LAS CARAS DE GUANTÁNAMO

Este es el nombre del proyecto que el fotoperiodista Alfonso Moral ha emprendido en solitario y para el que busca financiación a través del sistema de micromecenazgo llamado Crowdfunding. Con él, además de recuperar los testimonios de los presos que han pasado por la cárcel norteamericana en suelo cubano, pretende crear un archivo gráfico e informativo sobre todos los prisioneros para que su experiencia no quede en el olvido. Aquí están sus caras, sus nombres y sus historias sobre una de las grandes vergüenzas mundiales del Siglo XXI.


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Por Alfonso Moral para GEA PHOTOWORDS

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La prisión americana en la bahía de Guantánamo alberga a día de hoy unas 250 personas acusadas de cometer actos de terrorismo. Desde enero de 2002 más de mil detenidos han pasado por el centro de detención en la isla de Cuba. Casi la mitad han sido liberados sin cargos.

Los prisioneros están en una especie de limbo legal, fuera de la cobertura de la legislación americana y sin ningún tipo de derecho intencional que los ampare como prisioneros de guerra. Son juzgados por tribunales militares. La entrada a la base está prohibida para cualquier organización humanitaria. Sólo la Cruz Roja Internacional puede visitar la Bahía de Guantánamo de manera regular. Amnistía Internacional denuncia además que se continúan trasladando prisioneros a Guantánamo desde centros de detención secreta de la CIA.

El nuevo presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama, ya se posicionó a favor del cierre de la prisión de alta seguridad, aunque no de forma inmediata. De esta forma los tribunales militares que juzgan a los detenidos se reemplazarían por procesos judiciales en tribunales de Estados Unidos. Asimismo, los presos que no pudieran volver a sus países de origen por motivos de seguridad se trasladarían a terceros países de acogida.

1.- SAID AMIR MORZAN 29 años. 5 años y medio en Guantánamo. Prisionero Número 945

Hasta su vuelta a Afganistán hace dos años, Saidamir paso mas de diez años en prisiones. Primero cinco años en una cárcel Talibán en Kandahar. Entró desde Pakistán a combatir la invasión de los fundamentalistas en 1996 y fue capturado. Después del colapso del gobierno de los mulás en 2001 fue detenido por los americanos y conducido a Guantánamo.
Según recuerda “fui mejor tratado en la cárcel talibán que en Guantánamo”. Informaciones erróneas llevaron a los americanos a detener a Saidamir cuando era oficial del ejercito afgano en 2002. A pesar de sus intentos de demostrar que trabajaba a favor el gobierno, fue conducido a la bahía de Guantánamo acusado de colaborar con la entrada de miembros de Al-Qaeda desde Pakistán a la provincia afgana de Kunar. Asegura que fue torturado: “En Guantánamo éramos tratados como animales, nos daban la comida como a los perros. Pude ver a dos árabes que se suicidaron colgándose en su celda y a un afgano que murió de cáncer sin que recibiera ningún tratamiento médico”.
La sensación actual de Saidamir es de completa desprotección. “No quiero saber nada de las autoridades afganas. Trabajé para ellos y me han dado la espalda en todo el proceso,.Sólo quiero vivir en paz. Incluso si me ofrecieran ser presidente del gobierno diría que no”.

2.- IZZATULLAH, 38 años. 4 años y medio detenido en Guantánamo. Prisionero número 977.

Las secuelas de la detención en Guantánamo aun son apreciables en el rostro de Izzatullah, liberado dos meses antes de la entrevista. Paso 5 años y dos mese detenido, los últimos cuatro meses en la prisión afgana de alta seguridad de Pol i Charki, cerca de Kabul. En mayo de 2008 volvió junto a su familia al pueblo de Sarobi tras pasar 4 años y un mes en Guantánamo.
Izzatullah recuerda cual fue sin duda su peor día en Guantánamo: “llegaron nuevos detenidos, algunos parecían afganos. Uno de ellos era mi padre”. Ahora los dos han sido liberados. La familia aún no olvida los años de sufrimiento. Los americanos sospecharon de Izzatullah y su padre ,miembros de la organización radical islámica Hezb-I-Islami, que junto con otros grupos pasthunes formaron una alianza contra los talibán. “Nuestra organización siguen siendo sospechosa para los americanos de ayudar a los talibanes en la zona”. Ahora Izzatullah como muchos afganos son escépticos respecto a la presencia de las tropas extranjeras en Afganistán. “Después de 2001 teníamos muchas esperanzas en los americanos pero con el paso del tiempo vemos que están cometiendo demasiados errores”.

3.- AKHTAR MOHAMED. 35 años. 4 años y 4 meses detenido en Guantánamo. Prisionero número 845.

