LAS `LÁGRIMAS´ DE PUTIN

El pasado domingo 4 de marzo los rusos volvieron a elegir a Vladimir Putin para otro nuevo mandato presidencial. En realidad, es como si nunca se hubiese ido. Desde su posición de primer ministro, nadie duda que él ha sido el verdadero gobernante de Rusia durante estos últimos cuatro años, a la sombra de su `delfín´ Medvedev. Mientras las protestas se  recrudecen, un grupo de artistas radicales conocidos como `Voina´, perseguidos en su país, expanden por Europa sus performances críticas contra el régimen del `nuevo zar ruso´. Hace poco estuvieron en Barcelona .

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El artista, activista y líder de Voina, Oleg Vorotnikov.

Ilustración ©   GEA PHOTOWORDS

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Por Aurora Baldessin para GEA PHOTOWORDS

 

Han pasado ya tres meses desde que Moscú explotó tras las furiosas protestas contra los presuntos fraudes electorales en las votaciones parlamentarias nacionales. Sin embargo, dentro de Rusia, la oposición de la clase media, centrada en la rebelión masiva contra Putin, continúa. Decenas de miles de moscovitas protestaron coreando lemas pidiendo la eliminación del nuevo “zar” ruso de la escena política. Pero de poco sirvieron.

Su triunfo no fue una gran sorpresa,  pero sí sus lágrimas durante el discurso de la victoria. La imagen que  apareció en los medios sorprendió un poco a todos: nunca nadie le había visto llorar en público. Su portavoz personal, Dmitri Peskov, lo aclaró rápidamente cuando algunos críticos le recordaron su ausencia de lágrimas en los actos donde aparecía para acompañar a las víctimas del terrorismo. Su explicación achacaba al viento como la causa de estas lágrimas de cocodrilo.

El llanto de Putin ha generado, inevitablemente, decenas de chistes y frases divertidas. Twitter ha sido el campo de batalla favorito por la ironía y el humor. Florecieron burlas que iban desde  la sinusitis, la cebolla, hasta incluso lágrimas debidas a presuntas inyecciónes de botox. Muchos se acordaron de una película muy popular soviética de 1980, titulada ‘Moscú no cree en las lágrimas’  (Москва слезам не верит), que cuenta la historia de tres chicas de provincia que se van a vivir a Moscú, cada una a la búsqueda de una vida diferente, y que demostraba la hipocresía reinante en la época.

A pesar de las críticas, Putin describió esas elecciones como “limpias y honestas” en respuesta a las acusaciones de fraude lanzadas por la oposición. Lo que pasó después ya es conocido. No ha habido ningún cambio y el  malestar continúa en la calle. En realidad, parecía que nadie dudaba de la victoria de Putin. Los preparativos para la celebración de la victoria se pusieron en marcha desde muy temprano por la mañana el mismo día de las elecciones. ‘Yo prometí que íbamos a ganar’, dijo el recién elegido presidente a la multitud que le
aclamaba. ‘Y ganamos! Gloria a Rusia!’

 En su polémico discurso lleno de lágrimas, Putin dejó en claro que está convencido de que hay ‘fuerzas oscuras’ tramando en contra de él. En declaraciones pasadas, dijo que detrás
de las masivas protestas callejeras que sacudieron a Moscú y otras ciudades rusas están las potencias occidentales, como en los tiempos de la “Guerra fría”. ‘Nadie nos puede imponer nada! ¡Nadie!’  gritó furibundo al final del acto. Más tarde apuntilló que, el objetivo final de los manifestantes es: ‘destruir la condición del  estado ruso y usurpar el poder!’

REPRESIÓN

 

Por su parte, los manifestantes no han dejado de cuestionar el llanto de Putin, logrando con sus protestas cambiar el contexto político ruso. Los activistas de la oposición manifiestan estar hartos del sistema corrupto de su presidente. Lo que piden es un sistema plural, elecciones justas así como la liberación de los presos políticos. Lo lógico en cualquier democracia.

 Según el informe anual de Amnistía Internacional, la Federación Rusa cerró el 2011 superando la crisis económica sin excesivas convulsiones sociales, económicas y políticas. Sin embargo, el año se caracterizó por las acciones de diferentes movimientos sociales comprometidos en contrastar las violaciones de derechos civiles y políticos, y reivindicar las preocupaciones por el medioambiente. La lista de activistas y periodistas en Rusia que han sido asesinados, mutilados o encarcelados es cada vez mayor.

