LOS LIBROS DE LA MEMORIA

Un `Memory Book´ es un documento familiar sobre las tradiciones, en el que se incluye mediante fotos, dibujos y palabras toda la información personal que madres y padres creen de importancia para sus hijos sobre la vida y la muerte. Nacieron a principios de los años 90, para ayudar a las familias afectadas por el VIH en Uganda, y como herramienta para mantener vivo el recuerdo de sus padres muertos por la pandemia. Este trabajo, realizado por Álvaro Laiz y David Rengel, es uno de los galardonados por Revela, Premio Internacional de Fotografía a los Titulares de los Derechos Sociales.  El reportaje, también fue valorado por el jurado de GEA PHOTOWORDS para el I Premio de Fotografía Documental GEA PHOTOWORDS.

 

Imagen de la serie Memory Books.

FOTO ©  David Rengel y Álvaro Laiz

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Redacción GEA PHOTOWORDS
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Los «Memory books» suponen el legado de unas mujeres enfermas de VIH, que hace 19 años decidieron luchar contra el tabú de la enfermedad y el desamparo de los huérfanos, materializado en el olvido más absoluto. Un testamento por y para la vida, la esperanza depositada en estos pequeños libros de memorias, llenos de consejos para el futuro, hacen que mujeres que  sólo pensaban que iban a morir, saquen fuerzas para continuar vivas y dejar constancia de su pasado.

Gracias a los Memory Books los niños y niñas tienen la posibilidad de recuperar a sus padres fallecidos. Evitando que el recuerdo de sus abrazos se debilite y sus voces, sus palabras, se conviertan en vagos recuerdos parecidos a un sueño.

La primera vez que ves un Memory Book sientes que tienes entre tus manos un tesoro, un pequeño trozo de corazón, que se ha hecho con amor, con el amor que solo unos padres pueden tener a sus hijos, en una situación de profunda lucha por la vida, arrebatándole momentos a la muerte. Escribe sobre ellos Henning Mankell en su libro “I Die, but the Memory Lives On”: “Estos libros de memorias, semejantes a pequeños cuadernos de ejercicios, con fotografías pegadas y redactados por personas casi analfabetas, podrían ser los documentos más importantes que se hayan escrito en nuestra época. Cuando todos los papeles oficiales, reportajes, informes financieros, colecciones de poesía, obras de teatro, manuales de funcionamiento de electrodomésticos, programas de ordenadores; cuando todos aquellos escritos que representan cómo es nuestra vida y en qué se basa nuestra historia; cuando todos estos escritos se hayan olvidado, puede ser que esos finos volúmenes, esas memorias dejadas por personas que van a morir muy pronto, se conviertan en los documentos más significativos de nuestra época”.

¿Cómo podía una persona contar su vida en un libro cuando ni siquiera sabía escribir?

«Éste es el propósito de los Memory Books. Todos somos capaces de contar nuestra propia historia. Las palabras son lo más sencillo, son el mejor instrumento. Pero en ocasiones pueden ser sustituidas para posibilitar que gente sin educación consiga narrar sus historias personalmente. Por olores, por impresiones, por dibujos o quizás por fotografías hechas con una cámara de usar y tirar. Las imágenes dicen mucho, tanto como las palabras; un rostro, una sonrisa, un cuerpo, una persona de pie junto al muro de su casa o cerca de un platanero, puede ser también suficiente», aseguran los autores.

Pero los tiempos no están fáciles para nadie. «La actual situación económica y ser freelance te desgastan día a día y no te permiten realizar todo lo que tienes en mente, iniciativas de colaboración, libros, difusión por web, en otra época las ongs podían llegar a cubrirte al menos gastos en desplazamientos y manutención y tú les realizabas una labor de difusión, hoy no hay dinero ni para eso», asegura Rengel.

«Para mí la fotografía es la herramienta de comunicación más potente que existe, en términos de tiempo e impacto y como tal pienso en ella. En apenas un segundo el espectador se da cuenta si la fotografía le ha llegado o no. No existe nada que sea capaz de llegarte tan rápido ni tan hondamente y poner este vehículo al servicio de quienes no tienen voz es precisamente uno de los pilares hizo que en 2010 se fundase la ong An Hua. Por eso, iniciativas como el premio Revela demuestran que transmitir esa energía a aquellos que si tienen capacidad efectiva de cambio a través de tu fotografía no solamente es viable si no que es el camino», afirma por su parte Laíz. 

