LUCÍA HERRERO – LAS CARAS DE SOL

‘Manifiesto sobre el 15M’ es la visión personal de la fotógrafa Lucía Herrero sobre las movilizaciones vividas en Madrid y el resto de España de las que se cumplen hoy tres meses desde su inicio. El resultado: más de 400 imágenes que la autora de `Tribus’ logró tras tomar la calle en compañía de su estudio móvil. Sobre su `fondo revolucionario´ de tela de saco de patatas pintado a mano, Lucía refleja `la revolución´ actual evocando otras anteriores.

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FOTOS ©  Lucía Herrero

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LAS MIL CARAS DE SOL

Por Cristina E. Lozano para GEA PHOTOWORDS

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Jóvenes, mayores, hombres, mujeres. Gentes de todo tipo y condición. Ante el objetivo de la cámara de Lucía Herrero han desfilado un sinfín de personas que, con su presencia y dedicación, sus ganas de cambiar el mundo y su buena intención, han formado y siguen formando parte del heterogéneo movimiento 15-M. Unos protagonistas anónimos que, en aquellos primeros días de mayo y entre los toldos de la improvisada Acampada Sol, consiguieron hacer que la primavera floreciera con más fuerza que nunca. Esos días, el mundo, atónito ysorprendido, no perdía detalle de los acontecimientos que día a día se sucedieron en el corazón de la capital española.

Como tantos otros, la fotógrafa Lucía herrero, una joven con raíces madrileñas ahora afincada en Barcelona, no dudó en acercarse hasta Madrid hace ahora tres meses para, durante los que fueron los primeros días de acampada, confeccionar en imágenes su particular ‘Manifiesto del 15M’. Un proyecto a través del cual ha intentado analizar de forma positiva los acontecimientos que fueron sucediéndose en el lugar, dejando constancia de la energía desprendida por la sociedad.

En vivo y en directo desde la Puerta del Sol, la fotógrafa realizó el que es, de momento, su último proyecto: un reportaje de unas 400 fotografías que retrata a varios centenares de personas que, de una forma u otra, fueron y son parte del movimiento 15M.

En tan solo tres tardes y como poco más que una cámara, un trípode, dos flashes, un par de baterías y, sobre todo, muchas ganas, Lucía Hererro ha sabido captar «el espíritu» de un movimiento ciudadano que, en su opinión, se puede encontrar en cada uno de nosotros. Un sentimiento al fin y al cabo que ella ha sabido dejar plasmado a través de las caras y los gestos de los diferentes modelos que ha retratado sobre lo que define como un «fondo revolucionario»: una sencilla tela de saco de patatas, pintada a mano, que intenta evocar el sabor de las viejas revoluciones para enlazarlas con la nueva, la que está teniendo lugar estos días en España y que se ha extendido rápidamente a parte del extranjero.

Como si de una de las participantes del 15M se tratara, la fotógrafa siente que ella también «tomó la plaza» aquellos días con un estudio portatil en el que se dedicó a fotografiar ‘indignados’. «A la gente le gusta ser fotografiada, pasar a la posteridad, dejar constancia de su persona»,
explica una artista que confiesa «haber perdido la vergüenza hace mucho tiempo» y que, a estas alturas de la vida, se ha convertido en toda una experta en «cazar» modelos, como bien prueba uno de sus últimos y más reconocidos proyectos, ‘Tribus’, una colección de retratos captados en las playas españolas que ya ha expuesto en una multitud de galerías y museos a lo largo y ancho del globo.

En el caso de la Puerta del Sol, lo importante para la artista ha sido «impulsar al modelo desde su propia presencia», que las personas se atrevieran a expresarse sin vergüenzas, de forma natural, «revolucionaria y libremente, con humor, inteligencia y valor». Porque eso es, en su opinión, «lo que nos queda» ante la situación de crisis económica y social que se agudiza día a día.

De entre todas las fotos de aquellos primeros momentos de mayo guarda con especial cariño la instantánea de un abuelito que, una vez colocado ante el objetivo de la cámara y bajo la expectación del público circundante, decidió improvisadamente dar la vuelta a su cartel de «esto no es crisis, es estafa», una de las consignas más coreadas en estos días en las calles españolas y que, junto con otros eslóganes como «esta crisis no la pagamos» o «lo llaman democracia y no lo es», ya han pasado a formar parte de la particular banda sonora del movimiento 15M. «Aquello fue una especie de show. El hombre fue inocente y muy gracioso. Demostró ironía, creatividad», recuerda la fotógrafa madrileña.

Lucía Herrero pretende reflejar en su reportaje «al pueblo» y cómo éste, trabajando junto y unido, «ha conseguido crear un espíritu común», ese que ella misma ha querido reflejar en sus imágenes. Por eso mismo, la fotógrafa cree sinceramente que su proyecto «pertenece al pueblo».

INDIGNADA DESDE HACE MUCHO TIEMPO

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Ella misma se confiesta «indignada desde hace mucho tiempo por los abusos que se cometen contra la mayor parte del planeta, por los secretos de estado» y por muchas cosas más, y considera que la gente ha reaccionado en España «ahora que se nos ha caído el techo a nosotros».

En su caso, ella se ha visto obligada a ‘tomar la calle’, literalmente, con su cámara y su estudio móvil ya desde hace mucho tiempo. Y lo hace, sencillamente, porque siente que es la única forma en la que hoy puede trabajar: «Yo tomo la calle porque no tengo otro remedio. No puedo permitirme un estudio». Así, reuniendo valor y saliendo al exterior, ha descubierto que hay muchas menos cosas prohibidas en nuestro propio espacio de las que pensamos.

Modesta, humilde y muy creativa, Lucía Herrero asegura que la receta de su éxito se basa en el trabajo. Y eso mismo es exactamente lo que recomienda a cualquier artista novel que quiera abrirse un hueco en el mundillo: «Currar, currar y currar. Hay muchísimo artistas y muchísimas escuelas. Lo mejor es trabajar para uno mismo, aunque es durísimo, y perder el miedo y la inseguridad, porque con miedo no se consigue nada».

Como casi todos, desconoce cómo va a evolucionar físicamente esta ‘situación revolucionaria’ que ha nacido de repente, hace poco más de dos meses, o cuáles serán los pasos del movimiento 15M en el futuro. Sin embargo, tiene claro que «la concienciación en sí misma es un tesoro» y que esta primavera se ha «encendido una llama».

Lucía Herrero entiende este movimiento de protesta como una corriente «espontánea, sin líderes, que llega más lejos de lo que imaginamos», y que volver a llevar el debate a la calle y hacer sentir a los individuos que no están solos ya es un logro en sí mismo. Por eso, para ella, de todo esto se desprende una conclusión muy clara: «Con sus matices, hay un espíritu 15M en cada uno de nosotros».

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