UNA VIDA EN LA CALLE

Fátima es una joven saharaui de 26 años de etnia negra que entró en España de forma ilegal.  Rubén García la llamó Fátima para salvaguardar su verdadera identidad cuando la retrató en 2011. Su único sueño era conseguir un trabajo y un futuro mejor que el que pudiera aspirar jamás en su país. ¿Pero ha hecho realidad su sueño aquí?. Lo más probable es que ni tan siquiera lo haya rozado con sus manos. Hoy la recordamos. El autor ha iniciado una campaña de crowfunding para la edición del libro `Prostitución. Retratos de una vida en la calle´, al que pertenece la foto que hoy publicamos.

 

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Fátima de la serie “Prostitución. Retratos de una vida en la calle”.

Foto  ©  Rubén García 

 

RECORDANDO A FÁTIMA  -  Una vida en la calle-

Por Rubén García para GEA PHOTOWORDS

 

Al igual que el resto de mujeres inmigrantes que han venido a nuestro país con ese mismo objetivo, Fátima se ha golpeado con una vida indeseable y mísera. La joven ha acabado desamparada, durmiendo en las calles del barrio de El Puche en la ciudad de Almería. Allí vende su cuerpo a diario a cualquier postor que se acerque solicitando sus servicios. Esa es la cruda realidad de la chica apuesta y risueña con toda una vida por delante.

Hoy, su situación es lamentable; está sola en la calle, indefensa, sin ningún recurso, sin un techo donde dormir, y expuesta a los continuos ataques de los delincuentes y al peligro de contraer una enfermedad venérea el día menos pensado. Además, para su desgracia, Fátima también está enganchada a la cocaína, fuma base a diario. Su futuro ya no es predecible como el día que llegó a España.

La protagonista de esta historia no tiene chulo. Ejerce la prostitución por decisión propia. Cuenta con “un amigo” que le protege. Ambos hicieron un trato; ella le abastece a él de cocaína a diario para que pueda satisfacer su consumo propio. Pero no ha perdido su libertad y tiene la capacidad suficiente como para poder dejar la prostitución, esto sólo está en sus manos. Ella misma ha de ser su único “ángel de la guarda”.

Fátima ha escogido sin duda un rumbo equivocado, guiada más que nada por el ansia de ganar dinero para poder sobrevivir y lograr una vida mejor. Pero: ¿qué precio debe pagar una persona respetable para conseguir esto?, ¿ merece la pena prostituirse y estar tirada a su suerte? Todos sabemos la respuesta: ¡no!

Una mañana encontré a Fátima en El Ingenio, en los alrededores de El Puche, ejerciendo la calle como venía haciendo de costumbre, pero esta vez me sorprendió bastante. Tenía un brazo escayolado y las dos muñecas cosidas con puntos. Se podía notar de lejos que estaba nerviosa e inquieta. Le comía la ansiedad, pero no estaba nerviosa por el hecho de haber sufrido un ataque tan sólo hace unas horas, estaba intranquila porque los posibles clientes que rondaban por la zona la veían con la escayola en la carretera y no se atrevían a acercarse.

De esta manera no podía ganar dinero. Hablé un rato con ella, y me comentó que tenía pensado quitarse el yeso que el médico le había puesto, a pesar de que éste le aconsejó que debía llevarlo durante un tiempo estimado hasta que hubiese mejoría. Le insistí que no lo hiciera, pero no me hizo caso. Ese día no estaba asustada, y eso que había sufrido una agresión por parte de dos individuos que pretendieron violarla. Le pregunté cómo le había ocurrido aquel incidente, y me abrió su alma. El hecho es que confió en dos hombres con los que se fue andando hacía un lugar apartado con la intención de tener sexo. Ya lejos del lugar, ambos la sujetaron a la fuerza e intentaron por todos los medios posibles abusar de ella, amenazándola con un arma blanca.

