LA RISA COMO TERAPIA

La risa y el humor enriquecen a todos. Varitas que curan. Pañuelos que desaparecen. Tijeras invisibles…Todo esto y mucho más es lo que podemos ver en hospitales, orfanatos y centros penitenciarios de toda España de la mano de la empresa postal Correos y de la ONG Payasos sin Fronteras. `Correos reparte sonrisas´ es el nombre de las 40 fiestas que acercarán la magia y diversión a los niños que se encuentran en una difícil situación, dibujando en sus caras una sonrisa de esperanza e ilusión. El hospital La Paz de Madrid compartió con ellos y GEA PHOTOWORDS una función.

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Imagen cedida Por Correos.

FOTO  © Luis Arizmendi

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Por Lucas de la Cal Martín para GEA PHOTOWORDS

 

El escritor y periodista estadounidense Mark Twain, dijo: “La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa”.

Tarde fría y lluviosa en Madrid. Una pequeña ráfaga compuesta por sonrisas y esperanza ilumina la sala de juegos del Hospital La Paz, donde alrededor de 60 niños disfrutan de una fiesta del programa “Correos Reparte Sonrisas”, patrocinada por la empresa postal y desarrollada con la colaboración de la ONG Payasos Sin Fronteras (PSF).

“Señores y señoras, niños y niñas, con todos ustedes Pepo y Australia”. Empieza la función. Los payasos no son los únicos protagonistas porque, en el escenario decorado con multitud de globos amarillos con el logo de Correos, cuentan con la colaboración de los niños, de algunos de sus padres, de voluntarios universitarios y del personal sanitario. Con su pijama blanco y aquejada por la enfermedad, Sara interviene en el espectáculo. El payaso Pepo, rompe un papel en ocho trozos y los introduce en su sombrero. Pronuncia las palabras mágicas ” papel, papelito, quiero verte enterito”, y la pequeña Sara con cara de asombro consigue sacar el papel intacto.

Elio y Sergio salen al gran escenario e intentan explotar con una pistola de agua globos que sujeta Australia. La payasa llama a los dos niños Pepito, diciendo que la risa no distingue de nombres ni edades. Al igual que la enfermedad.
La pequeña Irache, con mascarilla, pañuelo de Disney en la cabeza, zapatillas de Hello Kitty y con la ilusión propias de una niña de su edad ayuda a Pepo a encontrar el pañuelo invisible; Nicole no puede parar de reírse al intentar sujetar una varita mágica que se le dobla una y otra vez; Isabel, abrigada con la bata del hospital, juega a cortar la cuerda con las tijeras invisibles de Australia… Un divertido espectáculo de una hora que deja a todos los niños con las bocas abiertas.

Sara, Elio, Sergio, Irache, Nicole e Isabel…niños de diferentes edades, ciudades y países que comparten un futuro incierto pero que, gracias a los payasos ,pasan la tarde olvidando las razones por las que están allí. Al finalizar el acto, Pepo y Australia regalan a los asistentes narices rojas de payaso y huchas con forma del buzón amarillo de Correos. Después siguieron repartiendo sonrisas en las habitaciones de aquellos niños que debido a su convalecencia, no han podido estar presentes en la función.

 

PAYASOS VIAJEROS

 

Actor, mago y payaso de profesión, Pepo Rueda trabaja desde hace 13 años en Payasos Sin Fronteras. Su acción está dirigida a ofrecer diversión en los hospitales y países de todo el mundo. En sus viajes por África y América Central, Pepo mete en la maletas su estrafalaria indumentaria, llena de colorines, sus zapatones de payaso y sus materiales de trabajo -narices, varitas, pañuelos y un sinfín de objetos de lo más variopinto- con los que devuelve la sonrisa a niños marcados por la enfermedad, por vivencias traumáticas o por la pérdida de sus hogares.

“Nuestro objetivo en PSF es mejorar la situación psicológica de las poblaciones que viven en situaciones postconflicto, de exclusión social, o que han sufrido una catástrofe natural, utilizando la risa y el humor como recurso terapéutico “, afirma orgulloso Pepo mientras se rasca su gran y ondulado bigote.

El simpático artista explica que la risa estimula el sistema inmunitario, relaja los músculos y reduce los niveles de estrés. También libera de sentimientos negativos como frustración e ira, alivia el dolor y facilita la respiración. “Los payasos utilizamos la risa y el humor como recursos para que los niños puedan enfrentarse al sufrimiento y a la enfermedad”.

Payasos sin Fronteras nace en 1993 a consecuencia de una necesidad de un colectivo de educadores que desarrollaban un programa de educación para la paz en escuelas de Cataluña. En este marco se invitó a la artista Tortell Poltrona a actuar en el campo de refugiados de Veli Joze, en Croacia. Tras esta experiencia, se demostró la utilidad de las actividades artísticas y educativas para mejorar la situación de tristeza de las poblaciones después de la guerra, especialmente en niños.

Pepo siempre lleva sus bolsillos de payaso llenos de enseñanzas. “En Rundu, Namibia, a pesar del hambre, nos dieron auténticas lecciones de dignidad. Los niños lo único que comían una vez al día era una papilla de maíz que les ofrece Cruz Roja en las escuelas. Y aún así los veías riéndose a mandíbula batiente, con unas ganas de juego y de broma impresionantes. Tienen una capacidad de sorpresa que aquí hemos perdido”, añade emocionado.

Los payasos y payasas sin fronteras son profesionales que llevan un largo recorrido en el circuito del circo, teatro, títeres u otras disciplinas. Estos artistas regalan su caché, trabajan como voluntarios, con el único pago de la sonrisa de un niño.

 

UN PROGRAMA DE DIMENSIÓN SOCIAL

 

Correos, la empresa de capital público, ha renovado por decimocuarto año consecutivo, su colaboración con PSF, para desarrollar el programa “Correos Reparte Sonrisas”, que incluye 40 fiestas en hospitales de todo el país y en otros centros de acogida, de inmigrantes, de educación especial y penitenciarios.

“El programa está basado en la metodología de la risoterapia. Con estas fiestas pretendemos que, tanto los pequeños como sus familiares, se olviden de la situación en la que están inmersos, disfruten y se sorprendan.”, afirma Mª Victoria Botella, técnico medio de Responsabilidad Social Corporativa de Correos.

Desde que comenzó el Programa en 1999 se han beneficiado más de 19.000 niños y cerca de 35.000 adultos entre familiares, personal sanitario, docente o voluntariado, en más de 200 eventos festivos. De estas fiestas, 205 se han llevado a cabo en hospitales, seis en centros de educación especial de niños con discapacidad, tres en centros de acogida para hijos de inmigrantes y uno en un centro penitenciario para niños de madres privadas de libertad. Han acudido más de mil deportistas y 300 personajes populares.

La presente edición del programa llegará el próximo día 3 de abril al Centro de Día de Laguna de Duero (Valladolid) y el día 10 a la Unidad Externa de Madres de Madrid, ‘Jaime Garralda’ dependiente de Instituciones Penitenciarias. El calendario se completará hasta cerrar las 42 intervenciones previstas -40 fiestas y dos talleres formativos- durante el año 2012.

Lucas de la Cal Martín estudia periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y es colaborador en prácticas de GEA PHOTOWORDS

 

 

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