises árabes, sino en Malasia.
    Tenemos que dejar de pensar y de ver a los musulmanes como immigrantes o gente «de fuera»
    Me llamo Marta, soy Española, con padres Españoles y soy Musulmana. Vivo en España desde que nací , aqui he trabajado, pagado mis impuestos… soy española y musulmana.
    http://www.islamofcourse.com

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