40 AÑOS DEL FRENTE POLISARIO

Durante la celebración, estos días, del 40 aniversario de la fundación del Frente Polisario encontramos en Madrid a Nadhira Mohamed Buhoy, hija de uno de los fundadores de la organización independentista saharaui, y protagonista de la película `Wilaya´, con la que el director español Pedro Pérez Rosado ha cosechado varios premios internacionales. La joven está aprovechando su incipiente carrera como actriz para levantar, con más fuerza si cabe, la bandera de este pueblo apátrida abandonado en un desierto que no es el suyo y esperando una solución que nunca llega. Por desgracia para ellos, su vida no es una película.

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Nadhira Luchaa Mohamed.

Foto cedida por N. L. Mohamed

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Por David Babativa para GEA PHOTOWORDS

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Nació en 1989 lejos del lugar que la condicionaría de por vida: su origen. Nadhira Mohamed Buhoy, hija de Fatimetu-Bhoy-Ramdan y de Luchaa Mohamed Lamin Sueilem, uno de los miembros fundadores del Frente Polisario a quien conocían como “Ubeid”, lloró por primera vez en Belgrado, “la ciudad blanca”, donde su padre vivía como embajador de esta organización independentista saharaui en lo que por entonces era la República Socialista Federativa de Yugoslavia. Después, como una maldición bíblica, vendría la guerra de los Balcanes, el fuego real, los primeros muertos, las primeras barbaries que vieron sus ojos…

Pero esa es otra guerra.

El exilio continuó en Suecia, donde Luchaa siguió ejerciendo de representante del Polisario, más lejos todavía de las dunas que acunaron, desde siempre, a su familia. Por fin, tres años después, la familia volvió a Tinduf, en el suroeste desértico de Argelia, donde se encuentran los campamentos de los refugiados saharauis en medio de la nada y donde llevan esperando casi cuatro décadas a que les devuelvan su tierra. Desde 1992 hasta el 2002, Nadhira creció en Smara, en el interior del desierto, sin privilegios diplomáticos, como una niña más en un campamento de refugiados.

Recuerda una infancia feliz mientras su padre iba y venia de un país a otro como Secretario General del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Árabe Saharaui Democrática, (RASD). Corría descalza sobre el barro con la ropa sucia y rota, tal vez no consciente de todo, pero sí alimentándose de aquello que en el futuro sería su causa, su pueblo, su historia, sus derechos, la libertad. Estudió en un colegio público, aunque su educación se vio determinada por lo que su padre le enseñó en vida: la causa del Frente Polisario y su respectiva lucha.

Ya con 13 años, la vida de Nadhira dio otro salto geográfico a Las Palmas de Gran Canaria, donde su padre estuvo destinado como delegado del Frente Polisario hasta el 2008. “Sáhara Libre” fue lo primero que aprendió a decir en español. Dominado el idioma y tras sentir el desinterés de sus compañeros y profesores respecto al Sáhara, Nadhira junto con 19 estudiantes saharauís más fundaron la Asociación de Jóvenes Saharauís Canarias, AJOSAC, y se dedicaron a dar conferencias en diferentes institutos sobre la situación precaria de su país.

 

`WILAYA´

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Fue una época de contradiciones y de conflictos de identidad. Criada con otras tradiciones y costumbres, Nadhira no gozaba de la “libertad” que tenían los niños españoles. Fue en esta etapa de su vida, tras varias conversaciones con su padre, donde aprendió a ser fiel a si misma y a la historia que hay detrás de su raíces. Esto la llevó en el 2011 a ocupar la cede del PSOE en Valencia, reclamando la libertad del Sáhara mientras Rubalcaba presidía un mitin. Este hecho tuvo repercusión mediática y casualmente el director de cine español, Pedro Pérez Rosado, estaba del otro lado de la pantalla cuando Nadhira, como portavoz del acto, realizó unas declaraciones para TVE.