En este sentido, las redes sociales y los vídeos digitales fueron utilizados muy a menudo, para promocionar el activismo y denunciar las contínuas violaciones de Derechos Humanos.
Las protestas organizadas en Moscú, San Petersburgo y otras ciudades fueron mayoritariamente pacíficas. Pero las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley emplearon fuerza
excesiva para disolver y reprimir varios actos no autorizados, considerados capaces de fomentar la disidencia pública. Además, se multiplicaron los ataques a la libertad de expresión y de reunión. Las autoridades usan, según sus intereses, una ambigua legislación contra el extremismo, con la que acosan a periodistas, ecologistas, miembros de la oposición política y defensores de los derechos humanos.

 Pero, ¿quiénes forman la oposición en Rusia? De echo se trata de un amplisimo espectro de activistas: nacionalistas, liberales, ambientalistas, miembros del parlamiento (MP) y blogueros. Durante el festival The Influencers, que tuvo lugar en Barcelona a comienzos de febrero, tuve la oportunidad de asistir a una ponencia del grupo de activistas/artistas rusos conocido con el nombre VOINA. Y su historia es muy interesante. Voina es un colectivo  formado en 2005 en Moscú, conocido por sus acciones y perfomances muy provocadoras, controvertidas y cargadas políticamente. Se sitúan dentro de la ‘oposición’ activista, y son calificados por la prensa oficial rusa como:  ‘Colectivo radical de izquierda anarquista, cuyo objetivo central es llevar a cabo acciones contra los agentes del orden con el objetivo de desacreditarlos  a los ojos de la opinión pública’.

 El nombre del grupo viene del apodo de su líder e ideólogo, ,  “Vor”, (que suena como ‘guerra’, y ‘guerra’ en ruso es ‘Voina’) casado con Natalia Sokol,  que hace las funciones de coordinadora. Les acompañan Leonid Nikolayev y Alex Plutser-Sarno (autor de los textos). El núcleo ideológico del grupo, es de 12 personas, con más de 200 activistas. Hace 10 años, Natalia y Oleg se exiliaron de Moscú, una de las ciudades más caras del mundo, para vivir su vida nómada lejos de la tiranía impuesta por el régimen putiniano. Se negaron a pagar impuestos y utilizaron su arte para denunciar las corruptelas del mandatario y sus secuaces.

SEXO COMO PROTESTA

 

Pero fue la inauguración de la exposición en el mayo de 2006, en el centro de arte DOM en Moscú, la que marcó el punto de partida de la existencia pública de Voina como colectivo activista. Allí afirmaron que “la vida es también una guerra sin fin” considerando como principales enemigos la policía corrupta y el régimen ruso. Voina se dio a conocer por primera vez en la prensa después de una actuación llevada a cabo justo antes de las elecciones presidenciales de 2008, en el interior del Museo Nacional Timiriazev de Biológia. La  representación, conocida como: ‘Fuck for the heir Medved’s little Bear!”, consistía en que cinco parejas, incluida una mujer embarazada, mantenían sexo en público soltando mientras tanto todo tipo de sátiras sobre la  “carnavalización de la política”.  La repercusión y el escándalo les hicieron famosos. Aunque las críticas fueron mayores que los elogios.

 “En la Rusia actual no hay libertad de prensa ni políticos libres. La oposición parlamentaria está controlada y es débil. Y la callejera, según el informe de Amnistia Internacional, es víctima de la represión policial y del nuevo reparto que lucha contra el extremismo, que ha asumido el papel de policía secreta, encargada dereprimir la disidencia política”, asegura Oleg.

Otra de sus acciones que tuvo mucho éxito fue la que protagonizaron en junio de 2010 cuando Voina dibujó un falo de 67 por 27 metros en la calzada del puente móvil de Liteiny, en San Petersburgo. Cuando el puente se levantó, el falo señalaba al edificio del FSB (Servicio Federal de Seguridad)… En otra acción  titulada ‘Palacio de la Revolución’, los dirigentes de Voina fueron arrestados y detenidos por volcar varios coches de la Policía que estaban aparcados cerca del Palacio de Mijailovski, en San Petersburgo, justificándolo como “un acto de performance”. Fueron acusados de vandalismo motivado por la ‘hostilidad hacia un grupo social’ (un cargo normalmente reservado para los delitos raciales). No se le permitió la libertad bajo fianza y el juicio se fijó para el 28 de febrero 2011.

 Actualmente, hay una orden de captura internacional en contra de Vor, aunque pudo actuar tranquilamente en Barcelona.  Mientras, los cargos presentados contra los miembros de Voina aumentan y siguen también las detenciones y las irrupciones en las casas de activistas. La mayoría ya ha abandonado sus hogares y viven en la clandestinidad.

Aurora Baldessin,  es licenciada en mediación lingüística y cultural, con especialización en estudios japonéses, y una pasión visceral para viajar. Italiana de origén, es también periodista freelance y traductora.

 

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