SOS ANTE LOS VERTIDOS DE SHELL EN NIGERIA

La situación del delta del Níger pasa a ser más que preocupante. Los continuos vertidos de la petrolera Shell desde los años cincuenta en este país africano, casi trescientos al año, están provocando que ya se conozca a Nigeria como la capital mundial de la contaminación petrolífera. Shell fue declarada en 2009 como la compañía petrolífera más contaminante del planeta por los continuos daños que provoca en los ecosistemas donde ubica sus instalaciones y la constante violación de los derechos humanos. La multinacional anglo-holandesa tiene un largo historial de casos de vertidos y contaminación en lugares como Reino Unido, Brasil, Canadá, Argentina y un largo etcétera.  Y el futuro no es muy esperanzador ya que Shell, con estos antecedentes a sus espaldas ha obtenido el permiso de EEUU para iniciar perforaciones en el Ártico el próximo verano.

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Río Niger a su paso por Mali.

FOTO  ©  Sara Janini, miembro de GEA PHOTOWORDS

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Por María Álvaro Navarro para GEA PHOTOWORDS
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El pasado diciembre se produjo el último vertido de petróleo (o al menos el último conocido) en el delta del rio Níger. El vertido que tuvo lugar en la plataforma petrolífera de Bonga situada cerca de la costa de Nigeria en el que se derramaron 40.000 barriles de petróleo en el océano Atlántico, ha sido ya calificado como el peor vertido de crudo de la década.  La responsable del vertido es la petrolera Shell que tiene un largo historial de casos relacionados con vertidos, contaminación medioambiental y violación de los derechos humanos. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WFF) en el delta del Níger en los últimos cincuenta años, tiempo que se lleva explotando la zona, se han derramado más de 1,5 millones de toneladas de crudo, comparable a si ocurriera la catástrofe española del Prestige durante 24 años seguidos.

La petrolera Shell comenzó en 1956 con la extracción comercial de crudo en diversos pozos de la zona del delta del rio Níger y se fue expandiendo tanto que actualmente Nigeria exporta el 20% del crudo al continente europeo y casi el 31% de su gas natural a España. ¿Pero a qué precio se ha logrado esto?

Desastres como el de finales del pasado año han vuelto a hacer que saltaran las alarmas y que Shell estuviera en el punto de mira. Si es problema ya era grave, aún lo es más cuando las extracciones de crudo se realizan en mar abierto ya que Nigeria carece de una regulación concreta y esto permite que lejos de la costa en las plataformas como la de Bonga se sucedan los vertidos sin que Shell haga nada por frenarlos e impedir que lleguen a la costa y sin que la información concreta de la cantidad de crudo vertida al mar se conozca.

Los pantanos de la zona de Bodo también fueron un punto negro de contaminación en Nigeria en el año 2008 por el vertido de 300.000 barriles producido por una avería en el oleoducto Trans-Niger. Cuatro años después del derrame la petrolera Shell no ha tomado aún medidas determinantes para la limpieza del petróleo derramado. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en su informe Environmental Assessment of Ogoniland sobre los efectos de la contaminación del delta del Níger, el petróleo se ha filtrado al subsuelo y ha contaminado los acuíferos en la región de Ogoniland afectando a más de 69.000 personas. La vida de los habitantes de la zona se ha visto gravemente dañada ya que los vertidos de petróleo impiden el cultivo de alimentos, la pesca es casi inexistente y los efectos a largo plazo  podrían incluir cáncer y malformaciones.Según denuncia la ONG Amnistía Internacional «la empresa petrolífera ofreció inicialmente a esta comunidad 50 bolsas de arroz, judías, azúcar y tomates como ayuda tras el desastre». Un informe de la ONU a finales de 2011 concluyó que Shell debería pagar 1.000 millones de dólares por el desastre provocado en la zona aunque aún no se ha pagado ninguna indemnización significativa por los vertidos durante décadas en este país.

Además de la contaminación continua del delta del rio Níger, la multinacional anglo-holandesatambién está acusada de la violación de los derechos humanos. Si nos remontamos a los años 90 miembros de la minoría ogoni asentados en el Delta del Níger, en el sureste de Nigeriafueron víctimas de operaciones armadas cuando iniciaron protestas por los continuos vertidos y la contaminación que la petrolera Shell estaba provocando en la zona. Sus peticiones eran que se frenaran los vertidos diarios y la quema ilegal de gas, que se llevaran a cabo las compensaciones económicas por todos los daños causados y  que se produjera una distribución de la riqueza generada con el petróleo. La empresa Shell junto con el régimen militar de Nigeria que dio apoyo a la petrolera asesinaron a miles de ogonis como represalia por las protestas.

Aunque existan una gran cantidad de resoluciones judiciales tanto locales como internacionales que exigen a Shell que detenga la extracción de petróleo y la contaminación que se produce en el delta del Níger, esto no se ha logrado. La compañía petrolífera continúa su actividad en la zona por la complicidad con el gobierno nigeriano y los elevados beneficios que para este supone. La petrolera ha sido acusada  también de financiar a grupos paramilitares locales.