Era el perfil perfecto para la película que Rosado quería rodar y para la que ya tenía título: “Wilaya” (“Provincia” en árabe). Nadhira había crecido en una de las cuatro “wilayas” saharauis y sabía mejor que nadie como era la vida allí.  Tras verla, el director contactó con Nadhira y le ofreció el papel principal en su película. La joven aceptó sin pestañear. Esta película la llevó al New Horizons, Abu Dhabi Film Festival 2011, donde tras recibir el galardón a mejor actriz, dijo en su discurso: “Este premio no es para la productora, este premio es para la mujer saharauí, para el pueblo saharauí y la gente que está luchando en el Sahara Occidental”.

Los Marroquíes que había en la sala se fueron. Tras la victoria, Nadhira en cada rueda de prensa posterior reivindicó la libertad del Sáhara, focalizando su lucha a través de multitudes de periodistas que cubren eventos como el Festival de Malaga 2012, donde “Wilaya” ganó el premio a mejor banda sonora.

Actualmente Nadhira está en un proceso de reflexión. Su corazón activista y revolucionario se está recuperando del duro golpe que supuso el fallecimiento de su padre, el pasado 16 de Marzo en las Islas Canarias, por un cáncer de Pulmón. “Un luchador de los grandes acaba de fallecer. El Frente Polisario acaba de perder a un líder, de los que pocos quedan. Un guerrero valiente que dio hasta el último suspiro por la causa nacional saharaui. Sabiduría y ejemplo. Que Dios lo tenga en su gloria. Louchaa Mohamed Lamin, mi padre y el amor de mi vida”, escribió Nadhira en su obituario.

 

FRENTE POLISARIO

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Hace 40 años, concretamente el 10 de Mayo del 1973, un grupo de estudiantes, trabajadores y soldados del Sáhara español, entre los cuales estaba el padre de Nadhira, crearon en Zouérate, Mauritania, el Frente Polisario, con el fin de recuperar su libertad, la independencia del dominio colonial español. Diez días después llevaron a cabo su primera acción armada. Como es de esperar, el régimen franquista no tenía ninguna intención en reconocer al pueblo Saharauí como un país y menos aún, en cederles sus tierras, ganadas a finales del siglo XIX tras la batalla de Tetuan. Después de tres años de combates y con la muerte del general Francisco Franco, España firmó el 24 de Noviembre de 1975 en Madrid, una declaración en la que se comprometía a finalizar su presencia en el Sáhara Occidental, delegando su administración a Marruecos y Mauritania.

Con el abandono de España, estos dos países iniciaron una guerra contra el Frente Polisario ocupando a sangre y fuego las ciudades en poder de los saharauis que fueron masacrados y expulsados. Muchos de ellos fueron acogidos en Tindouf, lugar en el que se estableció también la “capital” del Frente Polisario. Paralelamente, la organización es reconocida por Naciones Unidas como la única fuerza política dominante y proclaman el 27 de Febrero de 1976 la República Arabe Saharauí Democrática, RASD, reconocida actualmente por 81 países, ninguno de ellos europeo.

Tras años de conflictos bélicos, el Frente con la ayuda de Argelia consigue en 1979 la derrota de Mauritania y un posterior tratado de paz en el que le hacían renunciar a las pretensiones territoriales. En 1991 Marruecos y el Frente firmaron un alto el fuego sugerido por la ONU. Desde entonces hasta ahora, ambos países han estado en constantes tensiones territoriales casi siempre con finales trágicos para el bando Saharauí.

Actualmente, la situación del Sáhara está por resolver. Mientras la mayor soberanía del territorio la tiene Marruecos y un muro de 2.000 kilómetros con 150.000 soldados marroquíes que custodian el territorio expropiado, el Frente Polisario sigue luchando por su libertad y por el Sáhara de los saharauís. Como tantos pueblos apátridas del mundo, los principales gobiernos mundiales le dan la espalda por no romper un “status quo” de la región que ellos mismos han creado. Como los tibetanos, como los kurdos, como tantas  figuras fantasmales de la Historia cuya única esperanza radica en personas jóvenes que, como Nadhira, mantengan al menos un hilo de voz con la esperanza de volver a casa algún día.

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David Babativa (Bogotá 1988), es estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.

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