VICENTE FERRER, DE CINE

La semana pasada concluyó en Barcelona el rodaje de la primera película sobre el cooperante español Vicente Ferrer cuya vida y obra fue todo un milagro. Interpretada por el actor Imanol Arias e ideada por Agustín Crespi, uno de los directores de Cuéntame, está realizada en formato Tv movie y repasa la existencia de este visionario que dejó una profunda huella en India y en el corazón de todos los que le conocieron. Más de cuatro décadas después, la filosofía que marcó su paso por este mundo sigue siendo un ejemplo universal. Nos los cuentan dos testigos directos, el miembro de GEA PHOTOWORDS, Ángel López Soto, y Eva Garrido, del equipo de Comunicación de la Fundación Vicente Ferrer en la India.  

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Fin de rodaje con Imanol Arias y Josep María Pou en la Universidad de Barcelona.

FOTO  ©  Ángel López Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS

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Por Eva Garrido para GEA PHOTOWORDS

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Cinco semanas para contar 20 años de filosofía de vida. El formato: una TV movie. Los protagonistas: el cooperante y visionario Vicente Ferrer, bajo la piel del vasco-leonés Imanol Arias, y su fiel compañera y ejecutora de proyectos Anna Ferrer, interpretada por la catalana Aída Folch. Lugar: Anantapur (Andhra Pradesh), un recóndito territorio del sur de la India y la zona más desértica de este vasto país después del Rajastán.

Tanto es así que cuando Vicente y Anna Ferrer llegaron allí hace más de cuatro décadas, sus habitantes estaban desahuciados. La sequía les expulsaría de su tierra. Y entonces sucedió aquello a lo que llaman “milagro”, o dicho de otro modo: el fruto del trabajo que esta pareja llevó a cabo en la zona a partir de 1969 junto a numerosos voluntarios para evitar que sus habitantes tuviesen que huir de lo que a todo pronóstico sería un desierto.

El español Agustín Crespi, director de esta película, decidió tras la muerte de Ferrer, en 2009, retratar a través de las cámaras y de la mano de Ganga Producciones esos primeros años de trabajo y así contribuir a que los resultados de su labor perduren en la retina de los espectadores.

 

RODAJE DIFÍCIL

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El rodaje finalizó el fin de semana pasado en Barcelona, donde se rodaron secuencias con el actor Josep María Pou, que interpreta a un superior de la orden de los jesuitas. Este fue el broche final a cinco semanas de rodaje previo entre los meses de mayo y junio en Anantapur y en Ramoji Film City, los estudios de cine más grandes del mundo, tal y como lo reconocen los Récord Guiness, en las afueras de la ciudad de Hyderabad, capital de Andhra Pradesh. Al equipo de rodaje español, compuesto por más de 30 personas, y al indio, por unos 90, ni el calor de Anantapur, con unos 40 grados a la sombra, ni el temido monzón que amenazaba con romper lo desértico de las localizaciones evitaron que el plan de rodaje se llevase a término.

Tampoco lo hizo la intensidad que suponen cinco semanas de trabajo para rodar una película de 100 minutos de duración entre dos equipos, español e indio, y lo que eso significa: crear una sinergia entre dos ritmos de trabajo y culturas muy diferentes. “Al principio necesitamos varios días para conectar. A veces es difícil saber a qué se dedica cada uno, porque los equipos se organizan de diferente manera, pero eso siempre pasa”, explica el ayudante de dirección en este biopic, Charlie Lázaro.

Además, en esta película han participado cientos de extras indios y españoles. Sobre los primeros, muchos de ellos trabajadores de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en la India o habitantes de pueblos beneficiados por los proyectos, Lázaro apunta que “hay que traspasar una barrera cultural y lingüística” para que el trabajo llegue a buen puerto. “Es complicado. También porque es gente que nunca ha hecho esto, pero eso también puede pasar en una aldea de Galicia. Es como si me meten a mí en una mina. No me entero. El problema de aquí es el idioma”, continúa.

El filme narra desde que Vicente Ferrer regresa a la India tras haber sido expulsado cuando llevaba a cabo una misión con los jesuitas en el Estado de Maharashtra, hasta el arranque de su proyecto en Anantapur junto a Anna Ferrer en 1969, pasando por momentos personales de sus vidas como cuando Ferrer abandonó la orden, el comienzo de la relación con Anna o el nacimiento de sus hijos. Además de la pareja, hay personajes como el jesuita Montalvo (Carles Canut), amigo y confidente de Vicente Ferrer, que dota a la película de los momentos más cómicos; Samira (Alba Flores), una dálit, o intocable, que, según comenta el montador de la cinta, José Ares, “refleja el cambio que puede suponer la influencia de la Fundación en la vida de una persona como ella”; Asís (Sunny Singh), traductor de telugu a español de los Ferrer, y el zahorí que busca agua con unas varillas de metal (Jaskaran Santino Brady). “Estoy contento con el trabajo realizado aquí y creo que lograremos transmitir el resultado de esta primera época”, asegura el director de la película.

 

MÁS QUE UNA PELÍCULA

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Los equipos de rodaje y los actores se marcharon de Anantapur con la sensación de haber vivido algo especial. En este rodaje han descubierto a través de los ojos de la FVF la parte más cruda de la India: la de las diferencias sociales y la pobreza. Incluso los profesionales indios. “Ha sido trabajando en esta película cuando me he dado cuenta de cuál ha sido la realidad que vivían los dálits antiguamente y que aún siguen experimentado”, confiesa el segundo asistente de dirección, Anil Lalakwani, perteneciente a una casta alta de la India.

Para los actores que interpretan a los protagonistas de esta historia, Imanol Arias y Aída Folch, esta experiencia también ha marcado un antes y un después. “Ha sido una experiencia muy grande para mí como actriz y como persona”, cuenta la catalana, para quien es un “orgullo” haber conocido en primera persona el trabajo realizado por Vicente y Anna Ferrer. “Además, contar la historia de Vicente Ferrer a través de los ojos de Anna es una de las cosas que más me ha gustado de esta película. Ella era la persona que realmente ejecutaba y realizaba las ideas del visionario que era Vicente. Se merece que contemos que ella también ha sido muy importante en esta Fundación y en este proyecto para erradicar la pobreza”, asegura la actriz.

Por su parte, Imanol Arias se va lleno de emociones y aprendizajes. “De esta película me llevo haberme acercado a la bondad de Vicente Ferrer, a su inteligencia, a su razón en el mundo. En mí se ha creado una vínculo con la India, con Vicente Ferrer y con la Fundación”, se sincera.

El resultado final se verá en pantallas el próximo otoño. Una oportunidad para conocer una lucha que hoy en día continúan 2.700 trabajadores indios en Anantapur, con Anna y Moncho Ferrer a la cabeza, y que ha conseguido que dos millones y medio de personas tengan opciones para salir adelante por ellas mismas.

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Eva Garrido.  Periodista. Ha trabajado en la redacción internacional de la Agencia EFE en Pekín y actualmente es miembro del equipo de Comunicación de la Fundación Vicente Ferrer en la India. Se introdujo en el tercer sector a partir de 2011, en Etiopía. También ha desarrollado su labor como periodista en España en periódicos, revistas y televisiones, así como en departamentos de comunicación de ONG y Asociaciones.  

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