LA PIRATERÍA NO ES SÓLO COSA DEL CARIBE

Por ALFONS RODRÍGUEZ, miembro de GEA PHOTOWORDS

El pasado lunes fui invitado a participar en una tertulia de radio en Madrid, en el programa de Eloísa Peral«Por la puerta de atrás«. El tema cayó como agua bendita en el desesperado, en el confuso, en el carente de fe: La piratería en Internet. Una piratería que no tiene nada que ver con Jack Sparrow ni con la Perla Negra. O si.

Además de un servidor (me pongo primero no por vanidad si no para quitarme antes del medio) asistieron otros interesados o afectados y algunos a los que se les atribuye criterio y liderazgo de opinión. Así, por allí aparecieron el chef Sergi Arola, la abogada experta en derechos de autor Cruz Sánchez de Lara Sorzano, el director de Universal Music en España Fabrize Benoit, y personas relacionadas con el cine y la música y el fotógrafo Ángel López-Soto, miembro de GEA PHOTOWORDS y cofundador de esta asociación con el periodista Juan Carlos de la Cal y quien suscribe este artículo.

La conversación navegó por diferentes mares, desde la dificultad de parar las descargas ilegales de música, cine y fotografías, la supuesta decadencia de las discográficas o las agencias de fotografía que distribuyen material  al estilo «tradicional», es decir pagando, pasando por el hecho de que si quieres calidad hay que pagar por descargar (al menos en imagen) o por la opinión de que nos ha tocado vivir una época de transición. Opinión por la que yo, particularmente,  aposté.

Cómo en cualquier época de transición, en cualquier momento de la Historia y sobre cualquier aspecto de esta, reina una cierta confusión. Los cambios se adaptan a la realidad de forma paulatina y en ese periodo somos los afectados (positiva y negativamente) los que debemos perfilar las mutaciones para apoyar o contrarrestar la evolución buena y/o mala del proceso.

Ahora vamos a lo que atañe a este blog y a nuestra profesión: Fotógrafos a los que nos levantan las fotos en Internet “por la patilla”.

Por todos es sabido que la gente “roba” fotos que penden alegremente por el ciber espacio, que las utiliza sin pedir permiso al autor y muchos menos pagar por su uso. En boca de todos los profesionales está ya el grito de que casi todas las revistas tienen una versión on line, con contenidos potentes y publicidad. Versiones por la que se limitan a cobrar pero no a pagar. Versiones digitales que los fotógrafos y periodistas “rellenamos” sin ver un duro (al menos en la mayoría de los casos). Promoción y publicidad para los autores, alegan los responsables de editoriales y publicaciones. Por esa regla de tres creo que deberíamos pagar en vez de cobrar. Un anuncio de mis imágenes cuesta un dinero y eso tendría yo que pagarlo, como hace Rólex, Audi o Movistar. ¿NO?

Creo que tenemos una obligación. Periodistas y fotógrafos tenemos el deber de guiar este cambio desde ahora, antes que sea tarde. Podemos y debemos comenzar a no permitir el uso de nuestra obra si la cesión no está retribuida dinerariamente o con acuerdos que supongan una contrapartida beneficiosa. Que los que utilizan esas imágenes se rasquen el bolsillo de alguna forma, vaya. Póngase como ejemplo el utilizado el otro día por un colega de profesión (con tu permiso Óscar Rodbag):

Mañana iré al quiosco y compraré una revista. Por el mismo precio le diré al quiosquero que me llevo 10 revistas más, todas del mismo grupo editorial que la que pago”. Yo añado: “Total, las voy a promocionar, pues cuando acabe de leerlas las voy a repartir entre amigos y familiares”. Curiosamente ni amigos ni familiares van a pagar tampoco por ellas. Léase “amigos y familiares” como cesión a terceros de un material por el que ni los segundos han pagado ya y por el que los primeros han pagado, pero mal.

El tiempo pondrá las cosas en su sitio en esto de Internet. Es el futuro y el futuro es moldeable e imprescindible. Si no estamos muertos.

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