ENTREVISTA GEA – PROYECTO LOS OLVIDADOS

Tras siete años de crisis económica a sus espaldas, parte de la sociedad española parece haberse insensibilizado ante la lacra del paro que atenaza a casi el 26% de la población y a más de la mitad de los jóvenes. Pero tras cada cifra se oculta una historia personal de dolor, incertidumbre y superación que un colectivo ha querido transformar en fotografía urbana de denuncia social. Para recordarlos: Proyecto Los Olvidados.

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 Claudia, Alberto y Sofía (en la foto, César)

FOTO  ©  Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS

 

ENTREVISTA GEA –PROYECTO LOS OLVIDADOS

Por Eva Mateo Asolas para GEA PHOTOWORDS

 

“Disculpen, ¿tienen permiso para poner esos carteles? Porque en caso contrario, esto conlleva una multa. Déjenlo así pero no sigan pegando más”. El policía municipal entra de nuevo al coche que se aleja por la calle Cedaceros en dirección a Cibeles. A escasos metros de la entrada del Congreso de los Diputados, un grupo de jóvenes está colocando en un desgastado muro retratos en blanco y negro sobre los que bien podría rezar la leyenda de “Se busca”. Pero en realidad, hace tiempo que ya no los busca nadie. Son “los olvidados”, personas que pasaron a engrosar las cifras del paro en nuestro país y que luchan cada día para salir de ellas. Un grupo anónimo de jóvenes fotógrafos ha decidido sacar a la calle sus historias.

 

¿Qué os movió a poner en marcha este proyecto?

Proyecto Los Olvidados: Como trabajo final en nuestra escuela de fotografía pensamos en un tema de denuncia social. Y lo que más afecta a nuestro alrededor y lo que es más flagrante es el paro. Todos conocemos a alguien: un padre, un primo… o que su trabajo está pendiente de un hilo. A todos nos toca de cerca. Nosotros mismos podríamos estar en esos carteles. ¿Por qué no buscar una iniciativa que denunciara esa situación que no está suficientemente visibilizada en los políticos y en la opinión pública en general?

 

¿Os resultó complicado encontrar a gente que superara la vergüenza de poner rostro al paro?

Proyecto Los Olvidados: Fue difícil, porque están mostrando su cara, su vida, se están exponiendo 100%… Aunque llega un momento en el que piensan que no pierden nada por intentarlo porque han llegado a una situación crítica. Por eso tenemos a más jóvenes, que no les importa dar la cara. A gente más mayor y parados de larga duración les cuesta más. Precisamente tuvimos el caso de una mujer de unos 50 años que el día anterior a la sesión de fotos se echó para atrás.

 

¿Cómo contactáis con ellos para que participen?

Proyecto Los Olvidados: Nuestro poder de convocatoria está en las redes sociales. También buscamos gente a través del boca-oreja, la prensa… o incluso cuando se paran a hablar con nosotros en la calle durante las pegadas de carteles.

 

¿De qué forma creéis que esto puede ayudarles a salir del olvido?

Proyecto Los Olvidados: Hemos incluido un código BIDI enlazado a su curriculum en Linkedin o a su web personal. Es nuestra manera de devolverles algo a cambio. Por ahora, ninguno ha encontrado empleo, aunque sus CV han recibido muchas visitas.

 

¿Y qué acogida está teniendo el proyecto en la calle?

Proyecto Los Olvidados: La gente se para y nos pregunta si es real. Hacen fotos, las suben a Twitter o a Instagram con el hashtag #proyectoLosOlvidados. Así las encontramos.

 

Nos sentamos a los pies de la estatua de Cervantes, en la Plaza de las Cortes frente a los leones del Congreso. ¿Creéis que los políticos viven de espaldas a la sociedad?

Proyecto Los Olvidados: Completamente. Lo vemos cuando dan las cifras de población activa, etc… se quedan en números. Y nosotros dijimos: vamos a poner cara, vamos a hablar de gente real. Ellos nos cuentan las situaciones precarias en las que se encuentran, ofertas de trabajo alucinantes. Por ejemplo, dos retratadas que estuvieron trabajando siete años a través de una empresa de trabajo temporal y que debieron haber pasado a plantilla hace mucho. Nos enseñaron una enorme pila de contratos. Denunciaron y ahora están en juicio con esa empresa.

 

¿Estáis satisfechos con lo que habéis conseguido hasta ahora? ¿Hasta dónde os proponéis llegar?

Proyecto Los Olvidados: El objetivo real es que el mosaico de fotografías sea mucho mayor. Crecer en número y estrato social, hacer un mosaico con miles de personas, mini-galerías urbanas de olvidados en toda España, porque el paro no sólo está en Madrid. Pero por ahora no podemos hacerlo porque nos autofinanciamos. Hacemos los carteles en una imprenta que nos ha hecho un buen precio. Necesitaríamos colaboradores que quisieran apoyar el proyecto de forma totalmente desinteresada y anónima.

 

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Alberto, César, Claudia, y Sofía.

FOTO  ©  Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS

 

Claudia, Sofía y Alberto son tres de los “olvidados” que han prestado su imagen al proyecto. ¿Qué edad tenéis y qué habéis estudiado?

Claudia: Yo tengo 24 años y soy licenciada en Comunicación Audiovisual. En estos momentos estudio un máster en Producción Audiovisual.