Cuando les preguntamos por la historia que más les ha conmovido en su trabajo en Uganda, los autores recuerdan a una mujer llamada Betty: «Es una de estas mujeres que vive en Opit, Uganda una de las regiones más castigadas durante años por el LRA y el asesino Joseph Kony En la foto la vemos a punto de tomar el tratamiento para el VIH de la que portadora junto con su hijo que se acerca alargando su bracito. Betty comenzó su tratamiento 3 años después de detectársele la enfermedad del VIH, por lo que su situación era extremadamente grave. A día de hoy, si no se medicara, ya habría muerto. El problema mayor está en su hijo pequeño, infectado en el parto del VIH. Betty no tiene el dinero para la prueba que le diría que tipo de tratamiento debería recibir por lo que mientras tanto, toma profilaxis, que aunque no detiene al virus, si evita otras enfermedades».

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Imagen de la serie Memory Books.

FOTO ©  David Rengel y Álvaro Laiz

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EL PROYECTO

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Una de las principales actividades del proyecto es reunir, durante aproximadamente una semana, a todas aquellas madres y padres que quieran acudir a la formación (en su casi totalidad, mujeres). En ese tiempo, se les ofrece todo tipo de información sobre la enfermedad, ya que parten del hecho de que están ante mujeres aisladas, habitualmente viudas y en condiciones paupérrimas, en las que el conocimiento sobre este mal se mueve eminentemente en el terreno de la superstición y el rechazo.

Tras esto, se aportan las pautas necesarias para que, primero individualmente y luego en grupo, todas las participantes hablen sobre el sida y expongan sus dudas. Ahí es cuando palabras como prevención, antirretrovirales o tratamiento toman cuerpo. También cómo cuidarse físicamente, verse más guapas, alimentarse bien… En casos extremos, y cuando la enfermedad está muy avanzada, la formación, que no es otra cosa que una terapia, sirve para ayudarles a aceptar su muerte. Por último, aconsejan clínicamente a las embarazadas para tranquilizarlas, ya que en algunos casos, especialmente si es por cesárea, el bebé puede evitar el contagio durante el alumbramiento, y las mentalizan sobre la importancia de que la lactancia sea tan sólo durante los seis primeros meses, una medida preventiva para quelos recién nacidos sin VIH no se contagien.

El entrenamiento se dirige a una sola persona por familia cada vez (el precio es de, aproximadamente, 60 dólares, que costea Nacwola), habitualmente la madre o abuela. En caso de que los adultos falten, el entrenamiento se realiza directamente con los niños, y lo más cerca posible a la muerte del último progenitor ante el peligro de que olviden sus recuerdos. Esa persona será la que rellenará el Memory Book junto a sus familiares. Dependiendo de los fondos de la ONG, el número de MB será mayor o menor, a partir del número de miembros de la familia.

Por eso, la posesión de un MB supone tal proceso de asimilación primero y de empuje y arrojo posterior que, una vez en las manos, el camino tiene, por fin, horizonte.

El principal objetivo del proyecto es recaudar fondos para continuar con el proyecto Memory Book en el norte de Uganda, que es la zona más castigada después del conflicto que hubo debido al LRA. También se pretende construir un hogar escuela “La Casa Escuela Esperanza” para los huérfanos desplazados de la guerra que están infectados de sida. Por su situación están sin lugar donde vivir, donde ir, sin familia o nadie que les cuide, así como sin escuela. Será un sitio para que los niños crezcan y pueden estar desde los 5 a los 15 años. Con seguridad, aprendizaje y cuidados sanitarios. Se les ofrecerá una familia.

El proyecto necesita de 15.000 € para su puesta en marcha y ya tiene las concesiones por parte del Estado de Uganda de los terrenos. Se está financiando por aportaciones directas de donantes o a través de apadrinamientos de los huérfanos. Esta iniciativa basada en el proyecto Memory Books intenta remontar la historia de estos niños que son demasiado jóvenes para decidir ellos mimos. La puesta en marcha de este centro les va a proporcionar el hogar, ya que todos perdieron a sus padres, y la escuela que necesitan para construir su futuro.

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Imagen de la serie Memory Books.