Ella se intentó defender y por ello, recibió varios navajazos en los dos brazos y manos. En uno de los forcejeos, Fátima cae al suelo, y es entonces cuando estos dos individuos le envisten fríamente a patadas. Por suerte, otra prostituta que andaba por allí oyó los gritos de Fátima pidiendo auxilio, y dio la voz de alarma. Al ser descubiertos, estos dos hombres huyeron del lugar. Fátima podría contarme infinitas historias como ésta, ya que su estilo de vida es un constante peligro. Ese día le tomé dos retratos desnuda, con la escayola.

A pesar de todo, Fátima asegura que no tiene miedo en la calle. Es una mujer con valor y coraje, luchadora; de eso no me cabe ninguna duda. La calle le ha hecho fuerte. Físicamente es dura como una piedra, pero su corazón es débil, se puede romper con facilidad. Tiene dos hijos, que no están a su cargo, ni tampoco puede ver tanto como ella quisiera. En la actualidad no se encuentra en Almería, ya que el año pasado fue repatriada a su país por no tener papeles. Su mayor preocupación es ganar dinero y poder salir de la prostitución algún día, y por supuesto, encontrar un trabajo digno.

Fátima me pareció una chica increíble en todos los aspectos. A pesar de ser una persona inocente y tímida, es tiene una gran capacidad de decisión y un gran sentido del humor. Sus ojos brillan desbordando ilusión, una ilusión por vivir y por disfrutar de la vida. Eso es lo que desea, así quiere ser feliz, como cualquier persona. En una de las ocasiones que hablé con ella, me comentó que algunos fines de semana iba a bailar a los pub del centro de la ciudad, concretamente a la zona de Las cuatro calles (en el centro de Almería), porque le encanta moverse y bailar. Yo le animaba constantemente a que abandonara el mundo de la prostitución, incluso le daba ideas de supuestos lugares donde podía llevar su currículum, para ver si alguien la cogía para trabajar. Hablamos sobre sus posibilidades de encontrar un empleo. Le ofrecí mi apoyo con el corazón abierto, aunque la verdad, yo no podía hacer más de lo que estaba haciendo.

A veces me acuerdo de ella. Tan sólo ansío que Fátima consiga salir de este mundo oscuro en el que se encuentra ahora mismo. Si me la volviese a encontrar de nuevo por mi camino, solo desearía oir de su boca una cosa: que su vida ha cambiado; yo me alegraría muchísimo por ella.

 

 `PROSTITUCIÓN. RETRATOS DE UNA VIDA EN LA CALLE´

CAMPAÑA DE CROWDFUNDING en Kuabol.com 

Este libro fotográfico de 20 x 25 cm, y 120 páginas incluye textos de Pepe Frisuelos, Mamen Briz (Colectivo Hetaira), Jesús Gironés Martínez y míos; y dos pequeños poemas sobre la prostitución, uno de Aníbal García y otro de Pilar Barranco. Y así como también, varias entrevistas que realicé a las prostitutas. El texto de la contraportada es del periodista Rafel M. Creus Oliver. Y el diseño de la portada, lomo y contraportada es de César Blay.

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Rubén García. Almería, 1975. Realiza fotografía de retrato documental desde 2011. Al principio también hizo paisaje y, sobre todo, desnudo artístico. En la actualidad esta centrado cada vez más en proyectos de carácter personal a largo plazo en los que explora diversos temas del entramado social almeriense. Ha publicado un libro: Rubén García: la tradición del desnudo (2011), con la editorial Mestizo-NAVE KA. Y ha expuesto su trabajo en España, Portugal, Italia, Japón y China, en exposiciones colectivas tales como la “China 14th International Photographic Art Exhibition” (2011), en Lishui, “Intercambio de miradas” (2011), en la Place M2 Gallery de Tokio, o “entreFotos XIV” (2012), en el Centro Cultural Casa del Reloj de Madrid; y en exposiciones individuales como “Rubén García: la tradición del desnudo” (2013), en la Galeria Geraldes da Silva de Oporto y en la sede de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. En 2013 es finalista de la “III Beca PhotOn Festival” y es seleccionado en “Descubrimientos PHE13″. Su obra se incluye en diferentes colecciones públicas y privadas.

 

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