Durante el primer rezo del día, una mañana del verano de 2002 más de 25 vehículos militares llegaron a casa de Akhtar Mohamed en la provincia de Kunar, al sureste del país. “Nos separaron en dos habitaciones, una para los hombres y otra para las mujeres. Después preguntaron mi nombre y me detuvieron”.
La acusación contra Mohamed fue la de tener conexiones directas con el mula Omar. Según Akhtar, los americanos lo confundieron con Malik Zahri, un comandante talibán de la zona. Lo mas sorprendente es que, según Akhtar Mohamed, “el hijo de Malik estuvo presente en la detención”. Está convencido de que recibió dinero para inculparle y así salvar a su padre.
Hasta entonces Akhtar Mohamed se dedicaba al comercio de madera en la región montañosa de pinares en Kunar, uno de los bastiones de los talibán. En Guantánamo pasó 33 días en una celda de aislamiento. Recuerda como “no había nada dentro, era muy pequeña, con el suelo de metal y el aire acondicionado a máxima potencia. El frío era terrible”.

4.- HAJI GHALEB, 45 años. 3 años y medio en Guantánamo. Prisionero número 987.

Es conocido en la provincia de Nargahar como Comandante Ghaleb. Veterano mujahideen contra la ocupación soviética dentro del partido del Frente Islámico, fue uno de los comandantes que dirigió desde Pakistán la ofensiva contra los talibán en invierno de 2001, junto a la Alianza del Norte. A pesar de ello fue detenido en 2004 por los americanos cuando era el jefe de policía del distrito de Khaligeer en la provincia de Nargahar, durante el gobierno de Hamid Karzai.
Llegó a Camp 3 en Guantánamo, el campo de mayor seguridad dentro de la prisión. “Las celdas tenían 2 agujeros, uno para la comida y otro para las manos y los pies. La sensación era agobiante porque el espacio era muy pequeño. La luz estaba encendida todo el tiempo”. Finalmente pasó al Campo 4 previo a la liberación. “Allí las habitaciones eran bastante mas grandes e incluso teníamos un pequeño baño”.

5.- SERHAJAN, 41 años 3 años y 11 meses en Guantánamo. Prisionero número 1035

Serhajan fue detenido cuando era miembro del gobierno de Karzai del distrito de Nawabad, en la provincia de Kunar. Las acusaciones contra el fueron las de ser miembro de Al Qaeda y apoyar a los combatientes árabes que atacaban a las fuerzas americanas en la provincia. “Después de la detención me interrogaron. Me sentaron en una silla y me golpearon todo el cuerpo, después de varios días nos taparon la cara con un saco y subimos a un avión. Casi no podíamos movernos porque nos ataron las manos y los pies”.
La confusión era general a la llegada a Guantánamo para todos los detenidos: “Al llegar a aquel lugar tuve la sensación de que pasaría el resto de mi vida allí”. Serhajan explica que en Guantánamo no sufrió torturas físicas, pero sí sicológicas. “ Trataba de estudiar el Corán, leer, escribir, el tiempo pasaba muy despacio”. Durante su detención en Guantánamo su hijo mayor murió mientras trabajaba cortando madera y su mujer falleció asfixiada en una avalancha. Hasta su vuelta a casa, 3 años después, no tuvo ninguna noticia de lo sucedido.

6.- SABARLAR. 45 AÑOS. 5 años en detenido en Guantánamo. Prisionero número: 801

Después de una reunión con las fuerzas americanas sobre el trafico de opio y las medidas de seguridad en la región de Kunar, Sabarlar, jefe de la policía fronteriza afgana, fue detenido. Las acusaciones contra él fueron colaborar con los Talibanes en el paso de combatientes desde Pakistán. Asegura que siempre ha estado contra los Talibanes mientras muestra en su teléfono móvil fotografías de amigos ejecutados por ellos en su aldea como prueba.
“No es siempre necesaria la tortura física para hacer daño”. Recuerda como al llegar a Guantánamo los militares afeitaban la barba a todos los prisioneros. “Para nosotros, según las normas de el Corán, la barba siempre es necesaria. Tampoco están permitidas las prendas de vestir por encima de las rodillas y ellos nos daban pantalones cortos para rezar, nos humillaban arrojando el Corán al suelo, después lo pisaban”.
Tras su liberación de Guantánamo, pasó 5 meses en la prisión afgana de alta seguridad de Pol i Charki. Piensa que no hay que juzgar a todos los americanos por igual: “yo tenia un abogado americano que me visitaba cada 7 meses y hablaba conmigo una hora. Incluso después de mi liberación sigue llamándome para saber como me encuentro”.