Sofía: Yo tengo 25 y hace medio año acabé Historia del Arte, aunque me he dejado pendiente el trabajo fin de carrera para enero para seguir haciendo prácticas a través de la universidad. Es una forma de poder entrar en las instituciones culturales.

Alberto: Tengo 28 años, me licencié en Periodismo y Derecho y ahora estoy terminando un máster en Profesorado en ESO, Bachillerato y FP.

 

¿Cuánto tiempo lleváis en el paro?

Claudia: Desde que volví de Irlanda en septiembre pasado.

Sofía: Desde marzo.

Alberto: Dos años.

 

¿Cómo es vuestro día a día y qué expectativas tenéis de encontrar trabajo?

Claudia: Estoy buscando trabajo pero nada. Busco en Internet, pero nada. Emails a productoras… Sólo he tenido una entrevista pero no de lo mío, sino como comercial. Me he dado cuenta de que lo único a lo que puedo optar es a prácticas no remuneradas porque para un trabajo me piden años de experiencia laboral. Espero que el máster me abra salidas pero no confío mucho, aunque lo hago para ser más competitiva. Mis padres viven en León y me dicen que intente buscar de lo mío, pero no me pueden mantener aquí eternamente.

Sofía: Los primeros días parada lo pasé mal porque siempre estoy haciendo cosas. Empecé de voluntaria, becaria… en el Museo Thyssen aquí y en Nueva York en la Hispanic Society, Ivory Press, trabajos en ARCO explicando la galería y también en otras ferias. Ahora me estoy sacando el carné de conducir y en junio me marcharé a Inglaterra cuatro meses para cubrir la temporada de verano como guía en una bodega de vinos. Eso me alivia. Quiero pedir una beca del Ministerio para hacer prácticas fuera. Aquí no hay nada y lo que hay está muy mal pagado. Hay que aprovechar la formación que puedo adquirir fuera para luego volver con una buena preparación y conseguir un buen trabajo. Ando detrás de una Beca Fullbright, me gustaría hacer un Máster en Museología. Te ayudan económicamente con todo pero te comprometes a volver a España uno o dos años después porque parte de la beca la financia el Estado. Peo luego vuelves aquí y los trabajos a los que optas son inferiores a tu preparación y te da mucha rabia.

 

¿Qué se os viene a la cabeza cuando oís hablar a la clase política?

Claudia: Pienso que no sé en qué mundo viven los políticos, si es en el mismo que el mío. Nos obligan a ser aventureros y marcharnos de España. El año pasado cuando estuve en Irlanda como au pair para aprender en inglés había muchos españoles con carrera en el paro o de camareros. Los que tenían al menos un trabajo preferían quedarse.

Sofía: Yo me siento olvidada e indignada. Estudio, trabajo y me choco contra una pared. Tengo la suerte de poder dedicar mi tiempo a seguir formándome y no tengo grandes gastos. Pero hay mucha otra gente que tiene que ayudar en su casa y no puede permitirse el lujo de formarse. No solo es un problema económico sino psicológico. El haber pasado tantos años en esta situación va a repercutir en los próximos 5-10 años.

Alberto: Los políticos están mirando para otro lado, no palpan la realidad de la calle, están ajenos a lo que realmente está ocurriendo. Y si lo saben, en principio, no les importa el ciudadano aunque en teoría están ahí para representar su interés. Las cifras de paro juvenil son tan abultadas que deberían sonrojarles, así como a dueños de empresas, instituciones… que son los que manejan el cotarro del mundo laboral.

 

¿Cómo creéis que puede ayudaros vuestra participación en el Proyecto Los Olvidados?

Claudia: Esto es una forma de dar a conocer mi currículum también, aunque al principio me dio mucha vergüenza.

Sofía: Todo lo que pueda hacer para denunciar y hacer pública esta situación, yo colaboro 100%. Así la sociedad se da cuenta de la cantidad de gente con preparación que está en el paro.

Alberto: Todo lo que sea poner cara y voz a este problema es positivo. Porque vergüenza no me da, creo que no me tengo que sentir avergonzado con toda la formación que tengo y tras dos años en el paro, sí el que pueda ser responsable de esta situación.

Si pudierais cambiar el estatus de desempleado que figura en vuestros carteles, ¿cuál sería ese sueño?

Alberto: Trabajar. Cualquier trabajo, de verdad. Porque el problema es la sobrecualificación pero yo no me arrepiento de mi formación. Un trabajo que me permitiera seguir en Madrid y poder llevar mis gastos con cierta dignidad. Porque se pasa mal cuando no tienes trabajo.

 

Eva Mateo Asolas (Madrid, 1981). Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Comunicación y Máster en Cooperación Internacional y Ayuda al Desarrollo. Durante 8 años ha trabajado en medios a caballo entre Madrid y Bruselas. En 2009 recibe el Premio de la Academia Española de la Radio como Mejor Presentadora de Informativos. En la actualidad, pertenece al equipo de Comunicación de la Fundación Vicente Ferrer, trabajo que compagina con colaboraciones con otros proyectos de cooperación por el mundo. Un orgullo: viajar con 5 idiomas en la mochila. Un nuevo reto: el periodismo en imágenes.

 

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