 

PUNTOS NEGROS DE SHELL EN EL PLANETA

 

Los vertidos en el mar del Norte y el rio de la Plata en Argentina, la producción de etanol en las tierras de los indígenas en Brasil o las arenas de alquitrán en Canadá son algunos de los casos de contaminación en los que Shell se ha visto implicada.

El pasado mes de agosto se produjo un derrame de fuel en una plataforma marítima a unos 180 kilómetros de la costa escocesa, en pleno Mar del Norte. La empresa Shell fue la responsable del vertido de más de doscientas toneladas de fuel, el mayor que se ha producido en Reino Unido desde el año 2000. Como en otros casos de vertidos la falta de transparencia y la tardanza de dos días en hacer público el vertido es lo que ha denunciado el grupo ecologista Greenpeace. Aunque las perforaciones en el Mar del Norte son consideradas como un ejemplo de seguridad en cuanto a las instalaciones, la posibilidad de fugas siempre está presente.

En Argentina en 1999  un barco de la empresa Shell produjo un vertido en el Rio de la Plata de más de cinco mil toneladas de petróleo que es considerado como el peor ocurrido en agua dulce. Días después de que se produjera el choque entre dos buques y la posterior fuga, el petróleo llegó a la costa y se introdujo en la desembocadurade arroyos y humedales. Esta situación provocó un fuerte impacto en la flora y la fauna de la zona.

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El río Niger.

FOTO  ©  Sara Janini, miembro de GEA PHOTOWORDS

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En 2010 la justicia brasileña condenó a Shell y a la empresa química Basf a pagar una indemnización de aproximadamente 600 millones de dólares a trabajadores contaminados con sustancias tóxicas en una fábrica de productos químicos en el municipio de Paulinia entre los años 1977 y 2002. La fábrica fue instalada por Shell y posteriormente pasó a ser propiedad de Basf. Los estudios demostraron que se contaminó el suelo con sustancias como el cromo y que a decenas de empleados se les fue diagnosticado un cáncer u otras enfermedades de elevada consideración.

También en Brasil, los indígenas exigen desde hace años que la petrolera salga de sus tierras ya que la producción de etanol está afectandoles de forma muy negativa. La caña de azúcar que se utiliza para producir etanol se cultiva en el territorio de la comunidad guaraní que ve como los productos químicos utilizados están afectando a la salud de la población y del entorno.

La zona de Athabasca, una de las áreas menos densamente pobladas de Canadá también se ha visto afectada por la llegada de la empresa Shell. En este caso con lo que se denomina «arenas de alquitrán» compuesto natural de arcilla, agua, arena y bitumen del que se obtiene el petróleo que después es refinado en instalaciones industriales. El problema se encuentra en que para poder obtener este compuesto se han talado los bosques y todo lo que se encuentra en la superficie queda destruido. Además de esto se contamina el agua y en los últimos años la tasa de cáncer en los habitantes de la zona ha aumentado, cosa se cree está relacionada con la contaminación. Lionel Lepine, representante de Athabasca Chipewyan First Nation en Canadá, afirmó: «Las operaciones de arenas de alquitrán de Shell están perturbando nuestra forma de vida tradicional. Están destruyendo nuestro aire, nuestra agua, nuestra tierra, nuestras plantas medicinales, aves, peces y animales de los que dependemos para el sustento de nuestra gente».

 

NUEVAS PROSPECCIONES PETROLÍFERAS EN EL ÁRTICO

 

Con el historial de desastres ecológicos que Shell tiene a sus espaldas el gobierno de EEUU ha dado luz verde a las próximas prospecciones petrolíferas en  el noroeste de Alaska el próximo verano de 2012. Multitud de grupos ecologistas junto con la pequeña comunidad esquimal de unas setecientas personas que habita en la zona se niegan a que la petrolífera empiece estas perforaciones por lo que estas podrían suponer no solo para zona sino para el cambio climático del planeta.

La oposición a estas prospecciones petrolíferas se sustenta en argumentos concretos. Por una parte, el peligro de que se produzca un vertido en estos lugares de tan difícil acceso supondría un gran desastre ya que entre octubre y junio no se podría acceder a la zona hasta que no llegue la época del deshielo. También un vertido podría suponer la muerte de animales que ya están en peligro de extinción por las consecuencias del cambio climático y esto podría agravar más si cabe la situación del deshielo.

La petrolera argumenta que en caso de que se produjera un vertido de crudo la compañía pondría en marcha un plan elaborado específicamente para la zona que han calificado como el «más sólido» del que dispone la industria petrolera. Varias organizaciones ecologistas junto con grupos de expertos han encontrado muchas repuestas sin responder en el plan que propone Shell.

Los negocios y los beneficios económicos que se podrían sacar de las extracciones de petróleo es según los ecologistas lo que más está presionando y el argumento en que se basa la empresa y el gobierno para que las prospecciones se lleven a cabo en la zona.

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María Álvaro Navarro es licenciada en Comunicación Audiovisual y actualmente estudia periodismo en la URJC de Madrid. Ha trabajado en el programa Medi Ambient de la televisión autonómica valenciana y ha colaborado realizando reportajes con diferentes asociaciones medioambientales.

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