7.- AHMED NASIM, 29 años. 4 años detenido en Guantánamo. Prisionero número 849

Sus primeras palabras son en un correcto inglés que, como explica Ahmed Nasim, le enseñó una de las soldados de la base. Ahmad fue detenido en su casa de la ciudad de Jalalabad, cuando era un soldado de rango en el distrito de Chapahar, en la provincia de Nargahar. Las acusaciones del ejercito Americano fueron las de colaboración con los terroristas, tras encontrar munición escondida en su jardín.
Primero fue conducido a Bagram donde sufrió torturas. “ Nos ponían una bolsa de plástico en la cabeza durante largo tiempo, casi nos asfixiábamos, no podíamos sentarnos, nos hacía permanecer de pie todo el rato. Algunas personas pasaban semanas así”. Después de 3 meses y medio en la prisión en suelo afgano fue conducido a Guantánamo donde pasó 4 años. Según Ahmad la vida en Guantánamo era claustrofóbica. “ Las celdas son de 2×2 metros, pasas todo el día en ellas excepto 20 minutos para salir fuera”.
Desde que volvió a su pueblo hace dos años no ha encontrado trabajo. “La situación en mi zona cada ves es mas difícil. Hace solo unos días un bombardeo americano mató a casi 50 mujeres y niños que celebraban una boda, ¿es esa la forma de ayudar al pueblo afgano?”.

8.- NOOR HABIB, 27 años. Paso dos años detenido en Guantánamo.

Noor Habib fue un antiguo combatiente talibán. No recuerda su número de prisionero. En la actual padece problemas mentales. Muestra las heridas en sus piernas como recuerdo de las batallas anteriores a la caída del gobierno de los Talibanes contra los Hazaaras en la provincia de Bamiyán, en el centro del país. Los hazaaras, tribu enemiga de los talibán, lo detuvieron y fue puesto en manos del ejercito americano, que lo mantuvo durante mas de 3 meses bajo torturas en la prisión americana de Kandahar con la acusación de ser uno de los comandantes Talibanes en la zona. Según sus palabras en la época del gobierno talibán la falta de dinero para salir adelante obligó a Noor Hadib y a otros muchos jóvenes a alistarse en las filas talibanes: “ era la única forma de tener un sueldo para nosotros”.
Después un avión militar lo condujo a Guantánamo. “Cuando aterricé allí no tenia ni la menor idea de donde estaba, pensé que era el final”. Recuerda como fue torturado durante los interrogatorios. “ Pasábamos mucho tiempo en pie con los brazos en alto, todo el rato mojados, sin comer ni dormir, nos golpeaban sin descanso”.
La única compensación que ha recibido son 400 afganis, unos 8 dólares, de la Cruz Roja Internacional para volver en taxi desde la prisión afgana de Poli Charki a su pueblo de Shulhanak, en la provincia de Nargahar.
“Los americanos son buena gente” dice repetidas veces como para dejar claro que no tiene nada contra ellos. El miedo no ha desaparecido para los liberados y saben que aun son sospechosos para todos los bandos.

CROWDFUNDING


El crowdfunding o micromecenazgo encuentra el dinero necesario para sacar adelante un proyecto creativo a través de Internet.
El proyecto recibe aportaciones de los mecenas, usuarios a los que les gusta el proyecto y que se involucran en él. Durante un plazo de dos meses se pueden realizar aportaciones y sólo se hacen efectivas si al acabar el plazo se completa la financiación. Los mecenas, a cambio, reciben incentivos por las aportaciones relacionadas con el proyecto como fotogtafías, libros, charlas, etc.

El proyecto `Las caras de Guantánamo´ comenzó en 2008, en Afganistán, donde conocí de primera mano las experiencias de ocho ex prisioneros de Guantánamo. Ahmad Nasim, uno de los entrevistados, explicó que es peligroso para ellos abandonar sus lugares de origen desde que los talibanes saben quiénes son y sospechan que pueden estar actuando como agentes que trabajan para las tropas extranjeras.Son, en definitiva, las víctimas de la guerra que ha asolado el país durante más de 30 años y que no sólo golpeó a los que están en primera línea.

El objetivo de este proyecto es aprender más acerca de estas personas y armar un archivo de los prisioneros de Guantánamo en Afganistán.  Habrá un soporte multimedia con entrevistas e información adicional. Para completar el proyecto necesitamos ayuda para regresar a Afganistán y terminar las entrevistas. Además de los gastos de viaje, necesito el apoyo de un conductor y un fijador para trabajar con seguridad en Afganistán, que constituye casi el 60% del presupuesto.

Creo que las imágenes y entrevistas de estos hombres son documentos importantes que añadir a los registros periodísticos de la guerra en Afganistán.

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Si quieres apoyar el proyecto visita la web haciendo click aquí.    

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Alfonso Moral nació en Valladolid pero actualmente está afincado en Barcelona. Su trabajo ha sido publicado por diversos medios nacionales e internacionales como: Newsweek, The Sunday Times, Le Monde2, Foto8, Amnisty International Magazine, La Vanguardia, El País…nSus trabajos son de producción propia. Entre sus galardones están : Finalista en el MAGNUM EXPRESSION AWARD  y Premio FOTOPRESS 09′ con “Líbano, entre mar y fuego”.

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