LA LEY DE LA SELVA

© FOTO ALFONS RODRÍGUEZ, MIEMBRO DE GEA PHOTOWORDS


Un año después del Día Mundial del Medioambiente que tiñó de sangre la Amazonia peruana

Por JUAN CARLOS DE LA CAL, miembro de GEA PHOTOWORDS

Hoy se cumplen 12 meses de uno de los episodios más tristes de la historia reciente de los derechos indígenas. el Día Mundial del Medio Ambiente de 2009 se tiñó de sangre por los sucesos acaecidos en la localidad peruana de Bagua, en la Amazonia, que dejó como trágico saldo 33  muertos y varios desaparecidos tras una batalla entre nativos y policías.

Los 400 mil indígenas de la Amazonía peruana llevaban protestando desde hacía varias semanas contra la concesión de la tierra amazónica a las empresas petroleras, la minería y la tala de árboles. El proceso estaba reglamentado por un reciente decreto-ley del presidente Alan García, y contemplaba, entre otras medidas, la expropiación forzosa de tierras indígenas. Los nativos protestaban para conservar su tierra frente a un gobierno que quería satisfacer a toda costa la bulimia de las multinacionales.

La chispa saltó en un lugar conocido como “La Curva del Diablo”, donde los indígenas llevaban dos semanas bloqueando una carretera. Fue una batalla dura donde ambos bandos se emplearon a fondo y con ensañamiento, a decir de unos y otros. Aunque las cifras nunca han quedado claras, hubo 25 policías y 9 indígenas muertos. El número de “desaparecidos” civiles también fue elevado y hasta hoy no se sabe el paradero de algunos de ellos.

Lo que pasó después responde al guión clásico de otras revueltas anteriores: Desinformación en los medios de comunicación, toque de queda decretado en la región de la masacre, persecución y encarcelamiento de los defensores y representantes de los nativos; en fin, militarización total de un caso que, hasta entonces, era más político y social. Las carreteras fueron interrumpidas y las protestas se expandieron fuera del país…

Había nacido el llamado “Baguazo”, el suceso que dejó al descubierto una tensión latente entre Estado, grandes empresas comerciales y comunidades nativas, por las tierras y los recursos naturales de la Amazonía

El líder del movimiento indígena, AIDESEP, Alberto Pisango, sigue todavía exiliado en Nicaragua y muchos de sus compañeros fueron detenidos o están en paradero desconocido. Las autoridades hablan de reconciliación y diálogo.

Un paso hacia adelante fue la aprobación por el Congreso de la Ley que regula la consulta previa a los pueblos indígenas y originarios cada vez que se elaboren medidas legislativas o administrativas que los afecten.

Pero el 75% de la Amazonía peruana ha sido entregada a las compañías petroleras, madereras y del agronegocio para su explotación. Eso significa algo más que el pan para hoy y hambre para mañana. Significa la degradación de un ecosistema fundamental para el planeta tierra. Que la caoba se extinguirá para siempre. Que el agua se contaminará. Que los últimos indios aislados ya no tendrán donde huir. Significa más explotación para unas comunidades indígenas totalmente desvalorizadas, moral y materialmente hablando. Significa la continuación de una conquista que nunca acaba…

¡Ojalá no haya más “baguazos”!

J.C. de la Cal.

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