FOTO ©  David Rengel y Álvaro Laiz

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LOS AUTORES

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ÁLVARO LAIZ,  (León, 1981), es Licenciado en Comunicación Audiovisual en la Universidad Pontificia de Salamanca y posteriormente fotografía en Madrid. En septiembre de 2011 se une a la sección de Reportaje Internacional de CordonPress. Durante los últimos cuatro años ha trabajado documentando proyectos en África, Asia o Europa con todo tipo de organizaciones y ong. Su trabajo ha sido publicado en medios de todo el mundo.Co-fundador de AnHua Collective y AnHua Ong dedicada a realizar fotoperiodismo social para dar a conocer la realidad olvidada por los medios de comunicación. Ha sido finalista delPremio PhotoEs paña Derechos Humanos Ojo de Pez 2010 y de Descubrimientos Photo España. En 2006 fue galardonado con el Primer Premio en Radio drama en la Bienal de Radio de Méjico. Recibió la «Mención de Honor» del Premio Nuevos Talentos de Fotografía 2011. Visita su página web en este enlace.

Acaba de volver de Venezuela donde ha estado trabajando en dos líneas diferentes muy relacionadas con los derechos indígenas: la minería artesanal en la frontera con Colombia y la continuación del proyecto sobre transexuales en sociedades nómadas. En España está desarrollando el proyecto Atlantes, sobre los últimos pescadores tradicionales de la Costa de la Muerte.

 

DAVID RENGEL, (Sevilla, 1978). Fotógrafo y documentalista. Su principal actividad profesional está relacionada con el mundo cinematográfico desde varios ámbitos. Operador, ayudante y Director de fotografía con documentalistas como Isabel de Ocampo (ganadora de un goya por su cortometraje sobre trata de blancas), o Firouzeh Khosrovani, realizadora iraní cuyo trabajo sobre la libertad de la mujer está siendo reconocido internacionalmente. Realizador de documentales para ongs como Tindouf  Camino de la Libertad Red Deporte y Cooperación, o, Rompiendo Barreras un documental sobre la tetraplejia en el sistema sanitario alemán. Visita su página web en este enlace.

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Imagen de la serie Memory Books.

FOTO ©  David Rengel y Álvaro Laiz

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LA ONG

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An Hua es una asociación creada en 2009 por cuatro profesionales de la comunicación: Álvaro Laiz, fotógrafo y periodista; David Rengel, fotógrafo y camarógrafo; Nuria Mayoral Del Barrio, periodista y asesora de comunicación; y Francis Pachá, periodista y escritor. El nombre está tomado de un término chino que significa “lo que sólo se ve al contraluz”.  Su filosofía descansa sobre un pilar fundamental: los olvidados. Olvidados por cualquier motivo: por guerras, por desplazamientos, por amenazas, por cualquier violación de los derechos humanos. Sin embargo, y a pesar de estar olvidados, existen. Por ello, a través del poder de la comunicación de la imagen y la palabra, quieren mostrar cuál es o ha sido el recorrido vital de estas personas desde que dejaron de ser foco de atención de los medios de comunicación hasta hoy.

Nacwola (Comunidad Nacional de Mujeres que viven con el VIH/SIDA). Fundada en 1992 por tres mujeres con VIH: Kate Nalugya, Etyang Catherine y Margret Nalumansi en respuesta a la desesperante falta de información disponible para las mujeres  con VIH, lo que propagó una profunda sensación de aislamiento. Al principio se centró en dar a las mujeres apoyo psico-social, empoderamiento económico  y acceso a los servicios esenciales, incluyendo el tratamiento. Con 100.000 mujeres en 42 distritos y una estimación de 35.000 niños con VIH, después de más de 25 años de SIDA en Uganda, el 90% de los niños de Nacwola son huérfanos.

Sus objetivos son luchar contra el estigma y el abuso  dirigido contra las mujeres seropositivas y sus familias. Crear una red de información con otras organizaciones para reducir el miedo y el aislamiento entre las mujeres con VIH. Unirlas para que actúen juntas como una sola voz, más fuerte y menos vulnerable en su lucha. Contribuir a la prevención del VIH en la comunidad. Ayudar en la economía de estas mujeres y de los miembros de la familia, especialmente los niños, enseñándoles mecanismos de supervivencia para el futuro.

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