JUiCIO A LA TALIDOMIDA

Después de medio siglo de sufrimientos, las víctimas españolas de la talidomida, un medicamento que se popularizó en todo el mundo a mediados del siglo XX como barbitúrico sin “efectos secundarios”, y que se convirtió en la mayor catástrofe sanitaria de la historia, van a demandar a los laboratorios alemanes que la inventaron. El próximo mes de octubre se celebrará el juicio por el que AVITE, Asociación de Víctimas de la Talidomida en España, pide a la farmaceútica Grunenthal, 204 millones de euros por haberles dejado deformados de por vida. Más que el dinero, está en juego la justicia a un colectivo olvidado en nuestro país.
.

Marques Crucificado

FOTO  ©  AVITE

. 

Por Imán Quinto Monzón para GEA PHOTOWORDS

 

.

Sueño y descanso perfecto sin efectos secundarios. Con este eslogan se publicitaba en España en 1961 y una vez retirado del mercado mundial, el medicamento «softenon», un compuesto preparado a base de talidomida. En 1957 el laboratorio farmacéutico alemán Grunenthal lanzaba al mercado la talidomida, un calmante “estupendo” sin ningún tipo de efecto secundario. Era un medicamento similar a la penicilina, barato y de fácil acceso para la población. Se define como «el invento del siglo» y Grunenthal empieza a comercializarlo en todo el mundo directamente o bien a base de distribuidoras. Este “mágico” producto ha provocado la malformación de 20.000 niños en todo el mundo, muchos de los cuales no han sobrevivido. Se estima que el número actual de afectados roza los 7.000 en el mundo y de 180 a 220 en España. La cifra exacta aún se desconoce.

«La historia de la talidomida es trágica por casualidades malévolas», explica Rafael Basterrechea, vicepresidente de Avite, la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España. “Un ginecólogo alemán descubre que recetando talidomida las náuseas y los mareos de las embarazadas desaparecen”. Extendido como paliativo entre los ginecólogos de todo el mundo, la talidomida empieza a comercializarse en 50 países con 80 nombres diferentes. En España fue conocida como softenon, imidan, glutonaftil, noctosediv, enterosediv, varial e insonid. La milagrosa píldora fue la causante del nacimiento de miles de niños con malformaciones. Muchos con alteraciones en las extremidades superiores (brazos), otros sin brazos ni piernas, con problemas de vista, oído o incluso falta de desarrollo en el aparato urinario.

La talidomida provoca que en las primeras semanas de gestación, el feto no pueda desarrollarse de manera correcta, es un inhibidor del crecimiento de los vasos sanguíneos. Si la talidomida fue una revolución en cuanto a su invención, mayor eco tuvo el desastre que produjo. Los casos de malformaciones se repitieron en todo el mundo hasta que en noviembre de 1961, Grunenthal decidió retirarla. Pese a la prohibición, en España se siguió comercializando hasta 1963.

“Yo me doy cuenta por la televisión que soy afectado de talidomida. Desde que nazco hasta los 18 años me paso la vida en hospitales», explica Rafael.  «Me paso la vida entre médicos y me realizan varias operaciones para determinar el grado de movilidad que tengo en el brazo izquierdo. Nunca había visto nadie con las mismas características físicas que yo hasta que un día, un arquitecto con el que trabajaba, me comentó que ha visto un reportaje con un hombre con los mismos síntomas que los míos. Es entonces cuando me pongo en contacto con la Asociación».

 

Jesús Marco Campos

FOTO  ©  AVITE.

 

INDEMNIZACIONES

 

Según Rafael, Grunenthal nunca estuvo dispuesto a pagar ni a reconocer su culpa, pero la fuerte presión en Alemania provocó que durante 1968 a 1970, los responsables se sometieran a un juicio conocido como caso Contergan y finalmente accedieran a pagar indemnizaciones y pensiones vitalicias para los afectados reconocidos en Alemania. «Pocos años después fue el gobierno alemán el que se hizo cargo de estas cifras que ya ascienden a más de 500 millones de euros. Todos los países abrieron un protocolo menos España que tan sólo después de miles de manifestaciones y reivindicaciones se sentaron a hablar con nosotros».

Ante la presión popular, es el gobierno socialista en el poder en ese momento, el que nombra a una asesora que comienza las negociaciones con Avite. «No pasamos ningún reconocimiento médico, simplemente teníamos que enviar todas nuestras pruebas médicas y radiografías al Centro de Investigación de Anomalías Congénitas que curiosamente se creó para tratar el tema de la talidomida. Sólo 23 de 85 personas fueron reconocidas como afectadas. Al gobierno le interesó mucho la publicidad, teníamos cola de medios de comunicación en nuestras casas y en quince días pasamos de ser 85 socios a 300. El protocolo de reconocimiento estaba ya cerrado pero como favor lo volvieron a abrir. Eso sí la cifra de afectados no varió, lo único que cambiaron fueron los nombres, quitaron a 13 afectados admitidos ya y pusieron a 13 nuevos, no lo puedo demostrar pero tengo un papel sin firmar con los primeros nombres».

De esta manera en enero de 2011 el gobierno español concedió ayudas que variaron desde los 30.000 euros hasta los 100.000 dependiendo del grado de minusvalía de estos 23 afectados.

Avite ha abierto una puerta para los afectados de talidomida. Ahora con el reconocimiento médico por parte de estas 23 personas en la mano, pueden demandar a Grunenthal algo que hasta la fecha era imposible ya que no había forma de demostrarlo. «Grunenthal se sentó con nosotros y nos ofreció un pago anual con una cantidad irrisoria, salíamos a 55 euros por persona mensuales. Una cantidad que no compensa ni el dolor causado hasta la fecha ni el dinero que muchos afectados españoles necesitan para vivir. Yo tengo suerte, tengo familia y trabajo pero las condiciones de muchas personas les obligan a estar en residencias que en muchos casos no pueden pagar. »

Ante la falta de acuerdo, Avite ha demandado a la farmacéutica por 204 millones de euros, el juicio se celebrará el próximo 14 de octubre en Madrid. «Grunenthal calló malintencionadamente todo lo que de verdad sabía sobre la Talidomida. Antepuso su prepotencia e intereses económicos al bienestar de miles de españoles que nacieron mutilados. A pesar de su reconocimiento no muestran el mínimo arrepentimiento ofreciendo cifras insultantes a personas que en muchos caso no pueden valerse por sí mismas» sentencia rotundo Rafael que espera que de una vez por todas, el laboratorio asuma su responsabilidad y ayude a paliar una de las peores catástrofes sanitarias de la historia.

.

Imán Quinto Monzón es periodista y ha trabajado como voluntaria en el Proyecto Vivir.

.

, , ,

No comments yet.

Deja una respuesta

Leave your opinion here. Please be nice. Your Email address will be kept private.